Nando seco el sudor de su frente, se sentía agotado y las piernas le dolían tanto que en cualquier momento juraría le dejaban de responder.
Kubo atacó entonces, los ataques de aire hicieron que Nando volará por los cielos y callera estrepitosamente en el suelo.
El moreno se quejo al caer de espaldas, y se giro sobre su lugar sintiendo como todos los huesos de su espalda eran triturados.
-¡Tomemos un descanso, paro!- grito Nando sin fuerzas y con mucho dolor.
Kubo lo miro con una ceja alzada y sus brazos cruzados.
-Ni siquiera te estoy dando con todo mi poder. Niños de diez años pelean mejor que tú- sentenció el pelinegro.
-¡No es mi culpa que ataques para matar!- grito molesto el chico parándose del suelo.
Kubo masajeo su muñeca izquierda, miro al moreno y negó mientras rodaba los ojos.
-Vuelve cuando puedas contra un niño de diez años, entonces sabrás lo que es tirar a matar- explico el pelinegro saliendo del campo de entrenamiento.
Nando bufo molesto, y comenzó a mover su torso de lado a lado hasta escuchar tronar sus huesos de la espalda.
Camilo comenzó a reír entonces, y se convirtió en Kubo por unos momentos.
-¡Vuelve cuando puedas contra un niño de diez años!- burló el chico con la voz de Kubo, después volvió a su forma -Por lo menos duraste cinco minutos- siguió burlando.
Nando lo miro molesto y aventó un poco de tierra hacia el rostro de Camilo con un movimiento de su mano derecha, el de rizos comenzó a escupir la tierra que había entrado a su boca y a sacudirse el rostro con las manos.
-Vete a chingar a otro lado wey- comento molesto Nando.
Camilo lo miro aún burlón sin dejar de reírse.
-¡Solo estoy hechando carrilla, parce, no seas gruñón!- explicó aún entre risas.
Kubo había caminando hasta la herrería, lugar que durante las últimas dos semanas Hiro había tomado como suyo para crear armas y máquinas de entrenamiento.
Entro a la herrería, observando como el chico soldaba con sus dedos lo que parecía un arma.
-Se ve genial- comento Yamamoto, mirando el arma que tenía entre manos Hiro.
El pelinegro sonrío y le mostró de mejor manera el arma.
-Son pistolas paralizadoras, servirán mientras ayudas a entrenar a los demás- explico el chico.
Kubo tomo entre sus manos el arma y sonrío, momentos después apareció Leonardo por la puerta de la herrería cargando una caja con trozos de metal.
-Es el mejor metal que pudimos conseguir- comento dejando la caja sobre una de las mesas.
Kubo observo el materia y negó.
-Es de mala calidad, no creo que sirva de mucho- señaló.
-Lo sé, y lo lamento. Pero les digo que es el mejor que pudimos conseguir- volvió a explicar el chico moreno.
Hiro asintió y tomó más trozos de metal, los observo en silencio y con nostalgia mientras sentía sus ojos arder, parpadeo repetidamente para quitar esto.
-Es como el que utilizaban Tadashi y Kyle para jugar conmigo a las peleas de robots- explico el chico con una sonrisa.
Leonardo lo miro atento, mientras Kubo sonreía recordando aquellos momentos.
ESTÁS LEYENDO
The Crown (Higuel/Kuban/Marckyle)
FanfictionLa sangre se divide en dos colores, plateada y roja. La Casa Hamada está extinta, los Rebeldes Rojos deben ver la manera de sobrevivir. ADVERTENCIA: CONTENIDO +18 EXPLÍCITO, VIOLENCIA, AGRESIÓN SEXUAL, RELACIONES SEXUALES, ETC. LOS PERSONAJES UTILI...
