Capítulo 7

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(Isabelle)

Llegó la noche y con ello, los penitentes. Will, Minho y yo decidimos escondernos a unos metros del matadero, entre unos matorrales y yuyos. Minutos después se oyen gritos cercanos y los sonidos mecánicos característicos de aquellas espantosas criaturas.

- Están cerca- dice Will.

- ¿Qué hacemos?- pregunto nerviosa.

- Estemos callados, si no nos escuchan no vendrán- concluye Minho. Nosotros solamente asentimos.

Cada vez, los penitentes, se oían más cerca. De un momento a otro, los sonidos cesan. Pero la suerte no está de nuestro lado. Una garra aparece entre los yuyos y nosotros nos corremos hacia la izquierda evitando que agarre a alguno.

No perdemos tiempo. Antes de que pueda volver a atacarnos, los tres ya estamos corriendo en dirección al bosque. Nos sigue de muy cerca. Antes de poder llegar, otro penitente aparece en dirección contraria y nos obliga a girar hacia la izquierda.

No hay salida. Estamos acorralados entre una de las paredes y los penitentes. Cada vez se acercan más y más. Están a centímetros de nuestras narices pero en un abrir y cerrar de ojos algo los hace dar media vuelta y salir por la puerta más cercana.

- Se han llevado a otro- comenta Minho.

- ¿Qué quieres decir?- pregunto confundida.

- Hace tres días que los penitentes vienen. Cada noche se llevan a uno de los habitantes. Según Gally, así será hasta que no quede nadie- me explica Will.

- O nos larguemos de aquí- dice el asiático.

- Busquemos a los otros- digo.

- Buena esa- dice Will.

Recorremos el área hasta que encontramos a Newt, Thomas y Teresa. El nombre del chico que se llevaron los penitentes resulto ser Connor. Después de comprobar que nadie sufrió heridas graves, decidimos ir a dormir. Mañana saldríamos de aquí y tenemos que descansar bien.

Teresa y yo dormiríamos en la finca. Subimos hasta el segundo piso "escoltadas" por Thomas y Minho. Ella se despide de Thomas al igual que yo, y luego se mete en su habitación a dormir.

- Descansa- dice Minho besando mi frente.

- ¿Te quedarías?- le pregunto.

- ¿Tienes miedo?- pregunta alzando una ceja.

- No, solo quiero dormir contigo- le digo con una media sonrisa en mis labios.

- No puedo decir que no- dice y sonríe.

Entramos en mi habitación y cierro con pestillo la puerta a nuestra espalda. Nos sacamos los zapatos y nos acostamos en la cama de frente, mirándonos. Se acerca lentamente y une nuestras bocas en un apasionado beso. Tomo su cuello entre mis manos y él me toma de la cintura, atrayéndome más a él. El beso se torna un tanto salvaje. Minho baja de mis labios hasta mi cuello y sube una de sus manos acariciando mi espalda. Dejo salir un pequeño gemido. Se separa y me mira a los ojos.

- No quiero hacer nada que tú no quieras- me dice serio.

- Está bien, quiero hacerlo- digo decidida.

- ¿Estas segura?- pregunta dudando.

- Completa y absolutamente- le respondo con seguridad.

Sonríe y volvemos a besarnos con más intensidad que antes. Lentamente me saca la camisa y se queda mirando mi brazo extrañado.

- "Mierda, el tatuaje"- pienso.

- ¿Qué es esto?- pregunta con curiosidad.

- Lo descubrí cuando me bañé, luego te cuento la historia- digo y vuelvo a sus labios.

Las Hermanas De CRUELHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora