La biblioteca de la universidad disponía de muchas computadoras para trabajar, claro, pero eso no impedía que algunos usaran el internet gratis para tontear en las redes sociales. Por ejemplo, aquellos muchachos de Literatura y Letras, que después de una clase exhaustiva con el Terror de las Letras necesitaban descomprimirse.
-Entra a Twitch un momento, vamos- alentó uno de ellos a su compañero.- Que quiero ver si ya ha empezado el directo de Aya23 y no recuerdo mi contraseña.
-De acuerdo, de acuerdo, pero ustedes vigilen por si alguien nos está mirando. No, aún no ha empezado… probablemente lo haga después, ¿no? Cuando arranque el torneo de Minecraft de esta temporada.
-¿Empezaba hoy?- masculló el tercer amigo, tomando su propio celular para corroborarlo.- Jo, es cierto, pero recién arranca a las ocho y son las seis. ¿Y qué hay para ver, mientras? ¿Algo interesante?
-Sí. Sus libros de Poesía Europea por ejemplo, que no les vendría mal repasar para no volver a pasar vergüenza en mi clase- les interrumpió una voz fría como el hielo detrás suyo, a la que identificaron como el Terror de las Letras. Claro que ni aún con miedo al regaño lo pensaban llamar así. No estaban locos.
-Profesor Price, le juramos que no es lo que parece. Vinimos a hacer una investigación, ¡en serio! Pero… bueno, ya que terminamos pronto de…
-Ahórrese las excusas que no nací ayer- lo cortó de golpe Nathan Price, alias el Terror, echándole una mirada despectiva a la pantalla.- Perdiendo el tiempo viendo a mocosos jugando videojuegos en vez de estudiar. ¿No les da vergüenza? Son ustedes universitarios, no niños. Deberían tener más en claro sus prioridades al menos mientras están en un recinto escolar.
Tras esa lapidaria opinión los muchachos se apresuraron a apagar la computadora y huyeron, más que nada, para evitar que su profesor les echara otra bronca o algo peor. Pero Nathan no estaba pensando en ellos ni en su irrespetuoso uso de las computadoras de la biblioteca, sino en sus palabras de hacía un instante. Palabras necesarias para mantener su reputación de profesor estricto, pero que no sentía en realidad y que lo hacían sentir culpable.
"No creo que ver a alguien jugar videojuegos sea perder el tiempo. Yo… ¡agh! No puedo esperar a llegar a casa" se interrumpió a sí mismo ofuscado, tomando sitio ante una computadora y entrando rápidamente a ver si Neon estaba conectado. Lo estaba, aunque solo desde hacía unos pocos minutos. Todavía estaba saludando al público y preparando sus cosas para jugar, razón por la que se sorprendió mucho al recibir una donación de cincuenta dólares por parte de su suscriptor premium.
-Bueno, bueno, ¡hoy estás más generoso que nunca, TerrordelasLetras! Todavía no he empezado y ya me das una sorpresa así de bonita. ¡Muchísimas gracias, eres un sol de persona!
"Es lo mínimo que podía hacer después de lo que acabo de decir" pensó Nathan culposo, mirándolo con cariño durante unos minutos. Si alguien le hubiera dicho que perdía el tiempo viendo a Neon, ¿cómo habría respondido? Con furia probablemente. Ver a esa dulzura en vivo no era ningún desperdicio, era la alegría de sus días. Sin embargo, seguía estando en la biblioteca y no podía arriesgarse a llamar la atención. Tendría que marcharse, pensó maldiciendose por no haber llevado consigo su portátil personal. En realidad nunca la llevaba fuera de casa, porque era la que usaba para cosas personales y no veía la necesidad de sacarla de su habitación. Pero en ese momento le hubiera gustado tenerla, porque era muy prolijo y la portátil de trabajo era solamente para eso, para trabajo. Y tampoco la tenía consigo, estaba en su oficina.
-Hoy vamos a hacer el nivel seis de Unwritten, ¿de acuerdo? Ya verán, he estado practicando y ya sé cómo lidiar con ese monstruo hijo de… ¡Oh! Gracias por las donaciones, VirtuaBoy y Patrick30, qué amables de su parte… sí, VirtuaBoy, hoy me conecté más temprano porque no podré hacerlo en el horario habitual, gracias por entenderlo. ¡Eh! ¿Ya te vas, Terror? ¡Pero si aún ni he empezado a jugar, quédate un poco más!
Nathan se mordió el labio, que el propio Neon le pidiera que se quedase a verlo era una tentación fuerte como un imán gigante. Pero tenía que recordar dónde estaba y eso hizo, aunque le doliera.
"Solo pasé a saludar y a dejarte un regalito, para que pienses en mí mientras te pasas el nivel seis. Y no te preocupes, que no me perderé tu próximo stream por nada del mundo".
-De acuerdo, de acuerdo, aquí te estaré esperando la próxima. Adiós, TerrordelasLetras, ¡qué tengas un buen día y cuídate mucho!
"Adiós, precioso. Bonito. Te quiero mucho" pensó con adoración antes de cerrar sesión y borrar todo rastro de su paso por la biblioteca. Su pasión era privada y así debía continuar, por mucho que le doliera. Neon era su pequeño y dulce secreto, y de nadie más.
ESTÁS LEYENDO
Offline Love
RomanceUn profesor universitario al que todos sus alumnos temen. Un streamer joven y entusiasta que no juega bien, pero lo hace con el corazón. ¿Qué lleva a uno a enamorarse perdidamente del otro? ¿Y de qué formas podrían ambos llegar a conocerse más allá...
