Capítulo 11

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(Katherine)


Todo está pasando demasiado rápido. Nos traen a este pequeño edificio, nos dejan aquí sin comida, Isabelle desaparece...


Sí, Isabelle desapareció ya hace unos tres días, la noche que llegamos aquí. Nos separaron entre chicas y chicos para dormir, así que Teresa, ella y yo estábamos solas en una habitación... y de la noche a la mañana Isabelle ya no estaba. Así de simple.


No sé cómo, cuándo me acosté, ella estaba en la parte alta de la otra litera, pero al día siguiente ya nadie sabía dónde se encontraba Izzy. Ni siquiera hubo ruidos esa noche. Y todo el mundo estalló en un dilema ante su ausencia, sobre todo Minho, el pobre está al borde de la locura.


Además en su lugar, aparecieron dos chicos, sus nombres son Nathan y Aris. Cuando descubrimos la falta de Isabelle, Aris estaba en su cama y Nathan en la cama que la noche anterior se hallaba vacía. Yo los conocía pero los demás no.


Ellos tampoco me recuerdan a mí. Me duele mucho que Nathan no me recuerde pero no hay nada que yo pueda hacer. A veces me cuesta creer que ahora yo también esté dentro de las pruebas porque es como si siguiera mirando todo a través de un cristal, como solía hacerlo antes. Yo conozco a todos, sé quiénes son, cómo son y sé que los quiero... pero ellos no se acuerdan de mí y aunque eso duele, fue por el bien de todos.


En cuanto a mí, recuerdo todo. Todo excepto, claro, las variables. No permití que me sacaran la memoria, no podía dejar que me arrancaran de mí. Sin mis recuerdos sería otra persona y no puedo perderme a mí misma... no si soy lo único que me queda. Y mis recuerdos son todo lo que tengo, es de lo único a lo que me puedo aferrar.


Sinceramente no sé qué pudo haber ocurrido a Isabelle pero mi desnutrida mente no puede procesarlo. Necesito comer. Estos días han sido fatales. Tenemos agua de los baños. Pero no hay comida. Tres días sin comer. Me la paso acostada en la cama como lo estoy ahora. Solo me levanto para ir al baño de a ratos o a bañarme por las mañanas. Y la única que habla conmigo es Teresa, solo de vez en cuando y unas pocas palabras. Pero eso no me importa ahora, yo solo necesito comer.


La puerta se abre, la luz me enceguece y no alcanzo a ver quién es.


-Katherine, ¿no?- Me siento en la cama. Aún no puedo verlo pero sé que es él, podría reconocer su voz en cualquier parte del mundo. Su presencia me deja helada y sin habla, así que solo respondo a su pregunta asintiendo en silencio.

Se acerca lentamente y se sienta en los pies de mi cama.


- Te traje esto- me dice y me da una manzana. Me quedo sorprendida, ¿De dónde la habrá sacado?


-Gracias- suelto levemente, es lo único que logro articular. Tomo la manzana y la llevo a mis labios para darle el primer bocado, intentando reprimir mi desesperación. En un abrir y cerrar de ojos ya me la acabé. Me percato de que él sigue ahí mirándome con una muy suave sonrisa.


- Si quieres más, en la sala común hay una mesa llena. No tenemos idea de dónde salió ni cuándo apareció pero ahí está. Y también hay algo más... un hombre en una silla tras un escritorio- Lo soltó tan apresurado que no comprendí, o tal vez sí pero pienso que oí mal. Frunzo el ceño en expresión de extrañeza- Lo sé, todo es demasiado raro pero te acostumbrarás, tranquila. Debo volver allá, puedes ir si quieres, nadie se abalanzará sobre ti como lo hizo Izzy, aún ni siquiera sabemos muy bien por qué lo hizo ella- Está por abrir la puerta cuando voltea y me dice- A propósito, soy Will- sonríe y cruza la puerta.


Hago un esfuerzo terrible por no echarme a llorar y lo logro. Me decido por unirme a los demás en la sala común. Apenas entro a esta, lo veo. Un hombre horrendo vestido de blanco leyendo un libro tras un escritorio... ¿dentro de un campo de fuerza? Sí, es lo que esa pared media blanquecina aparentaba. Estaba leyendo un libro. Sabía que lo conocía pero no sabía quién era, típico de CRUEL, crearte una horrible memoria selectiva, aunque si mal no recuerdo, yo tomé esa decisión.


Todos me miraron raro, seguían sin hablarme. Me limité a tomar una bolsa de frutas secas mezcladas con frutas desecadas y comerlas despacio. Escuché a algunos de los chicos llamar al hombre "La Rata", me causó gracia pero no se lo comuniqué a mi rostro, el cuál seguía neutro.


-Gracias por reunirse aquí en forma tan organizada-Escuché que La Rata había empezado a hablar, conocía su voz- para que pueda transmitirles lo que me han ordenado comunicarles. Por favor escuchen con atención.


-¿¡Por qué necesitas esa pared!?- gritó Minho bastante enfurecido.


Y el ambiente rompió en una discusión por parte de todos contra la Rata. Cuando se calmaron, él siguió explicando todo lo que yo ya sabía, la mayor parte hablaba del laberinto y les explicaba que había dos grupos. Hizo una pausa y paseó la mirada por toda la sala y se detuvo cuando me encontró, me sonrió, le devolví la sonrisa. Y todo el mundo me fulminó con la mirada.

Siguió contando sobre los paradigmas y las pruebas, hasta que en un momento al fin dijo algo que me interesaba escuchar.


-Ya es hora de que comience la fase dos.


Pequeño adelanto de la segunda temporada, esperamos que les guste.

En multimedia les dejamos a Will.

Las Hermanas De CRUELHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora