Capítulo 8

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Septiembre

—¡Mamá, estoy en casa!—gritó la tailandesa entrando, los Kim acababan de dejarla en la entrada.

Su mamá como regalo de cumpleaños, junto a su padre, habían aceptado autorizar el permiso de los Kim para llevar a su hija de viaje con ellos. Duraron casi todo el verano, Lisa cumplió años en una fiesta que le hicieron en una discoteca, cuando fueron a Francia. Ahora tenía la misma edad que Jisoo, quince años. Algunas veces durante el viaje había hablado con su mamá por teléfono, pero no más de una hora. Le habían dejado a la familia Kim todos los gastos pagados para todas las necesidades de Lisa, aunque insistieron que no era necesario ya que la tailandesa era como de la familia.

También había conocido a la famosa hermana mayor de Jisoo, Ji-yoon, quien hasta ahora había estado estudiando en el extranjero, en Europa. Había mencionado que dentro de unos meses volvería a casa para tomar unas vacaciones de la universidad. Jisoo y ella esperaban con ansias ya que Ji-yoon era muy graciosa y genial.

Después de no recibir respuesta alguna supuso que su mamá estaba trabajando, suspiró un poco triste mientras entraba y cerraba la puerta. Con esfuerzo subió sus maletas hasta su habitación y se lanzó a la cama, el cambio de horario la tenía cansada.

Mañana era el primer día de clases, otra vez volvían a la aburrida y monótona rutina. Pero algo positivo salía de eso, volvería a ver a su rara favorita. Levantó la cabeza y se asomó por la ventana, Jennie no estaba en su habitación, las luces estaban apagadas. Lisa no quiso admitirlo pero sintió un poco de decepción, esperaba poder ver su rostro antes de mañana.

Estas mal de la cabeza, te la pasas pensando en esa nerd todo el día. Su subconsciente le recordó lo que hizo prácticamente todo el verano. No dejar de pensar en Jennie Kim, y eso la estaba volviendo loca, tuvo problemas para dormir más de una vez y discusiones con su mejor amiga, Jisoo siempre le preguntaba que le sucedía y Lisa la salía con evasivas.

Estaban siendo un poco privadas entre ellas, ninguna había actuado así antes, era extraño y dolía. La tailandesa también sabía que algo ocupaba la mente de Jisoo, la pelinegra siempre terminaba con los ojos perdidos recordando, pero nunca quería admitirle que sucedía.

Era la primera vez que peleaban de esa forma, aunque después de unos días volvieron arreglarse y no tocaron más el tema. Era muy delicado, ellas no acostumbraban a guardar secretos y los sentimientos confusos que estaba experimentando Lisa por Jennie Kim eran muy vergonzoso como para contárselo a su mejor amiga. Sin darse cuenta terminó dormida en la cama. En la madrugada escuchó unos ruidos en la planta baja que la despertaron.

—¿Mamá?—dijo un poco despierta, se levantó de la cama frotando sus ojos.

Aún seguía vestida con la ropa del viaje, que incómodo. Después llegaron unos pequeños murmullos de risas, Lisa se detuvo, apoyando la oreja contra la puerta cerrada. Más susurros que reían y hablaban, algunos gemidos y el sonido de un nombre susurrado. Reconoció la voz de su mamá, diciendo el nombre de un tal Roberto, se asustó un poco, pero se negó a salir de su habitación. Un rato después se escucharon pasos subiendo por la escalera y la puerta de la habitación de su mamá cerrada. Cerró los ojos colocándose de espalda contra la puerta y deslizándose hasta quedar sentada en el suelo.

—Perfecto—murmuró rodeando sus rodillas con sus brazos—. Ahora mi querida madre debe estar acostándose con un extraño.

Era la salida que había encontrado su madre, suponía, para no sufrir ahogaba su dolor en los brazos de otro hombre. Un gran ejemplo. Otra muestra de que el amor no existía, eran sólo reacciones físicas y pensamientos lascivos para satisfacer el cuerpo.

⌗𝐑𝐢𝐯𝐚𝐥𝐞𝐬 ; 𝐉𝐞𝐧𝐥𝐢𝐬𝐚 𝐀𝐝𝐚𝐩𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧Donde viven las historias. Descúbrelo ahora