Selene es una estudiante sobresaliente con excelentes notas y buena en todo lo que se proponga, lo único que le molesta es la gente que se aprovecha de ello; gracias a eso no es muy sociable.
Mientras se dirigía a su salón, notó a un muchacho acosando a una joven cerca de la biblioteca. No deseaba armar un escándalo, pero al ver que el chico se sobrepasaba con ella, no dudó en intervenir: le propinó una patada en las costillas. Una vez que el agresor cayó al suelo, tomó con suavidad la mano de la chica para no lastimarla y la condujo rápidamente al jardín de la escuela. Ya a salvo, la revisó con atención y, con firmeza pero sin dureza, le dio un sermón por haber sido tan descuidada.
La miró con el ceño fruncido, su rostro serio reflejaba preocupación - ¿estás bien? - preguntó con voz firme- no te hizo nada malo, ¿verdad? - vuelve a preguntarle a la chica.
Ella la miró en silencio, sin saber cómo reaccionar. De repente, pareció notar que no apartaba la vista - Sí... estoy bien, muchas gracias por ayudarme.
No hay de qué. Si estás bien, me voy. Solo... sé más cuidadosa. Hay tipos como ese por todas partes; Deberías llevar siempre gas pimienta contigo y no confiarte tanto. - soltó su mano con suavidad y se alejó.
Ve como se marcha su salvadora - ni siquiera le pude preguntar su nombre - siente unos brazos en su hombro asustándola.
—¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿Cómo conoces a esa chica? —pregunta Otis, el mejor amigo de Cloe, mientras se acerca con el ceño fruncido y una chispa de interés en los ojos.
—¿Tú sabes cómo se llama? —le respondo, sorprendida y con una ansiedad que me delata más de lo que quisiera.
—Por favor, dulzura... sabes que conozco a medio mundo. Se llama Selene. Es la mejor estudiante de la prepa, destaca en casi todos los deportes... y bueno, no me digas que no lo has notado, porque es muy linda. ¿O me equivoco? —dice con una media sonrisa, alzando las cejas hacia su mejor amiga con intención.
—Selene... qué nombre tan bonito. ¿Y sabes en qué salón va? Digo, tú que eres el oráculo del chisme escolar —le dijo con una sonrisa juguetona.
—Obvio. Va en el 3A. Y por si fuera poco, tiene un hermano que también parece salido de una revista: alto, carismático y juega en el equipo de básquet. Aunque si tú te paras junto a él, pareces... no sé, ¿una pulga con mochila? —bromea soltando una carcajada.
—¡Oye! —le lanzo una mirada fingidamente indignada.
—¡Es en serio! Ese tipo es una torre. Pero tiene... ¿qué? ¿dieciséis? Dos años menos que nosotros. Aunque ya sabes lo que dicen: la edad no importa cuando se trata del amor... —dice con un guiño travieso, y luego cambia de tono, más inquisitivo—. Pero bueno, ahora dime: ¿Qué hacías tú sola con Selene? —pregunta clavando los ojos en mí, como si intentara leerme el alma.
—¿Te acuerdas que iba a la biblioteca? —comenzó Cloe, la voz un poco temblorosa—. Pues... de la nada, un tipo me agarró de la cintura y me llevó a un rincón apartado. Empezó a tocarme... fue lo más asqueroso que me ha pasado.
—¿Qué? —Otis se enderezó de golpe, los ojos encendidos—.
—Por suerte, Selene llegó justo a tiempo. Lo pateó con una fuerza impresionante, como si lo hubiera estado esperando. Lo dejó tirado, sin una palabra. Después me tomó de la mano y salimos corriendo hasta el jardín, lejos de todo... Me dijo que siempre debía llevar gas pimienta conmigo —terminó, bajando la mirada.
Otis se quedó en silencio un momento, luego cruzó los brazos con el ceño fruncido.
—Le debes mucho. No puedo creer que sólo te dejé unos minutos y ya te estaban molestando. Me vas a matar de un infarto, Cloe. Tienes que cuidarte más, en serio —dijo con voz firme, aunque sus ojos traicionaban la preocupación real.
ESTÁS LEYENDO
Tu mayor admiradora
Novela JuvenilEn los últimos días de preparatoria, Cloe buscaba una sombra del pasado... a su salvadora. Desde aquella tarde, su mundo se había vuelto oscuridad; ya no podía ver, solo imaginar los destellos de quien una vez la sostuvo entre el caos. Sabía de ella...
