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La universidad entera no dejó de hablar de Aguas negras por semanas. Esté se encontraba comiendo en una mesa solitaria en el comedor como si nada más que el alimento le importará; y de hecho era así, todos lo miraban pero él sólo estaba concentrado en su comida. Qi Rong sabía que habían planes para vengarse del chico extravagante, puesto que el grupo al que había atacado era uno de los más influyentes del último año.
Caminó y se puso de pie; frente a él, He Xuan levantó la cabeza y con un gesto le indicó que se sentará.
—Odio a los omegas —dijo, a modo de saludo y enviando una mirada gélida a los omegas que no paraban de mirarlo con hambre en los ojos y susurrar entre sí— A cada uno de ellos.
¿No había sido su madre una omega?
Extraño.
Por esos días ya sabía la historia completa de los padres de He Xuan y el destino de su prometida, se la habían contado numerosas personas y en un arranque de curiosidad lo buscó en internet. Se sorprendió al saber que el He había sido quien mató a su madre, pero entendió su comportamiento al leer que había sido en defensa propia.
Era todo una mierda de novela.
—Qi Rong, mi líder quiere que formé mi propia manada, me expulsó para que tomará la decisión, sí o sí —continúo, cuando salían de clases.
Después de conocerlo supo que pertenecía a una manada llamada "las calamidades", no actuaban abiertamente en la universidad, su territorio era más grande que un simple instituto; y su jefe: Hua Cheng, era alguien que ya poseía un título en medicina y buscaba otra especialidad. Temidos por los alfas maleantes del bajo mundo y admirado por los profesionales, todos sus miembros eran fuertes y profesionales o estudiosos aplicados. Debido a que ambos compartían casi todos los cursos; y aunque He Xuan había dicho días antes que sólo soportaba la presencia de Qi Rong por su parentesco con la pareja de su líder, el alfa no había dejado de seguirlo.
Asintió; sorprendido por la imposición y decisión del alfa solitario, pero de buen humor con la noticia.
—Bien, creo que hay unos alfas de último...
—No, ninguno de último año. Esos imbéciles son unos viejos débiles —declaró el He, haciendo un gesto de asco— Retaré a todos los alfas solitarios de nuestro año.
—Está bien, He Xuan.
Y así fue como el alfa formó su propia manada. De ese grupo quedaban la mayoría, con algunas excepciones que Xuan se encargó de echar cuando se hizo evidente que no tenían el mismo nivel que el resto. Era un grupo divertido, todos estaban sedientos de poder y Aguas negra siempre lo proporcionaba, de alguna forma u otra.