୨capítulo seis ^ whatsapp chat୧

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Yuliana

En las hueás que me meto...

Responde po', ¿qué hueá dijiste?

Y todo esto pasó porque vine a buscar a la Milla y aproveché de pasar antes al baño, donde sorpresivamente escuché a dos cabras hablar mal de ella y de los chiquillos. Caché que una de ellas es la prima de la ex del León y la otra es la mejor amiga de la Cata.

Volví a repetir:—Qué paja sus vidas.

—¿Tú eri la nueva amiga de la Millaray o no? Yo sabía que te conocía de algún lado.—sonrió de costado.

—No defendai a la Millaray, no lo vale.—Habló la otra, que se veía un poco más pacífica que la que había hablado anteriormente.—¿Tú creí que ella te defendería?

—Es que no necesito que me defiendan, porque sé hacerlo solita y estoy segura que la Milla también.—las miré con atención y esbocé una sonrisa pequeñita.—Y también estoy segura de que no tiene que andar hablando mal de ustedes en los baños pa' sacar todo el odio que tiene dentro.

Entre las dos se miraron.—Bueno, veamos entonces si sabí defenderte solita.

Hablé de más...

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¿Qué...?—la Milla me miró preocupada apenas salió de clases.

—Me caí.—murmuré y me llevé la mano a la mejilla, que tenía toda arañada.—¿Vamos? Que tengo la tutoría del Cristóbal y la del León.

La Milla asintió, mientras me miraba con la misma preocupación. Empezamos a caminar hacia el edificio donde están las salas de las tutorías y, en el camino, volvió a hablar:

—¿Quién te pegó, Yuli?

Negué con la cabeza y murmuré:—Me caí, Milla.

—Oye, cuando nos hicimos amigas yo estaba en uno de mis momentos más bajos...—frenó de golpe, haciéndome parar a mí también.—Quiero que también podai mostrarme ese lado tuyo sin sentirte mal.

Se me cristalizaron los ojos y la abracé.—Me puse a pelear en el baño.

—¿Con quién y por qué?

Me encogí de hombros.—No sé.

—Yuli, yo sé que tú no te vai a poner a pelear por nada...—me miró con tranquilidad.—Podí decirme.

Iba a responderle, pero alguien me interrumpió.—¡Aquí están!

Me giré y caché que venía el Jorge caminando en nuestra dirección, lo que hizo que la Milla suspirara con cansancio.

—Este hueón siempre aparece en el peor momento.

Sonreí a boca cerrada, mientras esperábamos a que él llegara a nuestro lado.

—¿Por qué las caras...?—el Jorge se quedó callado unos segundos y luego le susurró a la Milla:—¿Qué le pasó a nuestra hija?

Tutorías pa' enamorar(nos)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora