Hola maldites migajeres mugroses, les amo. A veces me acuerdo que existe está responsabilidad de escribir y regreso, leo sus ruegos y me inspiro, por eso las amo, son mi inspiración.
Hazel besó con dedicación los muslos de Maya, se sentía en las nubes. Eran tan suaves.
—Bajemos a desayunar—sonrió acariciando la cabeza de Hazel. Parecía un cachorro dócil que amaba a su amo.
El se reincorporo ya sintiendo la ausencia del calor que desprendía ella. Quería estar junto a ella, pegarse a ella. De ser posible le gustaría fusionarse con ella.
Ambos bajaron al comedor en silencio. Los demás ya comían tranquilamente, pero cuando ellos bajaron, todos les prestaron atención.
Las mejillas de Maya se pintaron de color carmín, le daba pena tan solo pensar que ellos sabían lo que habían hecho, pero apostaba a qué no.
—¿Ya se reconciliaron?—preguntó la pelirroja sentada a un lado de Christian, el menor de los Relish no prestó atención al comentario ya que estaba entretenido alimentando a Lili.
Maya titubió unos segundos y ladeó de cabeza en un "no".
—Para mi qué este cabron no tiene perdón—Habló Jacob—. No lo perdones—alzó la mano, como si estuviera en una votación y miró a Maya.
El mayor de los Relish tenía una sonrisa resplandeciente, con la mano derecha levantada ya que la izquierda estaba envuelta en vendas igual que alrededor de su frente y por su abdomen. A Maya le sorprendía la resistencia de ellos.
La pelinegra, pareja del mayor de los Relish, también levantó la mano sin mirar a ninguno de los dos.—Exacto—gruñó—. A los perros no se les perdona, se les educa—afirmó molesta.
Maya la miró con un atisbo de vergüenza y tristeza. Pero ella no sabía que la pelinegra odiaba a Hazel porque ella, mejor que nadie más, estuvo al tanto de la situación de Maya, no desde un principio, sino tiempo después, ella estaba al tanto de como vivía y de lo que hacía. Pero se vió obligada a callar por órdenes de el mismo Hazel jurando que no necesitaba saber nada de ella, cortando todo lazo con quién quisiera decirle algo, y cuando quiso contárselo a Jacob, se desaparecía una y otra vez hasta que fue secuestrado.
Hazel agachó la cabeza, ni siquiera le enfadaban los comentarios de ella, le daba vergüenza que, muy a su pesar, eran verdad.
Ninguno dijo nada más. Solo se dispusieron a comer, nadie abogó por el perdón de Hazel.
Si tan solo supieran que follaron como salvajes toda la noche...
Jaja
Tontos.
Cuando por fin todos terminaron, se fueron con sus parejas y Christian soltó a Lili, se quedaron solos nuevamente.
Hazel tenía a Lili en brazos, su pequeña dormía cómodamente escondida en su pecho.
—Mañana volveremos a casa—Hazel agachó la cabeza, no quería mirar a Maya, pensaba que todo estaba bien, que las cosas podrían volver a ser como antes pero cada vez que la miraba a los ojos, cada vez que la veía, podía notar el odio que le tenía. Podría quizá pasar desapercibido para ella, pero él lo sabía, había hecho bastante daño, había perdido.
Maya, por otra parte solo miro a la pared, perdida, relajada. No lloraría, ni haría un berrinche de la frustración que sentia.
Aquí estaba Hazel, con ella, nuevamente con ella.
—¿Volverás a tu casa, o la mía?—preguntó y giró un poco para poder mirarlo.
Hazel alzó la cabeza a punto de decir algo pero Maya lo interrumpió:— No tengo ningún inconveniente si te vas, Lili y yo hemos estado muy bien.
—Con ustedes—habló rápidamente—quiero estar con ustedes—balbuceó y luego la tomo del brazo con suavidad.
—Bien—Maya asintió.
El perdón de Maya era solo otra oportunidad, eso no significaba que lo demás siguiera igual. No significaba que su confianza estuviera intacta o que su amor fuera el mismo que el de antes.
Durante el vuelto todo fue más callado de costumbre, todos dormían, nadie decía nada.
Maya, Lili y Hazel se encontraban juntos, ambos despiertos pero fingiendo estar dormidos.
Parecía que lo que la otra noche no había ocurrido. Pero ninguno de ellos lo podía olvidar a pesar de fingir desinterés a la perfección.
Cuando por fin estuvieron en el aeropuerto era de noche. Lili cómo siempre dormida, está vez dormía en los brazos de Jacob quien la sostenía con una sola mano y con la otra sostenía a la pelinegra.
—Me llevaré a Lili una semana, o quizás unos meses para reflexionar si debería tener un hijo o no—Sonrió grande—.Me haré viejo—soltó una risa suave y giró.
¿Por qué todos traían a Lili de allá para acá?
—Jacon de que hablas, es muy pequeña aún—Intervino Hazel al ver la duda en el rostro de Maya. No había pasado el suficiente tiempo con su hija y ellos ya querían robarla.
—¿Y que si es pequeña?—chasqueó la lengua—Entre más rápido aprenda a usar una arma mejor—sonrió grande con sus ojos brillando, como si lo que acababa de decir no fuera incongruente.
La pelinegra lo miró fijo y Jacob bajó los hombros en señal de rendimiento.
—Cuando Maya y Hazel necesiten un tiempo a solas será momento de tener a Lili con nosotros—besó la mejilla de Jacob y tiró de su mano con suavidad.
Jacob asintió ajustando su brazo en la cintura de la pelinegra y de manera inconsciente y protectora acarició su vientre.
—Yo se que necesitan tiempo a solas—Gritó Christian y corrió a toda velocidad contra Jacob quitando suavemente a Lili de sus brazos—Tienes mucha razón Jacob, ¿y que si es joven?, aprendera a usar cuchillos en defensa personal
—Christian—la peliroja lo llamo y el frenó sus movimientos—No podemos separarla de sus padres, ya es suficiente.
El pelinegro más pequeño asintió y sonrió yendo al lado de su pareja.
—Estemos en contacto, iré a casa con Maya—dijo Hazel y camino junto a Maya con su hija en brazos.
Tenían tanto de que hablar, tenían mucho que decir.
La noche iba a a ser larga, y quizá los días también. No sabía cuanto tendría que pagar aún.
No lo sabía.
Hazel en verdad no sabía.
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Vendida #2: Recuerdame ➜+18
Storie d'AmoreAhora claro que se arrepentía por lo que en un inicio no se quiso arriesgar. -Te he encontrado en cada sueño, en cada suspiro, en cada anhelo, en cada sonrisa: eres mi misma felicidad, porfavor, recuerdame. Ahora todo este papel era inverso... Haze...
