Kubo despertó por el sonido de las voces a su alrededor, con un mareo y un fuerte dolor de cabeza. Habían susurros cerca de él, pero apenas y podía distinguir de que se trataba.
Cuando agudizó su vista, pudo notar que estaba en una casa demasiado vieja que daba la impresión de que en cualquier momento se caería, polvosa y llena de telarañas.
Había una sola ventana, por la que entraba apenas luz, así que Kubo intento moverse hasta ella y poder ver más allá.
Demasiado tarde, la puerta de la habitación donde estaba se abrió, dejando ver al chico de pantalón verde militar.
El joven moreno traía entre manos una bandeja con dos platos de sopa y dos vasos de agua, le sonrío cuando noto que ya había despertado.
-Al fin despiertas, ¿cómo te sientes?- cuestionó el chico sin borrar su sonrisa.
Kubo frunció su entrecejo y no respondió nada, pero miraba cada paso que daba el jóven.
-Lamento tenerlos atados a ti, y a tu amigo. Pero era por nuestra seguridad después de lo del bosque- explicó mirando a Hiro.
-¿Si saben que unas cuantas cuerdas no nos detendrán? No después de como los hicimos besarnos el trasero- sonrío triunfante el pelinegro.
Leonardo comenzó a reír.
-Cierto, pero tomando en cuenta de que nosotros no fuimos entrenados como armas mortales, creo que les dimos batalla- sonrío el chico y dejo las cosas sobre el piso.
-Eran cinco contra dos, se supone que tenían la ventaja. Bastante ventaja- explico con obviedad Kubo.
Leonardo comenzó a reír entonces, y miro curioso al chico.
-¿Por qué escaparon del castillo?- cuestionó Leonardo quedando en cuclillas para ver mejor al pelinegro, pero este no contestó y solo lo miro retador -Si ustedes son generales de los Hamada, estamos del mismo lado. Lo prometo- susurro llevándose una mano al pecho.
-¿Por qué estaría del lado de los rebeldes?- susurro Kubo sin quitar su mirada retadora.
Leonardo se reincorporó entonces, frustrado por no poder dialogar con el chico. Sacó una navaja de sus bolsillos y la coloco sobre el piso.
-La ocuparé para desatarte si prometes no atacarnos y escuchar lo que tengo que decir- explico empujando la navaja a forma de que quedará en medio de los dos.
-No entiendo porque gorronea intentas dialogar con él- apareció Camilo en la puerta, con los brazos cruzados y miro de reojo a Kubo -Es claro que no lo hará, Leonardo- alzó sus hombros entonces.
Kubo lo miro atento, sin cambiar su rostro de pocos amigos, fue entonces cuando Camilo cambió su rostro al mismo que Kubo, el pelinegro no podía creer lo que veía.
-¡Ay, les pateamos el trasero!- imito la voz de Kubo, pero este solo lo miro aún peor.
Escupió a los pies de Camilo, que dejó de burlarse y lo miro con asco.
-No nos ayudarán parce, entiendelo- explicó el chico poniendo una de sus manos sobre el hombro del susodicho.
Camilo salió del lugar dejando aún a Leonardo, este último miraba a Kubo con preocupación, después suspiro y comenzó a caminar tras Camilo.
-¡Si quisiera matarte ya lo hubieran hecho!- grito Kubo cuando Leonardo salió de la habitación.
[...]
Miguel, Leonardo y Camilo habían ido al pueblo que se encontraba en las faldas del castillo, toda la gente se notaba preocupada y las grandes pantallas sólo repetían una y otra vez que la Familia Real estaba muerta tras un incendio en el castillo del que todos pudieron salir menos ellos.
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The Crown (Higuel/Kuban/Marckyle)
Hayran KurguLa sangre se divide en dos colores, plateada y roja. La Casa Hamada está extinta, los Rebeldes Rojos deben ver la manera de sobrevivir. ADVERTENCIA: CONTENIDO +18 EXPLÍCITO, VIOLENCIA, AGRESIÓN SEXUAL, RELACIONES SEXUALES, ETC. LOS PERSONAJES UTILI...
