Capítulo 19

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La madre de Selene se mantuvo en silencio unos segundos más, dejando que la atmósfera se volviera aún más densa. Samuel, inquieto, movió el pie nerviosamente, pero no se atrevió a intervenir.

Finalmente, la mujer inhaló profundamente y habló con voz pausada, pero firme.

—No entiendo —dijo, su mirada fija en su hija—. ¿Por qué nunca me lo dijiste? ¿Cuándo te enfermaste solo fue mentira para que no nos diéramos cuenta?

Selene sintió que su corazón latía con fuerza, pero se mantuvo firme.

—No, cuando me enferme no estaba con Cloe de hecho es reciente y no te lo había dicho porque no sabía cómo reaccionarías —confesó—. No quería arruinar nada entre nosotras, ni causar problemas con padre.

La madre de Selene desvió la mirada por un momento, como si estuviera luchando con sus propios pensamientos. Cloe apretó la mano de Selene con suavidad, dándole apoyo.

—¿Y tú? —preguntó entonces, sin cambiar su expresión—. ¿Por qué estás saliendo con mi hija? ¿Si te gusta o solo estas fingiendo quererla?

Cloe tragó saliva antes de responder.

Cloe sintió el peso de la mirada de la madre de Selene, que la examinaba con una mezcla de duda y curiosidad. La pregunta resonó en su mente, pero sabía que debía responder con la verdad, sin vacilaciones. Tomó aire y apretó con suavidad la mano de Selene.

—No estoy fingiendo —respondió con firmeza—. Quiero mucho a su hija. Desde que la conocí, cuando me salvo de aquel chico en la escuela me di cuenta de que es alguien especial. Me hace sentir segura, me inspira una gran confianza que no he sentido con nadie más, me hace feliz. No es algo pasajero, es real. «Al menos yo quiero que esto sea real». — pensó Cloe una vez que le contesto a Irene la madre de su "novia".

Selene giró el rostro hacia ella, los ojos llenos de impresión por lo que dijo Cloe. La madre de Selene, aún sin cambiar su expresión, se quedó unos segundos en silencio. Finalmente, suspiró.

—No esperaba esto... —murmuró—. No porque esté mal, sino porque siempre imaginé algo diferente para ti, Selene.

Samuel se movió incómodo en su lugar, pero no dijo nada. Cloe mantuvo su postura, sin dejarse intimidar.

—No quiero cambiar lo que siente por mí —susurró—. Solo quiero que usted vea lo que veo yo: que Selene es alguien increíble, y que la haré feliz, tanto como ella me está haciendo feliz y espero su aprobación en esta relación.

La madre de Selene inclinó un poco la cabeza, como si estuviera midiendo cada palabra de Cloe teniendo en cuenta los sentimientos de su hija pero aun teniendo cierta desconfianza de la chica. Después, cerró los ojos un instante.

—Me costará acostumbrarme a la idea —admitió al fin—. Pero no quiero perder a mi hija por ello, aunque no nos emocionemos porque tu padre no lo sabes y no sabemos como va a reaccionar él.

Selene sintió cómo el alivio recorría su cuerpo y a la vez volvía. Su madre aún tenía dudas, pero no había rechazo, no había enojo. Solo un proceso lento de aceptación.

—Gracias, mamá y sobre padre no te preocupes yo lo arreglo —susurró.

La madre de Selene le dedicó una leve sonrisa, un primer gesto de apertura en medio de la incertidumbre.

Pero entonces, Samuel rompió el momento con una pregunta inesperada:

—¿Qué importa lo que tenga que decir él?, no es nadie para prohibirte estar con Cloe, lo que en verdad importa ahora es ¿Quién le dijo a mamá?

Tu mayor admiradoraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora