He pensado mucho últimamente en todo lo que ha pasado desde hace un año,
enserio no entendía porque hay tantas cosas incómodas de decir, es decir, no creo ser dueña de la historia que se cuenta, hubo cosas que no estuvieron bien, pero aún no se si por el simple echo de que estuvieras constantemente siendo atacado por tus propios males, le reste importancia a todo, quise dejarte más de una vez, pero que tan egoísta podía yo ser, en algún momento creí que si cargaba todos tus dolores por ti, entonces, querrías sobrevivir, por eso me quedé, porque estaba dispuesta a lamerte las heridas, a desenredarte los nudos de la garganta, a ayudarte a caminar de nuevo, estaba dispuesta a cuidarte, aún si se me cansaba la espalda, porque así debía ser, pero, aún así nada de lo que yo di fue lo suficiente para que tú quisieras sobrevivir,
Me quede sin nada por voluntad propia,
no puedo culpar a nadie de este desfalco,
entraste para robarme, la identidad, la pureza, la esperanza, la fe, viniste con tú desorden, a invadirme, y yo quise acomodarte, tú estabas a la deriva en medio del océano, y yo que no sé nadar, sin embargo vi que te estabas ahogando, y decidí ir, yo que no sabía nadar, intenté salvarte, pero, tú pataleaste, estabas arrastrándome, cuando pude darme cuenta ya tenía atado al cuello tu amargura, tu desinterés, no dejaste de patalear ni un solo día, no querías salvarte, solo querías que alguien más te acompañara mientras te dejabas morir, y mientras eso sucedía no notaste que yo también me estaba ahogando, fueron más las intensiones de querer curarte que de querer quererme, guarde silencio por un largo tiempo, nunca me queje, no dije nada, porque si no era yo quien te cuidaba quien más te iba a ver, si tú no hacías por ti, lo que yo hice, era yo combatiendo tu egocentrismo, tu amargura, tu soledad, y qué pena que ya no se que será, o que sería, o de quien, que no se si esto fue, o solamente estabas solo, y buscaste amedrentar tu soledad con mi compañía, en el mejor de los casos, no fue tú intención molerme a palos, ni mutilarme el corazón a cachos, en el mejor de los casos, no fue tu intención arrancarme la fe a machetazos.
Ahora estoy pagando las consecuencias de no haberme podido ir a tiempo, de no haber decidió quedarme en la orilla, y como dije antes, aquí no estamos buscando meter a alguien a la cárcel, pues yo caí de frente y ni siquiera metí las manos para amortiguar el porrazo, yo decidí no irme, por la excusa que sea, pero, ya no quiero ser otra vez esa mujer, la que cura con manos rotas a los heridos, ya no quiero curar a gente que no quiere curarse, porque ya estoy cansada, te llevaste todo, ya no encuentro energía para curar a nadie más, ya no espero que alguien quiera curarme, pues es agotador, así que cargo conmigo, hasta que ya no pese.
