Capítulo Veintiuno.

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Moviendo el puré de un lado a otro de su plato, Christopher  ignoró adrede la conversación alrededor de la mesa mientras repasaba en su mente las palabras de Minho. Una parte de él, aun se aferraba a la idea de que estuviese equivocado y sus padres fuesen inocentes. ¡Eran sus padres, después de todo! ¿Quién querría creer por voluntad propia que las personas que te dieron la vida fueron tan crueles como para alejarte del amor de tu vida y quitarte toda oportunidad de conocer a tus hijos? No quería creer que su familia le había ocultado la existencia de sus hijos, que habían hecho algo tan cruel como arrebatarlos del lado de Minho para que él no lo supiera.

Pero, su parte coherente decia que no podía descartar las palabras del moreno sin más. Porque sí, él le creía, Minho jamás le había mentido antes y Christopher  quería creer que no lo haría ahora. Talvez era su deseo de recuperar la única conexión real que había tenido en su vida, pero quería volver a confiar en él. Se recordó a si mismo la forma en que Minho confió en el doce años atrás, como le había permitido amarlo y enseñarle todo lo que sabía sin temores, le debía lo mismo.

Pero confiar en Minho, significaba que su familia estaba conformada por monstruos.

Dolido por esa perspectiva, dejó caer el tenedor dentro del plato y buscó su telefono en su bolsillo. La manga de su camisa blanca se deslizó un par de centimetros, dejando ver el pequeño dibujo en tinta negra en la parte interna de su muñeca. Eran tres pequeñas hormigas, dos pequeñas y otra un poco más grande, dibujos simples, pero perfectamente trazadas sobre su piel. Felix le había dicho, después de dibujaras, que debía mirarlas si los extrañaba en algún momento y había prometido repasarlas cada día para que nunca se borraran, así siempre lo acompañarían.

Representaban a sus hijos. A Minho.

A su familia.

Ese pensamiento lo hizo detenerse, porque era verdad, Minho y los mellizos eran su familia. Quienes estaban sentados alrededor de la mesa eran solo quienes compartian su apellido, porque que recordara, no tenía ninguna memoria bonita con ellos. No habían estado allí cuando los había necesitado, mientras que Minho se había convertido no solo en su novio, sino en su mejor amigo durante su corta relación.

Pensando de ese modo, podía ser mucho más objetivo.

—¡Christopher ! —la aguda voz de su hermana sacudió lejos sus pensamientos.

Con un rápido movimiento, cubrió nuevamente su muñeca y miró a través de la mesa, donde un feo ceño fruncido estaba dedicado hacia él—. ¿Que?

—Dije que este sabado Jason dará una fiesta —ella sonrió, todo el fastidio que había decorado sus rasgos un momento antes, desapareciendo—. Él hizo mucho incapié en que me asegurara de que estuvieras presente.

Desde el asiento a un lado de su hermana, su madre soltó una pequeña risa—. Oh, no tenía idea de que Jason estuviese interesado en Christopher  —tocó el hombro de Bianca, asintiendo—. Asegurale que estará allí, ese niño es un gran partido y si esta interesado, entonces debemos aprovechar.

Christopher  apretó los dientes al ver a su madre tomando tal decisión por él, pero no dijo nada, aunque esta vez, no fue por respeto a ella, no, ahora necesitaba que ellos estuviesen contentos con él para poder investigar con tranquilidad a su alrededor sin que se percataran de lo que hacia.

—Conozco ese tono, madre.

Con aire inocente, la mayor alejó el cabello de su rostro, mirando a su hija—. ¿De que hablas, cariño?

Tu Mirada en Mi - Minchan Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora