El día de la mudanza, con la llegada a mi nueva casa.
Mi madre y yo dábamos un paso importantísimo, ya era un hecho que empezábamos de cero.
Por supuesto que llegar a un lugar nuevo, en plena luz del día, y súper soleado, hace que todas las miradas se posen en ti, en cada movimiento en cada gesto, a mí personalmente me daba miedo hasta tragar en seco, pues sentía que todos se daban cuenta. Lo peor es que ningún vecino disimulaba, éramos el show en ese barrio, parecía que hacía mucho no pasaba nada interesante.
Y si en algún momento quise ser famosas por x o por y, ese día cambié de parecer.
Al menos no de multitudes, pero sí de la divinidad de chicos guapos que eran mis vecinos más cercanos.
Disimuladamente llegué a contar cinco y cuál de todos ellos el mejor.
Pasé de solo verlos en las revistas y la tele a tenerlos al alcance de mis manos y ojos, así de simple, y le di gracias a todas las madres del amor hermoso, gracias...
Aclarando la importancia, es un cambio muy brusco, yo chica de campo, inmigrante, tímida, sin novio, sin besos, sin primeras veces, pasaría a tenerlo todo. Así que de esta forma quiero contar mi historia.
No sé si es una suerte para mí, pero, mi madre es de esas personas que tiene la socialización en sus venas, en su ADN dice: puramente sociable al mundo. Así que rápidamente pude conocer a todos de primera mano. A todos, especialmente a esos chicos lindos que vi el primer día que llegué y ellos se me quedaron mirando y sonriendo, había maldad de la buena en esas miradas, haciendo que mi timidez hiciera acto de presencia, pasaría mucho tiempo para poder sacarla a patadas de mí y desterrarla de mi rostro.
Esa primera semana, la pasé acomodando todo, es una locura mudarse, solo el que lo vive sabe de lo que hablo, cajas y bultos por todas partes, por suerte no empezaría en mi nueva escuela hasta la semana entrante, pero gracias a mi bella y amistosa madre, pude apropiarme de algunos datos que me harían volar el cerebro, los cinco chicos que se habían convertido en mis vecinos iban al mismo curso y mismo año que yo.
El que me quedaba pared con pared, era el rubio llamado Mario y su madre, también era profesora del centro en que estudiaría.
Su núcleo familiar constaba de su madre Nora, su hermano Maikel y el, su hermano mayor que no se le parecía en nada ya que era trigueño, más bajo, descuidado físicamente, trabajaba de informático en el mismo lugar.
Una casa después se encontraba la Casa de Raico y Racel dos hermanos gemelos y trigueños como la noche, con ojos azul cielo, su color me recordaba a la abuela materna que había dejado atrás en mi país natal, vivían con sus padres un poco mayores, pues los tuvieron en una etapa adulta avanzada, y al frente me quedaban los primos Javier y Henry, vivían juntos ya que Henry había sido acogido por sus tíos al perder a sus padres, lo dos parecían más hermanos que primos porque ambos tenían los cabellos castaños, los ojos achinados y negros, yo me imagino que no los podía identificar aún por conocerlos tan poco, para mi eran más gemelos que los propios gemelos, y les aclaro desde ahora no había imperfección de ningún tipo en estos chicos, se habían robado todos los genes de perfección a su alrededor.
Se habían quedado con todo, cada uno perfectamente imperfecto en su propio estilo atractivo, eso me tenia suspirando corazones de colores por todas partes, habían despertado un monstruo en mí, me olía una obsesión nada sana, creciendo, invadiendo poquito a poco mi ser.
El rubio, ¿Cómo se llama?, Mario, ese rubio alto, de hombros anchos y ojos color café, se sentía como un verdadero amor platónico y estaba a ocho pasos de distancia, ocho paso de mi cuarto, si ya se los dije, parece toda una obsesión, la segunda noche en mi nueva casa los conté, por eso se los menciono.
Era tanta mi emoción de tenerlo cerca que tuve que salir a medir la distancia que nos separaba, no conté el de los demás por mi obvio miedo a ser descubierta o hacer el ridículo.
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Mariana
RandomUna chica en un entorno y barrio totalmente nuevo, cinco chicos que invadirán su vida. Malas elecciones, promesas incumplidas? preguntas sin respuestas. Primeras veces, esto y más es la tormenta que acaba de iniciar en la vida de Mariana #11 entre...
