Capítulo 16

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Era viernes, ya por fin era fin de semana. ¡Un poco de libertad! La tailandesa estaba un poco malhumorada, Jennie ahora siempre la ignoraba y no sólo en la escuela, también lo hacía al verla en cualquier parte. A la castaña le pasaba de largo. No importa, Lisa le daba igual, o al menos ella creía. Además, por culpa de los entrenamientos apenas si tenían tiempo de molestar a Jennie y a sus amigas, era tiempo perdido y más por los deberes escolares.

—Últimamente parece que me evita—Jisoo y ella estaban frente al casillero de la tailandesa.

Lalisa rodó los ojos, había escuchado comentarios similares de su amiga durante varios días. Desde que fueron sinceras una con la otra no habían vuelto a mentirse, al fin recuperaron la misma confianza de antes al contarse todo. Sólo que había una diferencia, Lalisa estaba enojada por la indiferencia de Jennie mientras que Jisoo apenas si comía por que la pelirroja la evitaba.

—Puede que no esté con ánimos de pelear, Soo—intentaba encontrarle lógica al asunto, para despreocupar a su amiga—. También puede que esté ocupada y ya.

Los ojos chocolate la vieron.

—¿Tú crees?—parecía dudosa.

Lalisa se estaba acostumbrando a esta nueva faceta de su mejor amiga. Jisoo siempre había sido tan confiada e impotente que le extrañaba verla así, insegura y afectada, por una chica. Una chica por la cual aún no estaba segura que sentía, Lalisa solo esperaba que fuera pasajero.

—Estoy segura—después vieron pasar a Jennie y a la pelinegra alta por el pasillo, hablando.

Sus ojos se encontraron, pero Jennie corrió en rostro a un lado para el fastidio de Lalisa. La tailandesa estaba apretando los puños, le irritaba en exceso la indiferencia de lacastaña.

—¿Y a ti como te va?—Jisoo sonrió un poco después de ver aquella escena.

Lalisa la fulminó con los ojos, la pelinegra no mostró sentirse intimidad por la mirada de su amiga.

—Perfecto, todo va de maravilla—se colgó la cartera y comenzó a andar por el pasillo.

—¡Lisa, espera!—Jisoo la persiguió y al alcanzarle entrelazó sus brazos—. Sabes que estaba bromeando, ¿algo... pasó entre ustedes?

—Nada. ¿Por qué tendría? Si ella prácticamente no me habla—mordió sus labios, no quería dar a entender que le importaba mucho—No me importa, igual yo debería estar más preocupada en salir con Jungkook.

Jisoo asintió un poco vacilante, la tailandesa volvió a verla.

—Y tú con Sehun, recuerda que nos invitaron a la pizzería—le apuntó y la pelinegra asintió nuevamente—. Hay que olvidarlas, Soo, nunca olvides eso.

Jisoo ahora más convencida, sonrió triunfante.

—Cierto, es una confusión. Sólo una inocente y ridícula confusión—las dos chocaron los nudillos antes de seguir caminando.

Esa tarde se encontraban otra vez en el convertible de Sehun, ya casi parecía repetitivo. Jisoo estaba dándole mimos a su novio y Lalisa estaba siendo excesivamente atenta con Jungkook. Las dos se sonreían, todo saldría bien si seguían prestándole atención a los chicos y si Jennie y sus amigas no estaban en la pizzería. Con su suerte los planes no fueron como era debido. Allí, aparcado frente al local, estaba lo que parecía la camioneta de una de las chicas.

—¿Crees que estén dentro?—Jisoo parecía entre preocupada y emocionada.

Lalisa bufó fastidiada mientras revolvía nerviosamente su cabello, después recordó donde estaba y volvió a alisarlo.

⌗𝐑𝐢𝐯𝐚𝐥𝐞𝐬 ; 𝐉𝐞𝐧𝐥𝐢𝐬𝐚 𝐀𝐝𝐚𝐩𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧Donde viven las historias. Descúbrelo ahora