El aire fresco de la mañana asturiana traía consigo el aroma del mar y el canto de las gaviotas,
Yo caminaba por las estrechas calles del pequeño pueblo que ya sentía como propio, a mi lado, mis dos mejores amigas.
Sintiendo la mezcla de nostalgia y esperanza que me acompañaba desde que había llegado a España un año atrás.
Había dejado atrás a muchos familiares y amigos en mi país natal, un lugar lleno de recuerdos.
Sin embargo en Asturias, había encontrado nuevos amigos, amor adolescente del bueno, que me daba fuerzas para seguir adelante.
Hoy me dirigía a la playa, la risas de las chicas resonaba mientras compartían secretos y sueños sobre el futuro cercano.
Los chicos ya estaban a la espera nuestra, habíamos sobrevivido a tantas cosas juntos que éramos inseparables, era imposible que alguna fuerza externa nos hiciera flaquear, ya las chicas tenían novios formales solo yo andaba por las sombras sin definir ni etiquetar mi amor.
No por querer sino por no tener idea de lo que debía de hacer.
Iba en esos pensamientos cuando de repente una figura familiar aparece entre la multitud. Me detengo en seco, siento como mi corazón da un vuelco.
– ¿Papá?– susurro incapaz de creer lo que veía.
Ese hombre alli, con el tiempo surcando su expresión ,avanza hacia mi, con el rostro marcado por los años y las dificultades, pero sus ojos seguían siendo los mismos, la incredulidad me invadió y retrocedí un paso.
– Mariana… – me dice, con la voz a mi parecer, temblandole de emoción,
– . No se como explicarlo, pero estoy aquí.
Las chicas me miraban sin entender nada mientras mi mundo se desmoronaba.
Después de esos años de abandono donde pensé que cabía la posibilidad hasta de que hubiese fallecido, ahora lo tenía frente a mi. Pero antes de darle la espalda e irme él continuó.
– Quiero que conozcas a alguien...– dijo apartándose parea revelar a una niña pequeña que escondía detrás de él.
Debía tener unos seis años, con grandes ojos verdes que brillaban con curiosidad y una pequeñas pecas que adornaban su linda carita redonda.
– Ella es tu hermana, Sayra– me anuncia mi recién parecido padre.
En ese mismo momento sentí como el suelo se abría bajo mis pies. Una hermana,. Nunca abría imaginado que tendría una hermana pequeña. Entones me doy cuenta de aquella mirada inquieta, me separo de la seguridad que me daban mis amigas y me acerco a la pequeña.
– Hola, Sayra– digo con una sonrisa temblorosa– soy tu hermana mayor.
Sayra, me sonríe tímidamente y me extiende su mano. – Hola...¿Por que no te conocía?
Esa pregunta me hizo sentir una mezcla de alegría y tristeza.
Había dejado y superado tanto y ahora me volvía a encontrar en medio de un torbellino de emociones. Mi padre nos miraba con arrepentimiento y un atisbo de lo que lograba descifrar en él. Amor.
– Lo sé, lo sé...– me da como respuesta a mi mirada acusadora– Quiero explicarte todo, pero aún estoy encontrando la manera del como.
Tú madre y yo tuvimos problemas y bueno me fui lejos, pero nunca dejé de pensar en ti.
Sentí como el nudo en mi garganta se hacía más fuerte, sus palabras resonaban en mi mente mientras recordaba en las noches en las que había llorado escuchando el llanto de mi madre por su pérdida, además de la ausencia de la figura paterna que nunca pensé que había necesitado.
– ¿Por que no volvisteis?– pregunte con rencor en la voz.
– No pude...– respondió, con lo que creí, era sinceridad.
– Pero ahora estoy aquí y quiero que Sayra sea parte de tu vida si nos lo permites, quiero que la conozcas y que puedan ser la familia que siempre han sido pero que desconocían.
Miré a mi hermanita pequeña, sintiendo una conexión instantánea, era casi imposible pero podía ver a mi madre en los ojos de aquella pequeña. A pesar del dolor y la confusión, había algo hermoso en esta nueva realidad.
Me acerqué a la pequeña Sayra, la tomé en mis brazos, ella me apretó fuerte y ambas nos aferramos a aquel abrazo con todas nuestras fuerzas.
– No sé como será todo esto, – le dije a aquella niña entre mis brazos, acariciando su larga, lacia y rubia cabellera– Pero prometo que estaré aquí para ti, ahora y siempre.
Nuestro padre sonrió al ver la escena, sintiendo un rayo de esperanza atravesar su corazón
– Estaba seguro que la aceptarías – dijo– prometo contarte todo, ahora mismo se me hace imposible, estoy un poco enfermo, me hice análisis, nada serio, lo prometo, solo que debo ir a recogerlos, ¿crees que puedes cuidar de Sayra en lo que voy por lo análisis y regreso? así se ponen al día.
Me puse de pie totalmente perdida, viendo como mi recién aparecido padre se alejaba de las dos con una sonrisa triste, solo que esta vez ya no se alejaba solo de mí, ahora también parecía que abandonaba a mi pequeña hermana.
Sacudí esos malos pensamientos de mi cabeza y alegrando mi rostro, pensando en la gran sorpresa que se llevarían mis amigos, si era como la de las chicas, que estaban como estatuas sin habla a mi espalda y ojos llorosos, ellos iban a flipar en colores. Me sentía feliz , tenía un tesoro que caminaba a mi lado, me miraba bonito y me tomaba de la mano.
Mientras el sol bañaba el cielo, sentí ese nuevo capítulo surgiendo en mi vida, no prometía ser fácil, además de todo lo perdido, tenía la oportunidad de construir un futuro junto a mi padre y mi hermana pequeña. El camino podía ser difícil, pero me sentía lista para afrontarlo con valentía.
En la lucha con mis emociones, por un lado el deseo profundo de proteger a mi hermana y construir una relación con ella, por otro lado, temo que mi propia tristeza y las sombras del pasado puedan afectar a mi pequeño recién adquirido tesoro.
Además de lidiar con el miedo de perder nuevamente a alguien importante en mi vida.
He aprendido que el amor puede superar las pérdidas y que es posible construir nuevas conexiones sin olvidar las antiguas, se que junto a ella descubriremos la importancia del apoyo mutuo y como enfrentar los desafío del pasado lo que al fin y al cabo puede fortalecer los lazos familiares.
A pesar de todo el torbellino de emociones dentro de mí, encuentro consuelo en el amor fraternal y aprenderé a vivir con las perdidas, si construimos un futuro juntas.
ESTÁS LEYENDO
Mariana
AléatoireUna chica en un entorno y barrio totalmente nuevo, cinco chicos que invadirán su vida. Malas elecciones, promesas incumplidas? preguntas sin respuestas. Primeras veces, esto y más es la tormenta que acaba de iniciar en la vida de Mariana #11 entre...
