—Señorita Maya—Antoni llamó a la gran puerta de su habitación—El señor Hazel vino a buscarla—le dijo apretando los puños detrás de la puerta.
—Si—dijo con sueño pero luego se paró de golpe—Hazel—pegó un brinco de la cama y se levantó bajando rápidamente apenas peinando su cabello y en seguida abrió.
Hazel examinó su cuerpo salvajemente y luego pasó saliva recobrando la compostura tratando de no hacer eso de nuevo, no podía hacerlo así de la nada.
—Maya—murmuró y segundos después continuó—Vamos de viaje—declaró Hazel dejando a Maya desconcertada.
—¿Viaje?
Hazel asintió.
—Ven, es urgente—tomó su muñeca y está le miró aturdida
—¿A dónde?—negó—no puedo irme solo así—trató de zafarse de su agarre pero él se negó.
Maya clavó sus ojos directamente en él, esto Nome estaba gustando aunque no se sentía especialmente mal. Tras unos segundos de silencio, Hazel jaló a Maya y la cargó como un costal de papas.
—¡Antoni, trae a Lili al aeropuerto—ordenó fríamente y esté pareció querer intervenir entre él y Maya primero.
—¡No alejes a Lili de mi, traerla de inmediato!—Maya jadeó pataleando sin poder soltarse.
Hazel tumbó a Maya con cuidado en los asientos de su auto y se subió sobre ella para no dejarle ir. El auto era lujoso y su interior era pequeño y eso le dificultaba las cosas a ella.
—¡Maya!—Antoni corrió y entro al auto con Lili en sus brazos—¿Eres un idiota a caso, Hazel?.
La mirada de Antoni estaba llena de rabia pero decidió no intervenir ni hacer nada hasta que Maya lo ordenase.
—¡Solo permanezcan aquí!—gruño el pelinegro y arrancó el auto comenzando a manejar.
Maya se removió incómoda en su lugar y luego extendió las manos a los asientos traseros para tomar a Lili en sus brazos y con eso su cuerpo dejo de estar tenso. Soltó un largo suspiro de alivio al tener a su hija en brazos pero esto estaba siendo extraño.
—¿A donde vamos?—preguntó Maya
Hazel estaba totalmente concentrado al volante, su vista estaba bien enfocada y su ceño fruncido, no quería dudar de las decisiones que iba a tomar.
—Italia.
Contestó el ojiazul. Maya se tensó ante su respuesta y negó.
—¡Eres un jodido imbécil!—espetó Antoni con rabia.
Las palabras del otro hicieron que Maya no hablase más, no sabía que era esto y porque entre ellos se hablaban de una manera tan familiar.
—¡Cállate!—gruñó Hazel—Si tan solo me hubieras dicho todo.
—Yo no incubro cobardes pero ir allí representa un peligro muy grande—Antoni apretó sus puños
—No me sucederá nada—Murmuró Hazel
—Tú te puedes ir a la mierda, yo solo hablo de la señorita Maya y la pequeña Lili—se burló
—¿Tu cres que pondría en riesgo la vida de mi mujer?—Hazel sonrió ladinamente
—¿Tu mujer?—intervino Maya frunciendo su ceño.
No le gustaba como hablaba de ella así tan de repente, ella no era mujer de un hombre solo así porque así. No le molestaba a un grado alto pero parecía que estos dos solo pretendían pelear por ella.
—¿Lo ves? No es tu mujer—negó Antoni
Hazel sonrió de nuevo soltando una sonora carcajada ronca.
—Disculpame Maya—le sonrió un poco y luego clavó sus ojos en Antoni de una manera despectiva.
—Es que no estoy entendiendo nada—se quejó comenzando a sentir aún más molestia
—Prometo explicar todo, pero debes acompañarme, por favor—bajó la cabeza—me arrepenteria aún más si vuelvo a no hacer lo correcto—negó lamiendo sus labios divagando en los recuerdos de todo lo que había vivido con ella y segundos después él auto frenó en un aeropuerto.
A Maya le pareció un lugar familiar, como un dejavú.
Al bajar del auto se encontró con otro auto allí, parecía que los esperaban. Había un deportivo negro, allí un hombre con rasgos muy similares a Hazel, más joven que él y con sus mismos ojos; a su lado había una chica con una cabellera abundante, roja y rizada además de que tenía una piel linda y un rostro adornado por pecas. La peliroja, al ver a Maya sonrió dando un paso al frente pero Christian la detuvo por el hombro dedicándole una mirada y negando.
—Tenemos que irnos ya—ordenó Christian y a pasos rápidos caminó a Hazel con su ceño fruncido.
—Maya también viene—murmuró Hazel moviéndose a un lado y entonces Chris miró detrás de él.
Los ojos azules de Christian chocaron con los de Maya y formó una leve al risa pero luego está se desvaneció al mirar como una pequeña mano sostenía la de Maya pero aquella pequeña personita parecía estar distraída detrás de ella.
—Ella es...
El menor de los Relish balbuceó y luego sus ojos brillaron y a pasos rápidos caminó a ella.
—¿Puedo?—apretó sus labios conteniendo una sonrisa
—Claro, es Lili, mi hija—sonrió
La pequeña reaccionó al instante a su nombre y dió unos pasos al frente dejándose ver por completo.
—Lili—murmuró Christian y observo cuidadosamente a su sonrisa.
Su cabello estaba en dos chonguitos a cada lado de su cabeza, su cabello era oscuro como el de su padre, su piel y rostro eran como los de su madre pero sus ojos eran profundamente azules como los de los Relish.
—¡Ah!—soltó un grito de emoción y pescó a la pequeña quien no tardó en reír a carcajadas por las vueltas que este le daba.
Si, Christian adoraba a los niños.
Ahora estaba más que seguro que ella era la hija de Hazel.
....................
Maya, después de un conflicto mental y emocional, accedió a ir con Hazel porque parecía que su mente así se lo gritaba.
La chica peliroja parecía emocionada cada que le miraba pero no había dirijido palabra alguna. Hazel estaba hasta los asientos traseros con Christian, la novia de este y yo, mientras que Antoni estaba hasta el frente.
Christian aún sostenía a Lili en sus brazos, la pequeña dormía y aunque Maya insistió en que no tenía porqué, él se negó a dejarle.
Hazel, al igual que ella, permaneció pegado a su teléfono, desconocía el porque de él pero ella solo estaba tratando de arreglar el caos de haber desaparecido de imprevisto.
¿Italia?
¿Por qué Italia?
Dicen que los ojos de los Relish son cautivadores pero que también esconden muchos secretos.
Nao se va :)♥️¹²³...
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Vendida #2: Recuerdame ➜+18
RomanceAhora claro que se arrepentía por lo que en un inicio no se quiso arriesgar. -Te he encontrado en cada sueño, en cada suspiro, en cada anhelo, en cada sonrisa: eres mi misma felicidad, porfavor, recuerdame. Ahora todo este papel era inverso... Haze...
