Día 4

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No tenía idea de dónde estaba más allá de saber que era un sueño

Estaba en alguna playa que jamás había visto en su vida, en la parte alta de un acantilado que nunca había pisado pero sí estaba al lado de alguien que conocía

Amber estaba a su lado pero era como si no la veía

Se fijó en ella extrañada, en parte por estar soñando con Amber y en parte por como se veía. No tenía mas piercings que el de debajo de su labio, no utilizaba sus gafas y ni siquiera tenía el cabello atado en una coleta como era su costumbre

Pero sin dudas lo más extraño era la sonrisa boba que tenía en la cara, una sonrisa infantil e ilusionada

— ¿Vienes o que?

Volteó hacia el que había dicho eso, un chico que estaba parado unos pasos más adelante que ellas, era alto de cabello marrón y ojos azules, usaba una simple camiseta y unos pantalones negros pero no distinguía nada más porque de paso era de noche

No entendió porque el chico dijo eso pero Amber sonrió más y caminó hacia él

— Amor — Dijo Amber — ¿Esto es seguro?

— Si no lo es nos morimos juntos

Le respondió el chico con una sonrisa malvada haciendo que ella retrocediera cruzada de brazos

— No sé Erick...

¿Erick? ¿Erick no era el nombre que había mencionado Hira ayer? ¿Que tenía que ver el chico con Amber?

— ¿Que pasa amor? — Volvió a hablar el chico — ¿No confías en mí bizcochito?

Amber dudó antes de asentir, no entendía que estaban haciendo hasta que vió que se tomaban de la mano

Aquí notó un detalle nuevo, Amber tenía vendas en las muñecas

Frunció el seño pero no supo que hacer cuando los dos corrieron hasta el final del acantilado y lo último que pudo ver de ambos era como se perdían en el agua

....

Se levantó de golpe sobresaltada, tenía migraña y no sabía que clase de sueño fué ese pero sabía que esa no era la razón de que despertara

— ¡IIINNDRIIIIIT!

La voz chillona de Hira se escuchaba al otro lado de la puerta, sospechaba que se escuchaba al otro lado del mundo

— ¡Venga ya! — Iba a tumbar la maldita puerta — ¡El desayuno está listo!

Lo último que le apetecía era comer

Pero si nos levantamos Hira de calla

Bostezó resignada antes levantarse y  abrir la puerta

— No puedes salir así — Hira apuntó a su pijama — Vístete

No le dijo nada, fue directamente al clóset, tomó lo primero que vió y fue hacia el baño

Cuando entró a la sala ya vestida encontró a Hira comiendo y a Lia haciendo su taza de té diaria, era bueno volverla a ver de buen humor

Que Lia bebiera té significaba que estaba de buenas

— Buenos días

Dijo

— Buenos días — Respondió Lia sacudiendo la cucharita — Siéntate ya está listo

Hizo lo que le dijo, se sentó junto a Hira en el sillón viendo un programa del que no entendía nada

120 díasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora