dieciséis

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"El alma siempre sabe qué hacer para sanarse. El reto es silenciar la mente."

— Caroline Myss

La noche anterior seguía girando en la cabeza de Jungkookie como una película que no dejaba de repetirse

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La noche anterior seguía girando en la cabeza de Jungkookie como una película que no dejaba de repetirse. La conversación en la terraza, la risa suave de Jimin, la forma en que sus ojos brillaban al mirar las estrellas... y sobre todo, la manera en que su yo adulto —el Jungkook de 24 años— lo había acompañado con tanta serenidad. Había sido la primera vez que realmente se atrevía a ponerle nombre a lo que sentía. Había admitido que le gustaba Jimin. Pero una cosa era pensarlo, otra decirlo en voz alta.

Y otra muy distinta... decírselo a él.

Fue una conversación que lo desarmó, lo confrontó, lo expuso. El Jungkook adulto no le había gritado, no lo había regañado como lo hacían los adultos cuando él actuaba impulsivamente. Simplemente le habló con la verdad. Le mostró, sin adornos, cuánto podría perder por no ser valiente. Por no atreverse a sentir. Por miedo.

Y ahora Jungkookie no podía dejar de pensar en eso. En lo que había estado negando. En lo que había sentido desde hacía tiempo y que había enterrado bajo capas de bromas pesadas, indiferencia fingida y sarcasmo cruel. Era más fácil hacer como que nada pasaba que admitir que, cada vez que Jimin lo abrazaba, algo dentro de él temblaba. 

Que, cada vez que Jimin lo defendía, lo cuidaba, lo miraba con esos ojos dulces... él también quería corresponderle. Pero no sabía cómo. Aceptar que le gustaba Jimin había sido un terremoto interno. Un quiebre en la estructura con la que había construido su identidad desde niño. ¿Cómo podía sentir eso por alguien como Jimin? ¿Por otro hombre? ¿Por su compañero de banda? 

En Corea del Sur, la sociedad aún arrastraba una homofobia que se filtra incluso en los gestos más pequeños, en los silencios incómodos, en las conversaciones que nunca se tienen. Y en la industria del entretenimiento, donde la imagen lo es todo, la presión era el doble. Nadie hablaba abiertamente de amar a alguien del mismo sexo. Nadie lo mostraba sin miedo. Nadie... excepto quizás Jimin.

Jimin era diferente. 

Siempre lo había sido. 

No porque fuera perfecto o no tuviera miedo, sino porque había aprendido a no dejar que el miedo lo controlara. Desde niño, Jimin fue criado con una idea distinta del amor. Su padre era afectuoso, abierto, un hombre que no tenía miedo de abrazar a sus hijos, de decirles que los amaba, de llorar en frente de ellos. Y eso había moldeado a Jimin. Lo había hecho libre. Expresivo. Afectuoso y sin pedir permiso.

Jungkookie no sabía cómo lidiar con eso. Aunque en su familia también hubo cariño, nunca se habló de manera abierta sobre la posibilidad de amar sin importar el género. Nadie le había dicho que estaba bien enamorarse de otro chico. Nadie le había enseñado cómo manejar ese torbellino. Y aunque cuando era más pequeño sintió algo por Namjoon hyung, aquello fue más una admiración intensa, una especie de flechazo emocional que nunca pasó a más. 

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⏰ Última actualización: Jul 22, 2025 ⏰

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Jungkookie | kookminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora