Dedico este capítulo a @Krem00, que me mostró el mundo de whattpad, espero que lo disfrutes.
-Vamos, conejita, pórtate bien- me dije Javier tomándome de la mano y guiñándome un ojo.
Supongo que el asombro con rabia era claro en mi rostro, titubeé un poco, intenté pensar que significaba todo eso, me mordí el labio y negando ya más relajada, decidí seguirle el juego, porque chicos, piensen conmigo un poco, no es cierto que si iba a estar rodeada permanentemente de todos esos chicos que parecían cada uno una tormenta perfecta, aunque con Mario era todo mas difícil, tal vez con los demás tenía una oportunidad, miré a Javier y supo instantáneamente que teníamos una conversación pendiente.
Disfruté mucho todo el trayecto, sin esperarlo, era una novedad, ya se podía ver la entrada del cole, y verlos a ellos conversando dando saltos cuando unos le hacía algo inesperado que no debía, era divertido, estaba viendo esperanza al final del túnel.
Así que no me critiquen pero estaba cediendo un poco, necesitaba dejar estar a la defensiva y relajarme, ya en la puerta de la entrada involuntariamente busqué la mirada del rubio gruñón, y su mirada estaba ahí clavada en mi.
Nuevamente me puse nerviosa, mis piernas inseguras de poder seguir caminando, intenté concentrarme en que la imaginación, me estaba jugando una mala pasada, era imposible quetuviera tanto poder en mi.
Sentí un golpe de tos detrás.
Olvidé mis piernas de gelatina y me giré, porque no era una tos simple, me preocupé un poco y ahí estaba Racel, tosiendo, su rostro estaba blanco papel, todos se acercaron, Mario se adelantó y le empezó a pasar la mano por la espalda, Raico comenzó a toser también, pero más fuerte era como si se asfixiara y cuando nadie lo esperaba se desmayó.
Se hizo todo un círculo a su alrededor, todos los estudiantes empezaron a aglomerase y entre mas llegaban más me hacían retroceder, unos profes llegaron en su auxilio, con mucho trabajo lograron que hicieran un espacio para salir con Raico en brazos para donde suponía quedaba la enfermería.
Sentí una fuerte pisada en el pie, alguien había hecho colisión conmigo y con su espalda me tiró directo al piso, caí sobre mi trasero.
-¡Genial!,- ¡esto cada vez se pone mejor! ¡Gracias!- Una chica de ojos verdes y grandes, delgadita y con la piel tostada, se acercaba ayudarme, se veía el miedo que tenia por lo que había pasado.
-Oh!, cuanto lo siento, no fue mi intención. Perdón, perdón, perdón...- me dejé ayudar e intenté , porque la verdad era que ella no tenía culpa de los días de mierda que yo llevaba y había sido un accidente.
-Tranquila cariño, perdóname a mí, no es mi mejor día la verdad, cosas que pasan. Soy nueva me llamo Mariana, Mariana Luna y ¿tú eres? - apenada se me acercó un poco y me dijo...
- Dime, Yamilet, me llamo Petunia, pero odio ese nombre, y los profes de alguna forma se compadecieron de mí y me dicen así, entonces muy pocos lo saben, para todos soy Yamilet, sería catastrófico de otra forma.- no quería reírme pero no lo pude lograr, empecé a reírme sin control bajo su mirada de tristeza, me dió una pena terrible pero igual necesita dejar salir aquella risa, me limpiaba el alma de alguna forma, ella empezó a retroceder, del disgusto.
Pero la detuve con la mano y le hice una seña que por favor esperara un segundo que me dejara terminar, yo sabía que en cualquier momento lo lograría, reía tan a gusto, que sentía que Mariana, la verdadera aun vivía dentro de mí. Había pateado a la Mariana de piedra y palo y había sido satisfactorio.
Cuando vi que estaba perdiendo la paciencia, me esforcé un poco. Pobre Petunia, que tendría en la cabeza sus padres cuando la nombraron así, yo no podría hacerle eso a mi hijo.
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Mariana
AcakUna chica en un entorno y barrio totalmente nuevo, cinco chicos que invadirán su vida. Malas elecciones, promesas incumplidas? preguntas sin respuestas. Primeras veces, esto y más es la tormenta que acaba de iniciar en la vida de Mariana #11 entre...
