V. Nacimiento

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El caballero herido y claramente moribundo caminaba por los pasillos del castillo, siendo escoltado por tres guardias más.

El hombre respiraba con dificultades, y su paso era lento. Pero en cuanto las enormes puertas del salón principal se abrieron, intento dar sus mejores pasos y no mostrar debilidad ante su reina.

La mujer estaba sentada en el trono, ese cuerpo delgado parecía no acoplarse al asiento aún a pesar de los años.

-Mi señora, un hombre de Silver viene con un mensaje- hablo el guardia principal de aquellos que lo habían escoltado.

-¿Ah, si?- la mujer coloco una de sus manos sobre su cien, y después miro de mala manera al jóven que escoltaban -Habla, terminemos con esto rápido- suspiro.

El hombre dio un paso adelante aun cuando ya no podía casi caminar, y con voz grabe y clara habló:

-Anoche fuimos atacados por un grupo de rebeldes, solo me dejaron vivo a mí. Le traigo un mensaje de ellos- el hombre se inclinó entonces.

Beldam quito su rostro de fastidio por uno de intriga, se acomo en su asiento y lo miro atenta.

-Ellos son sangre nueva mí señora, y eran guiados por dos plateados- susurro el chico sin mirar a la mujer. Ella enarcó una de sus cejas -El ex General Yamamoto y el príncipe Hiro Hamada- susurro.

La mujer se paro rápidamente de su asiento y tomó en un rápido movimiento el rostro del hombre, acercándose a él peligrosamente.

-¿El príncipe Hiro?- la mujer enterró sus uñas sobre el rostro del caballero.

-Sí mi señora- susurro con dolor.

-¡Imposible, me encargue de matarlos a todos y cada uno de los Hamada!- ella grito y aventó bruscamente el cuerpo del hombre, este se quejo del dolor aún en el piso.

-Tienen soldados con sangre nueva, poderes que nunca había visto- susurro el hombre aún en el suelo.

Beldam camino hasta él y coloco su tacón sobre su pecho, con algo de odio lo miro.

-Dices, ¿qué mi plan no funcionó?- la mujer susurro con un tono aterrador.
El hombre no dijo nada y la miro atento, Beldam comenzó a reír para después azotar su tacón contra la cabeza del caballero en repetidas ocasiones, salpicando la sangre del hombre sobre su rostro y vestimenta.

La mujer limpio la sangre plateada de su rostro y camino de vuelta a su trono, con enojo.

-Investiguen todo acerca de esos hombres, en el pueblo y todos los sitios donde se puedan esconder. Nadie puede saber que Hiro Hamada sigue vivo- la mujer se sentó sobre el trono y miro a sus guardias con odio -¡Ya! ¿Qué están esperando? ¿Una invitación?- grito furiosa.

Los soldados se inclinaron y salieron rápidamente del lugar.

[...]

Una semana había pasado desde aquella misión, parecía que todo iba perfecto ya que después de aquella noche todos los pequeños ataques que el grupo emitía habían salido excelentes.

A pesar de ello, aún no lograban conseguir alguna información de las dos chicas a las que buscaban con desesperación.

Leonardo había pasado la noche con Valentina, ella estaba desnuda sobre las cobijas que hacían de cama en aquella casa.

Él se había parado de la cama entonces, dejándola sola en el lugar. Había caminado hasta la ventana más cercana, y observaba atento el lugar frente a sus ojos.

La casa de Valentina, lugar donde estaba, era una de las últimas en el campamento así que no había mucho que ver más que sientos de casas frente a él.

The Crown (Higuel/Kuban/Marckyle)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora