Capítulo: 22. Atrapada.

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Complaciendo peticiones jjjj. @rojolis5510 . Maikol casi tuvo que sentarme porque hay que cumplir las promesas.
Bueno aquí te va. Disfrútalo. Disfrutenlo 🥰😘.

En el capi anterior le llega a Yamilet un mensaje de Mariana:

Mariana: SOS atrapada.

Mariana:

Una punzada fuerte en la cabeza me despierta, pero no solo me duele la cabeza estoy completamente adolorida, intento abrir los ojos y no lo logro. Tampoco me puedo mover, estoy amarrada, necesito espabilar un poco más.

Tengo una oscuridad en mi mente que me impide recordar el porqué de mi situación. Estoy tumbada e inmóvil. Tengo náuseas y fatigas.

Me contorsiono sobre el estómago para aguantar, cuando siento unas manos que me incorporan, creo que estoy en algo blando, en el piso, pues mis pies quedan estirados, no cuelgan como debería ser de estar en una cama. Siento pasos apresurados, pero nadie emite una palabra.

Mario me toma en sus brazos y me levanta del piso, escucho la voz del gemelo y sus brazos exigiendo mi cuerpo.

Empieza un forcejeo entre ambos y yo me he quedado tiesa.

Son increíbles aún no me quitan la venda, los amarres y la mordaza pero si se pelean por quien me lleva, cuando claramente ya estoy a salvo y fuera de peligro. Estoy que no me lo creo, pero me van a escuchar cuando logre salir de esta.

Por el forcejeo de ambos no puedo evitar el vómito que tenia contenido, debe ser catastrófico, empiezo a asfixiarme con él, por la mordaza, todos quedan en silencio. Me inclinan y al quitarme la mordaza dejo salir todo de una vez y vuelvo a respirar.

Es ahora que agradezco la venda en los ojos. Pido perdón varias veces mientras soy trasladada no sé adónde.

Al fin alguien se digna a quitarme la venda. Estoy ya en la camilla de una ambulancia. Mis ojos se empiezan a adaptar a la luz del día y puedo ver ya como mis amigos y familiares están todos allí, a mi alrededor.

Busco a mi madre, está debajo del brazo de un médico, me mira con amor, sus ojos están rojos e hinchados. Me da mucha pena verla así. Me recuerda las veces que lloró en silencio, cuando fue abandonada.

No me gusta verla así, así que saco fuerzas y le sonrío para que sepa que todo está bien conmigo, y ella me lo devuelve. Los miro a todos y veo el alivio en cada uno, a su manera y en sus estilos, me sonríen, me guiñan, me tiran un beso. Los amo tanto que no me cabe en el pecho y se los digo.

Mi madre tiene razón, como mejor sabe el amor y las palabras es cuando se sienten.

-Hola Mariana- siento que me dice el médico que me estaba atendiendo- ¿Te acuerdas de mí?- realmente no me acuerdo, de él, no en este específico momento y me da una pena terrible, el parece notarlo cuando le digo que no con la cabeza.

-No te preocupes es natural en tu estado, soy el doctor Ariel García, nos presentaron hace unos meses atrás- pero sigo sin acordarme, te presento a mi hermana Alianni ella también es doctora y una de tus salvadoras- miro a la chica que tengo al lado, es súper blanca de piel y de pelo naranja brillante, le cae lacio a ambos lados de la cara, a través de sus gafas tranparentes se puede apreciar un par de ojos pardos bien redondos y grandes, que muestran un brillo especial, toda ella se puede respirar con bondad e inteligencia, debe tener aproximadamente 28 años de edad, me le quedo mirando y le digo-

-Muchas Gracias doctora- a lo que me responde con una sonrisa sincera-

-Fue todo un placer, además me puedes llamar solo Alianni, espero que seamos amigas, también espero que Manuel se hunda en el infierno- dicho lo último cambió su rostro y lo giró para que no pudiera ver su expresión de asco misma expresión que se dibujó en el mío. -

MarianaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora