Los pensamientos de Miguel iban y veían entre los sucesos de aquella noche y lo que había sucedido en la fiesta horas antes.
Después de ver a Hiro y los demás desaparecer de la fiesta, no fue necesario que ellos se quedarán mucho tiempo y menos cuando encontró a Marco llorando en uno de los pasillos con flores de cempasúchil entre sus manos.
Tras aquella imagen su sangre no pudo evitar hervir de coraje, ¿Cómo se atrevía el idiota de Kyle a dañar a su hermano? Que no pudo dejar de llorar después de irse y aún cuando estaba en la comodidad de su casa no paro de llorar hasta altas horas de la madrugada.
-¿No te deje lo suficientemente cansado?- cuestionó una voz masculina mientras los brazos del chico lo rodeaban y besaban su cuello.
Miguel disfruto de los besos de Camilo por su cuerpo, pero sus pensamientos llenos de coraje y recelo fueron directo a Hiro.
La verdad era que en todo el tiempo ahí Hiro no se digno a mirarlo más que una sola vez, y eso ardía en forma de enojo y frustración en las entrañas de Miguel.
¿Acaso no era suficiente para el plateado? ¿Acaso su amor había sido una broma? ¿Era verdad que le daba asco la gente roja? Mil y un preguntas como esas habitaban de lleno en su mente, y cuando Camilo metió la mano debajo de su bóxer negro basto para que el moreno reaccionará y se alejara de lleno del rizado.
-¿Ocurre algo?- cuestionó por el repentino movimiento de Miguel, mirando a su pareja con preocupación.
-No... solo...- Miguel se sintió fastidiado por su propia mente. ¿Por qué recordaba a Hiro después de casi cinco años? -Pensaba en otras cosas y... no estaba consciente de lo que sucedía, tu tacto me espantó- explicó.
Camilo lo miro sereno y asintió, sabía que la mente de Miguel divagaba a mil por hora entre su coraje por los plateados y su hermano. Camino de regreso a la cama y se acomodo en esta dispuesto a dormir.
-Solo no duermas tarde, ¿esta bien?- Camilo le dio una última mirada, cerrando sus ojos después de ello.
El cantante asintió dándole una sonrisa a su pareja y después suspirando frustrado, se vistió con la ropa que estaba tirada en el suelo y después fue directo a su sala. Sentado en el sillón recostó su cabeza sobre el mismo y después se tallo los ojos.
Unas manos invadieron su abdomen, Miguel tomó la mano del responsable y levantó su cabeza algo molesto.
-Ahora no, Milo, no estoy de humor...- sus palabras se vieron silenciadas por su propio silencio, mirando a Hiro sentado a su lado y tomando con su mano libre el pantalón de Miguel, mientras la otra era detenida por el moreno.
-¿Milo?- Hiro lo miro confundido y después se soltó de su agarre.
La respiración de Miguel se volvió pesada al punto de verse el movimiento de sus hombros, sus ojos tan abiertos por el asombro y la boca ligeramente abierta.
-¿Quién es Milo, Miguel?- cuestionó Hiro, posicionandose sobre el moreno y acercando su rostro al suyo, tentador y con ese aire altanero que tanto amaba cuando era joven.
-Hiro...- murmuró el moreno en shock total, sintiendo el peso del plateado sobre su cuerpo y su penetrante mirada atravesar su ser.
-Eso no contesta mi pregunta, Miguel- susurro Hiro acercándose a su oreja y sintiendo su cálido aliento sobre esta, provocando un cosquilleo en la entrepierna del moreno.
Miguel reaccionó después de ello, dispuesto a tomar a Hiro como suyo en el sillón de aquella sala, tomando sus caderas con desesperación y besando su cuello pálido. Hamada soltaba gemidos que a Miguel parecían llevarlo a la locura.
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The Crown (Higuel/Kuban/Marckyle)
FanfictionLa sangre se divide en dos colores, plateada y roja. La Casa Hamada está extinta, los Rebeldes Rojos deben ver la manera de sobrevivir. ADVERTENCIA: CONTENIDO +18 EXPLÍCITO, VIOLENCIA, AGRESIÓN SEXUAL, RELACIONES SEXUALES, ETC. LOS PERSONAJES UTILI...
