El sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y púrpuras, me encontraba sola en el pequeño mirador del parque, un lugar que me encantaba y que solía ir a rememorar viejos recuerdos.
Un lugar que había sido testigo de tantos momentos significativos en mi vida y la de mis amigos.
A mi alrededor, el murmullo de la hojas y el canto de los pájaros creaban una atmósfera mágica, me hacia respirar de alivio pero en mi corazón, había una tormenta y no sabía que estaba a punto de formarse otra.
Mientras me perdía en mis mas preciados recuerdos, me di vuelta al sentir una presencia, era Mario, el viento tenía todo revuelto su hermoso pelo dorado el cual le daba un aire mas relajado que el habitual.
Sus ojos color café brillaron con un destello de complicidad.
– Hola, Mariana– dice acercándose con una sonrisa que puso a latir un poco mas rápido mi corazón.
– Hola– le respondí tratando de mantener la calma, había algo en la forma en que me miraba que me hacía sentir nerviosa y emocionada al mismo tiempo.
Mario da un paso mas cerca haciéndome sentir su calidez, un contraste agradable con el aire fresco de la tarde-noche.
– ¿Qué haces aquí sola?– este lugar se siente diferente cuando no hay nadie más, me pone nervioso cuando no estás cerca.
– Solo necesitaba un momento para pensar– le confieso sintiendo como la distancia se acortaba.
– ¿Puedo acompañarte?– me dice con voz suave y seductora.
Asiento, incapaz de encontrar las palabras, vuelvo a mirar el paisaje ya oscurecido, la noche haciendo acto de presencia, siento palpable la tensión entre los dos, porque sé que tenemos una conversación pendiente, pero soy incapaz de predecir si es el momento correcto, o si alguna vez habrá un momento así.
Cada vez que su brazo roza el mío siento una corriente eléctrica que me recorre de pies a cabeza.
De repente Mario se voltea a verme con lo que percibí había resolución e intensidad.
– Sabes, he estado pensando mucho en ti.– Mantiene su mirada fija en mi rostro,
– Estoy seguro que hay algo especial entre los dos, Mariana. Tan especial que me es imposible seguir evitándolo.
Siento un calor subir por mi rostro y sostengo su mirada, seré lo más sincera posible, es ahora, lo sé.
– Yo también he pensado mucho en ti...– digo en un susurro traicionando mi resolución interior.
Sin pensarlo, Mario se inclina hacia mi, atrapando mi mirada, el mundo comienza a desaparecer a mi alrededor, existiendo solo nosotros dos, con un movimiento suave pero decidido , tomo su mano y lo guio a un rincón apartado de aquel lugar donde las sombras nos envolvían.
– ¿Puedo?– me pregunta, acercándose más, su aliento cálido rozando mis labios, se que no es lo correcto, que es otro tipo de conversación que le debo, pero esto que siento es más fuerte que yo, y no quiero arrepentirme ni preguntarme en un futuro que pudo haber sido, es mi tiempo de vivirlo.
Asiento, sintiendo a mi corazón querer escapar de mi pecho, en un instante , nuestros labios se encuentran en un beso suave pero cargado de deseo , el primero entre los dos y el más deseado, era como si el tiempo se detuviera; cada roce de nuestros labios encendía una chispa de pasión, que había estado latente durante tanto tiempo.
Cerré los ojos y me dejé llevar por las intensidad del momento, Mario me sostenía con firmeza, como si temiera perderme, mientras mis manos exploraban su espalda con ternura. El beso se volvió cada vez más profundo, más urgente, mientras la brisa fresca crecía a nuestro alrededor.
Finalmente, nos separamos ligeramente, nuestras frentes tocándose mientras respirábamos entrecortadamente.
Abrí los ojos y me encontré con la mirada ardiente de Mario, llena de deseos y promesas.
– Esto...– comenzó el buscando las palabras. – No quiero que sea solo un momento. Mariana, quiero más.
Sonrío sin que la risa me llegue a los ojos, se a lo que se refiere porque siento lo mismo, pero también se que no puede ser, si, quiero vivir el momento, pero no es justo dañar a los demás en ese proceso, es hora de retroceder, me temo.
– Yo, también quiero más … pero….– el me detiene y me vuelve a besar.
– Lo sé, pero nunca me perdonaría, sino no lo intentaba.– da dos paso lejos de mi permitiendo que la frialdad de la noche me calara, sintiendo perder no solo su calor, sino a todo él.
– No solo la noche esta llena de posibilidades nuevas Mariana, sino la vida completa, estoy seguro que hay mil aventuras por vivir juntos y estaré esperando cada una de ellas.
–
Me da la espalda con una sonrisa triste y se marcha. Con esa promesa flotando entres los dos, lo veo alejarse y una lágrima escapa rebelde de mis ojos. Me abrazo y camino en soledad hasta mi casa esperando poder descansar.
Por el camino analizo cada una de sus palabras, preguntándome si alguna vez podremos estar juntos realmente, o si lograremos estar en la misma página alguna vez.
No me acabo de entender, y me pregunto como puedo amar a dos hombres de igual y de diferente manera a la vez. Así llego con frio a la casa sin poder arreglar los enredos de mi corazón.
Se que me encuentro en una encrucijada emocional, a mi corta edad estoy experimentando el torbellino que es el amor de maneras que nunca imaginé. Varios chicos han entrado a mi vida , cada uno de ellos aportando algo único y especial.
Sin embargo, esta situación ha generado miles de emociones y decisiones difíciles. Raico, es el aventurero, bueno ambos lo son, pero su cabello desordenado y su sonrisa contagiosa hace que me sienta viva a su lado. Lego a mi cama, me acuesto mirando el techo y sigo pensando en los dos.
Con el comparto momentos de risa, escapadas momentáneas y una conexión que parece fluir naturalmente. Mi ojos azules representa libertad y diversión. Mario por otro lado, es le chico sensible y reflexivo, con pasión por la música y la literatura, sus conversaciones son profundas y significativas. A su lado me siento comprendida y valorada, con los dos es así también, pero mis ojos color café simboliza la estabilidad y el apoyo emocional que tanto necesito.
Ahora me doy cuenta que mis sentimientos por ambos son mas complejos de lo que había anticipado. Al final aunque diferentes encuentra y disfruta en ambos de emoción y alegría así como consuelo y conexión en la profundidad de los dos.
Mi dilema es ¿sigo a mi corazón hacia el camino más emocionante o elijo la seguridad emocional? No puedo elegir, creo que nunca podré, el miedo a lastimar a alguno de los dos me consume.
Cada vez que intento tomar una decisión solo me siento más confundida. Decido antes de quedarme dormida concertar una reunión entre los tres y abrir el juego les hablaré sinceramente de lo que siente mi corazón y dejaré en sus manos el resultado de lo que puede ser nuestra relación.
Sé que no necesito elegir entre los dos de inmediato. Dejar pasar un poco más el tiempo para conocerme a mis misma debe ser lo mejor en estos momentos sin tomar medidas drásticas de las que me pueda arrepentir después.
Y con la certeza que los enredos del corazón son complicados, aprendo que el amor puede manifestarse de diversas formas, con la esperanza de que es posible disfrutar de diferentes relaciones sin perderme a mi misma en el proceso.
Al final del día lo importante es ser honesta conmigo misma y con mis sentimientos así permitir que el el tiempo revele el camino correcto para mí, y con este último pensamiento cierro los ojos y me dejo acunar por los brazos de Morfeo.
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Mariana
RandomUna chica en un entorno y barrio totalmente nuevo, cinco chicos que invadirán su vida. Malas elecciones, promesas incumplidas? preguntas sin respuestas. Primeras veces, esto y más es la tormenta que acaba de iniciar en la vida de Mariana #11 entre...
