୨capítulo quince୧

1.1K 120 60
                                    

ִֶ࣪ ⸰ֺ⭑˖ ࣪15 ࣪˖⭑⸰ִֶָֺ  ࣪
León

Di leves golpecitos en la puerta y me acerqué a esta para ver si escuchaba alguna respuesta de la Yuli:

—Pasa, León.

Entré y miré con atención lo que me rodeaba, porque todo gritaba que la Yuli había estado aquí. Todo encajaba perfectamente, e incluso puedo apostar que las pocas cosas que parecían estar fuera de su lugar habían sido obra de ella, quizás para sentir que al menos fuera de su mente podía existir algún tipo de desorganización.

Cuando sentí la mirada de la Yuli sobre mí, apunté los pantalones de pijama de Cinnamoroll que me había prestado, porque a ella le quedaban grandes.

—¿Cómo me veo?

Se rió con ternura, haciendo que mi corazón diera un vuelco en mi pecho.—Lindo.

—Gracias, Yulita.—murmuré y me fui a sentar sobre la cama que ella me había armado bajo la suya.

—¿Qué vamos a ver?—me preguntó emocionada en cuanto me vio acomodarme, ganándose una mirada confundida por parte mía.

—"¿Qué vamos a ver?"—me reí desconcertado y negué con la cabeza.—Nada, porque tú tení que dormir, Yuli.

La Yuli bufó y asomó su carita por el borde de la cama para encontrar nuestros ojos.—No tengo sueño, León.

—Andai energética.—le pellizqué la nariz.

—Mucha azúcar en mi cuerpo.

—Mira tú.—con mis dedos simulé una pinza y acaricié su mejilla.—Cada día conozco una poquito más de ti.

—Veamos algo, por favor.—me hizo ojitos, de esos a los que no podí decirle que "no"—¿Cuál es tu película favorita?

—No tengo.—mentí.

—Me estai mintiendo.—aseguró y me miró directo a los ojos, como si estuviera analizando cada una de mis expresiones.

—¿Cuál es tu película favorita?

—Tú sabí cuál es mi película favorita, León.

Y tenía razón, sí la sabía.

Pero, yo no sé cuál es la tuya.—susurró y me miró con atención, transmitiéndome seguridad.—Me gustaría saber y verla contigo.

—¿No te vai a aburrir?

—¿Cómo me voy a aburrir, León?—me dedicó una sonrisa cálida, mientras buscaba el control sobre su cama.—¿Cuál es?

La sociedad de los poetas muertos.

"Estai hablando con un miembro de la sociedad de los poetas muertos"—musitó la Yuli con una sonrisa, lo que hizo que se removiera todo dentro de mí al darme cuenta que recordaba eso.—La voy a poner entonces.—dijo y tomó el control de la tele para encenderla.—¿Querí...?

No la dejé terminar, porque me incliné hacia adelante y me acerqué a darle un beso sobre la mejilla.

—Duerme, Yuli.—susurré, sin despegar por completo mis labios de su piel.—Estabai muy cansada.

Tutorías pa' enamorar(nos)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora