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Capitulo 15

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EL NAOFON FUE ROBADOO  por lo que podrá haber más faltas de ortografía de las esperadas.

Ahora si mugroses, lean.  

Emociónense porque el libro dice +18 (emoji del labio mordiéndose así mismo) (emoji de fuego, fuego, fuego)

Inesperadamente, las lágrimas de Hazel seguían saliendo sin control, no sabía si era por dolor o por felicidad, podía apostar a ambas, pero ni él ni Maya tomaron importancia de ello. Hazel apretó la cintura de Maya con fuerza pegándole a él, y ella enredó sus brazos detrás en su nuca sin intenciones de soltarlo. 

El pelinegro retrocedió unos pasos chocando con la cama cayendo con Maya arriba, soltó un quejido de dolor apretando sus labios en seguida, si seguía así, las puntadas nuevamente se abrirían. Al escucharlo, Maya trató de separarse, pero él no se lo permitió.

—Por favor no me sueltes—susurró Hazel contra su cuello.

—Te vas a lastimar nuevamente—contestó Maya bajando su mirada a la del pelinegro.

—Pero no voy a morir—tajó volteando a Maya con rapidez, dejándola bajo de él. 

Ella sintió que no podía respirar. Tenía bastante tiempo sin experimentar esta sensación. Su pecho hormigueo del miedo, o quizá de la emoción. Con la yema de sus dedos, Hazel acarició el abdomen de Maya, yendo de arriba hacia abajo y luego trazó círculos con su pulgar sobre su cadera.

Maya soltó un largo suspiro. Esa sensación, a pesar de ser pequeña, era muy intensa para ella. Su pequeño cuerpo se removió debajo del pelinegro quien la miraba con detenimiento sin cesar sus caricias. No quería olvidar sus expresiones, ni tampoco los pequeños suspiros que soltaba bajo su toque. 

—Siempre soñé con esto, todas las noches, sin descanso alguno.

—¿Qué cosa?

—Lo más sucio que puedas imaginar, pero ese no es el punto. Más bien el poder volver a tocarte. —murmuró Hazel bajando sus dedos jugando con el borde de la ropa interior de Maya, acarició una y otra vez sin ir más allá—El más ligero de los roses, el más suave suspiro. —Ella lo miró y contuvo la respiración— Esto se volvió tan intimo después de ti, que nunca me atreví a tocar a otra mujer. No pude hacerlo. 

Y no mentía. Hazel no podía volver a tomar otro cuerpo, ni acariciarlo, ni besarlo, ni mirarlo.

—Eso me tranquiliza—confesó Maya enredando sus dedos en la oscura cabellera del hombre y lo atrajo en un beso tranquilo. Ese si era un beso que le daba paz.

—Nunca, nadie que no fueras tú
Después de ti, nunca nadie después de ti

Maya no le contestó, su corazón sintió paz a pesar de todo. Por unos momentos había pensado que si lo había hecho, que para poder olvidar se había enredado con otras mujeres. Y eso oprimió su corazón con gran incomodidad. Pero ahora que lo sabía, ahora que veía la sinceridad en sus ojos, podía quitar ese dolor de su pecho.

Se miraron por unos instantes y luego, sin aviso previo, se besaron. No había solamente felicidad, o deseo, había amor, enojo, arrepentimiento, culpa. Había dolor, había desprecio, pero sobre todo, había tristeza.

Sentía como si todo aquello hubiera pasado ayer. Como si justo ayer él la dejó en el aeropuerto, pero hoy había vuelto por ella. Su mente le jugaba muy sucio pero no tanto como su corazón.

Jadeó contra los labios de Hazel quién sostuvo el dobladillo de su blusa y la deslizó hacia arriba, Maya levantó los brazos sin despegar sus ojos de los suyos. Luego él continuó desnudandola, yendo a los botones de su pantalón color crema, los desabrocho y los dejo caer. Luego continuó con los suyos, votandolos de la misma manera.

Maya suspiró contemplando su cuerpo. Era él. Nada había cambiado, su altura, su olor, la forma.

Las manos de Hazel fueron a sus caderas, y la sujetó firme pegandola a él y giró dejandola arriba. Maya posicionó sus piernas a un lado de sus caderas, sin rodeos, con naturalidad y por instinto o sencillo placer, movió sus caderas frotándose contra él, estaba duro.

—Montame—suspiró de placer.—Por favor—suplicó acariciando sus piernas. Luego sus manos subieron a su trasero y la apretó con fuerza acelerando el vaivén de sus movimientos.

Querían más.

—Por favor, Maya, montame—jadeó nuevamente  echando la cabeza para atrás. Movió sus pelvis como si la estuviera embistiendo. Lento y tortuoso.

Ella guardó silencio, estaba un poco apenada y no sabia que decir, aunque eso no hacía falta. Su ropa interior estaba empapada, así que bajó una de sus manos y deslizó sus bragas a un lado, luego bajó con lentitud el bóxer de Hazel liberando si elección para frotarse nuevamente con él.

Hazel se removió un poco debajo de ella, y con una mano tiró de sus boxers quitandoselos y nuevamente sujetó su trasero.

Ella disfrutaba de ese movimiento suyo y de la dureza debajo, pero lo necesitaba, así que levantó un poco sus caderas y tomó su miembro guiando la punta entre sus piernas y con lentitud lo deslizó dentro de ella. Luego, se dejó caer sobre él liberando un gemido suave de su parte. Más no pudo moverse, se sentía ajustada con él.

—Ven—ordenó Hazel con la voz agitada. Tiró de sus brazos besándola y fue él quien se movió debajo de ella, lento—Lo estas haciendo muy bien—suspiró con la boca seca y continuó besándola con los ojos cerrados.

—Hazel

—Maya

Sus labios se abrían ocasionalmente sin gemir. Solo dejaba salir pequeños suspiros y con eso bastaba para saber qué tanto lo estaba disfrutando. Maya no quería dejar de besarle, pero tampoco quería que la oyera gemir, así que deslizó su boca por su cuello besándo y mordiéndo, y luego, a un lado de su hombro mantuvo la mordida fuerte. Le gustaba eso, poder morderlo, y a él le gustaba que lo hiciera.

No quería cambiar de posición, sentía que tenía él control, que ella aun pidiendo huir, se aferraba a él con placer. Sus dos manos ya no jalaban sus brazos, una acariciaba su espalda, sus piernas, y la otra apretaba con fuerza sus caderas. No quería ir mas rápido, pero poco a poco la penetraba con mas fuerza. La sentía temblando sobre él, apretando sus piernas de vez en cuando.

Sin palabras, sin rudeza, como debió ser desde un principio. Ellos nuevamente. En su momento más intimo, más vulnerable.

Vendida #2: Recuerdame ➜+18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora