Eirian
Ambos nos quedamos callados mirándonos el uno al otro. Hasta que solté una risa que Dahn me siguió con nerviosismo. Ambos comenzamos a reírnos hasta que volví a rodear su cuello con mis brazos.
Nuevamente nos comenzamos a besar, su mano se adentró en mi sostén y gemí al sentirlo.
Justo cuando me animé a tocarlo una tercera voz nos interrumpió.
—Paren, si no quieren que llame a la policía.
Dahn se detiene de golpe, de inmediato me cubre con la propia sabana y se pone los pantalones tan rápido como puede, no me da tiempo de reaccionar cuando el puño de Dahn se estrella contra el rostro de Yuan, jadeo asustada cuando por el mismo golpe Yuan cae al piso.
—¿Quieres llamar a la policía?—Le dice Dahn con una rabia que hace calar mis nervios. Que me hace mantener callada.—Pues bien, eso haremos.
Dahn jala del cabello a Yuan, en un intento de ponerlo de pie, jadeo asustada cuando alardea con dolor. De un movimiento ágil de parte de Yuan, Dahn termina cayendo fuera de la habitación, a lo que Yuan aprovecha para dejarlo fuera de esta. Suelto un grito, y hago el ademán por levantarme, pero al recordar que no me encuentro en condiciones para levantarme de la cama, me quedo estática, recorriendo la habitación en busca de como defenderme.
—¡Yuan, maldito! Abre la puta puerta.—Lo gritos de Dahn es lo único que se escucha. Yuan ríe mientras me mira con burla.
—Dahn me gusta mucho.—Me dice mirándome con una sonrisa.—Pero realmente es un dolor en el culo.
—¡Yuan! ¡Abre! Si te atreves a tocarla, te mato, ¿¡me escuchaste!? ¡Te mato!
Me quedo sin habla, muy confundida por lo que está pasando.
—¿Cuáles son tus intenciones?—Le digo a Yuan, él se encoge de hombros.
—Recuperar el amor de Dahn.
Dahn sigue gritando, intenta derrumbar la puerta. Los latidos de mi corazón van al ritmo de sus golpes. ¿Qué pasaría si Dahn se arrepiente de estar conmigo? ¿Qué pasaría si quisiera regresar con Yuan? Su primer amor. Bajo la mirada ante ese pensamiento, pero la cama hundiéndose me hace volver a subirla, inconscientemente sostengo bien la sabana.
—No te preocupes.—Dice Yuan.—No me siento muy atraído por las mujeres.
Solamente lo observo en silencio, los golpes de Dahn ya han cesado, no se escucha nada, así que, preocupada miro hacia la puerta.
—No me imagino que estará planeado, Danny.—Habla de repente.—Aún recuerdo cada una de sus tácticas.
No le respondo.
—¿Sabes por qué me teñí el cabello de rosado?
Eso solo me hizo mirarlo, al igual que él a mi, solo me miraba en silencio, tal vez esperando una respuesta de mi parte, así que negué.
—¿No tienes idea del porque?
—No, no lo sé.—Respondo bajo.—Realmente no lo sé.
—Para que no me olvidaran.
No le volví a responder.
—La vida es igual de efímera que las personas. Me gusta pensar así, pero no me gusta que piensen así de mi.—Suelta de repente tomando asiento en un borde de la cama en donde me encontraba.—No me gusta que las personas piensen que soy pasajero, no lo soporto.
—¿Eso que tiene que ver con Danh?—Me atreví a preguntar. Yuan sonrió.
—Dahn es el único que no me olvidó. Creció odiándome, gracias a eso nunca me olvidó.
—¿Estás feliz con eso?—Murmuro con rabia.—¿Estás feliz sabiendo que Dahn creció con odio? Que por tu culpa nunca fue feliz. Si tan solo no lo hubieras abandonado, él hubiera tenido otro destino, hubieran tenido otro destino.
Yuan ríe.
—Si yo no lo hubiera abandonado esa noche, tú no estarías aquí desnuda en su cama.
—Eso no importa, porque Dahn sería feliz.
—Feliz...—Susurra con recelo.—¿Estás segura de eso?
Cuando estoy apunto de responderle la puerta de la habitación es abierta de golpe, ambos nos giramos exaltados cuando Dahn entra hecho una furia y no tarda mucho en abalanzarse contra Yuan. Suelto un grito, e intento llamarlo para detenerlo, y lo hace, pero solo para colocarme una camisa mientras que Yuan se revuelca de dolor en el suelo.
Solamente observo a Dahn vestirme, las palabras de Yuan no dejan de repetirse en mi cabeza.
¿Dahn hubiera sido feliz?
(...)
¡Hola!
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Pecando Entre Sangre.
Roman d'amour¿Por qué empecé a admirarlo a él? Él no es bueno, él es considerado un pecado en mi religión. Él no tiene escrúpulos, no tiene hogar, no tiene una familia. No sabe amar, o al menos eso decían. Sabía en lo que me estaba metiendo cuando lo liberé. S...
