Estoy sola en casa, acostada en mi cama mirando el techo y decidiendo darle una forma diferente a las lunas, estrellas y formas de los diferentes peces del mar que tenia pegada allí, cuando me viene a la mente mi primer beso, ese beso prohibido y excitante, que fue más de lo que había esperado, no sé si fueron los nervios o que se yo, pero fue jodidamente genial.
Mis amigas daban brincos y saltaban a mi alrededor, porque había sido planificada por ellas, susurraban y reían, pero yo no podía dejar de estremecerme y temer que saliera mal, que estaba loca o qué?, pero necesitaba que ocurriera, necesitaba tener ese primer beso, y tenía que ser con él. ¿Por qué? Porque así lo había decidido.
Me había cansado de las situaciones inesperadas donde cada chico loco que me rodeaba intentaba besarme, quería que fuera en mis condiciones no en las de ellos, también tenía la convicción que tarde o temprano caería en la redes que estaban tejiendo a mi alrededor y seria víctima de un beso inesperado, las señales eran claras, por eso antes que pasara, se me había iluminada mi parte perversa, ellos la habían iluminado y yo había aceptado que mis dos nuevas mejores amigas me ayudaran a conseguir mi primer beso con quien había elegido.
Afortunadamente el chico había aceptado.
Estábamos en una calle solitaria, en medio de la noche, era sábado, y todos estaban en la celebración de unos quince, desde el lugar que nos encontrábamos veíamos la luces que escapaban, todos estaban en algún club o en la plaza del pueblo donde ponían música electrónica para que la juventud se divirtiera.
Yo temblaba, traté de concentrarme en las luces que se veían salir del lugar de la celebración, mis amigas no lograban contenerse el entusiasmo de lo que allí pasaría, eso me ponía más nerviosa, impaciente, habíamos escapado victoriosamente del grupo en que estábamos sin decir nada y nos habíamos dirigido al lugar donde pasaría todo.
Pongo mi atención calle arriba, cuando lo veo venir y doblar la esquina que llevaba directo a donde estábamos, no sé que habían hablado entre ellos, no quería saber para no arrepentirme por la vergüenza, solo sabía que daría mi primer beso.
Venía como sacado de revista, tan relajado con las manos en los bolsillos y una sonrisa natural, de quien sabía a lo que iba, me derritió por completo.
Las chicas corrieron a su encuentro, hablaron, no lograba escuchar de que. Pero era obvio. él solo asentía y sonreía. Hasta que me miró directamente a los ojos, allí solo lograba ver la promesa de que pasaría, seria suya en breve, o al menos una parte de mí.
Hizo la distancia más y más corta cuando mis amigas todas envueltas en griticos de júbilo se alejaban dándonos espacio. A pesar de estar en medio de la calle donde el espacio era obvio todo a mi alrededor comenzó a achicarse, a oscurecerse solo existía él, y con cada uno de sus paso hacia mí era más pequeño e íntimo, solo éramos los dos.
Sentí que me costaba un poco respirar, su lentitud me hacía sentir un poco de asfixia, quería tener control de todos mis sentidos, pero era sumamente difícil, para no decir imposible.
No sé cuánto tiempo pasó hasta que lo tuve pegado a mí. Podía sentir el calor que emanaba su cuerpo, las risas nerviosas de las chicas me llegaban a intervalo, pero ya no me importaban, no tenían ningún efecto.
Iba a pasar lo que tanto deseaba, iba a pasar en cualquier momento.
Tenía una sonrisa tan arrebatadora y dulce, sin maldad pero con picardía, esa sonrisa de labios perfecto y dientes blancos estaba causando estragos en todo mi ser. Ya ahí, invadiendo el espacio personal uno del otro, tomó mi rostro con su mano.
Puso el pulgar en mi labio inferior y lo presionó, lo sacó de ahí dejándome con deseos de más de su toque, lo miró y con el dedo índice frotó el labial que lo había manchado. Inhalé hondo y lo sentí suspirar, me volvió a tomar por la barbilla pero esta vez la acercó a su rostro, sin poder contar el tiempo que pasaba hasta que nuestro rostros estaban a milímetros, el corazón se me quería salir del pecho, todos mis sentidos descontrolados por completo.
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Mariana
RandomUna chica en un entorno y barrio totalmente nuevo, cinco chicos que invadirán su vida. Malas elecciones, promesas incumplidas? preguntas sin respuestas. Primeras veces, esto y más es la tormenta que acaba de iniciar en la vida de Mariana #11 entre...
