15. La resistencia de París.

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Chloe se acercó apresuradamente a Néstor, quien yacía en el suelo desorientado, vistiendo unas ropas que no tardarían demasiado en desvelar su procedencia. Con preocupación en su rostro, le ofreció su mano para ayudarlo a levantarse.

—¿Estás bien? Pareces confundido. ¿Necesitas ayuda?.—dijo Chloe.

Néstor miró al rostro de la joven con sorpresa y desconcierto. Sus ojos no podían entender donde se encontraba ni quién podía ser aquella persona que llevaba puesto semejante atuendo, aunque su mirada rápidamente se transformó en reconocimiento y gratitud.

Néstor respondió—Gracias por tu ayuda. Estoy... ,¿Dónde estamos? —

Chloe se sorprendió al escuchar como a pesar de su apariencia extranjera, de su boca iban saliendo palabras en perfecto francés, como si fuese su idioma nativo.

Chloe ofreció su mano a Néstor para ayudarle a levantarse mientras dijo— Estamos en París, Francia. Me llamo Chloe, ¿cómo te llamas? —

Néstor sonrió y respondió sin titubear, hablando fluidamente en francés— Me llamo Néstor. Gracias por ayudarme Chloe.—

Chloe, aún impresionada pero decidida a ayudar al joven, continuó la conversación, —¿De donde vienes? ¿Cómo has llegado hasta aquí ?Es evidente que vienes de muy lejos.—

Néstor respondió—Soy hijo de Andrómaco de Ítaca y de la diosa Hestia. Vivo a los pies del Monte Olimpo, en el último refugio que queda para dioses y hombres.—

Chloe era ahora la que no entendía absolutamente nada de lo que contaba aquel chiflado, pero las palabras del joven le hicieron exclamar-—¡Eso es imposible!. Hay muchos lugares donde viven los hombres y respecto a los dioses...—

—Es peligroso que sigamos hablando aquí en la calle Nestor. Necesito que confíes en mi y me acompañes. Conozco un lugar cercano donde podemos seguir hablando—comentó la joven.

Juntos, Chloe y Néstor caminaron sigilosamente por las calles de París, evitando las miradas sospechosas y buscando la ubicación del escondite más cercano.

Finalmente, se detuvieron frente a un edificio de estilo haussmanniano que estaba situado a pocas calles, con una fachada elegante y balcones de hierro forjado. El edificio parecía ser uno de esos nuevos edificios residenciales que habían proliferado en las últimas décadas.

Chloe señaló un portal discreto, de color verde oscuro y desgastado por el paso del tiempo, incrustado en la base del edificio, y dijo—Aquí estamos. Este es el portal. Sigamos por aquí.—

Chloe abrió el portal y descendieron por una estrecha escalera que conducía a un pequeño piso situado en el sotano. A medida que bajaban, el sonido de la ciudad se atenuaba y la penumbra del sótano los envolvía.

Al llegar, fueron recibidos por Michel, un joven de apariencia decidida y vestido con ropa informal pero elegante.

Michel dijo al verles—¡Chloe! ¡Me alegra verte por aquí! Y veo que has traído compañía. ¿Quién es tu amigo?—

Chloe respondió—Michel, permíteme presentarte a Néstor. Nos encontramos en una situación que puede ser complicada y necesitamos refugio. Sabía que podríamos contar contigo.—

Michel miro de arriba a abajo a Néstor y confiado por las palabras de Chloe dijo—Un placer conocerte, Néstor. Bienvenido a nuestro modesto escondite. Aquí estamos seguros de los ojos y oídos indiscretos—dijo el joven mientras hizo un gesto de darle la mano.

Néstor copio el gesto de estrechar la mano de Michel, sintiendo una sensación de alivio al escuchar la palabra seguro.

—Ahora lo mejor será que descanses— dijo Chloe abriendo la puerta de un pequeño dormitorio, como si conociese la ubicación  de todas la estancias de la casa y mostrándole la cama donde podía descansar.

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