Día 49

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¿Alguien me ha extrañado?

Iba de un humor exelente a la oficina, luego de ver la película Amber se marchó pero se sintió satisfecho al obligarla a estar recostada de él durante las dos horas

— Buenos días Niki

La mujer treintona y de ojos cafés le sonrió

— Buenos días señor Cris

— ¿Cómo te fue con tu familia ayer?

— Bastante bien, Amber me dijo que no había problema si ella me cubriría

— No pasa nada, solo avísame para darte el permiso la próxima vez ¿Vale?

Ella asintió y sin más entró a su oficina

Sonrió malvado cuando vió una figura conocida ordenando papeles sentada en su escritorio

— Buenos días Amber

Ella bajó los papeles de manera que solo se vieran sus ojos

— Buenos días Cris

— ¿Dormiste bien?

— Yo sí — Guardó los documentos — ¿Y tú?

— Hubo una cierta señorita de ojos amarillos que fue la protagonista de mis sueños — Se sentó en el escritorio de ella — Pero disfruté cada uno

Ella entrecerró los ojos pero no dijo nada

— Detesto tu oficina

— Vaya gracias — Rió — ¿Porqué la detestas?

— Es muy oscura — La verdad tenía razón — Ahora que probé la libertad del escritorio de Niki esto me parece deprimente

— ¿Segura que lo dices porque estuviste en el puesto de Niki o porque ahora tienes en el bolsillo a tu jefe?

Lo miró resentida pero se había puesto ligeramente roja, comenzaba a pensar que era lo máximo que podía sonrojarse

— Yo no haría eso

— Sé que no — Se levantó y abrió las persianas — Pero tienes razón — El sol dió de lleno y se sintió una brisa — Ahora entiendo porque piensan que soy uno ermitaño 

— Tu oficina es una oscuridad total, nunca invitas a nadie a tu casa ni hablas nada personal con tus empleados, o si quiera le hablas aparte de darle los buenos días. Yo creo que sí eres un ermitaño

Él rió

— Es que ninguno me agrada tanto como mi asistente — Y otra vez estaba junto a ella — Te lo juro, si pudiera hablar solo contigo...

— Basta

Dijo Amber pero sonrió un poco

— Vale pues no hablemos — Se inclinó para besarla se quedaron así un par de segundos — Besas bien Amber — Ella no respondió, volvió a besarlo. Y joder que lo hacía bien — Muy bien

Iba por otro cuando ella lo detuvo

— Quítate de encima

— ¿Que? — Dijo divertido pero vió que ella no jugaba — Vale

Fue hasta su escritorio y Amber continúo con lo que estaba haciendo y se puso las gafas. La puerta se abrió cinco segundos después dejando ver a uno de los conserjes

— Disculpe señorita Amber pero... — Iba a entrar pero vió sorprendido a Cris — Ehh...

— ¿Sí?

120 díasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora