Al día siguiente, Kong bajó listo para desayunar con energía renovada. Se quedó dormido pensando en las palabras que le dijo Plane, y llegó a la conclusión que Arthit tenía que saberlo, pero no sería el primer día.
Hoy no.
Así que se sentó a la mesa, listo para desayunar y sonriente saludó a ambos mayores.
- ¿Listo para el día de hoy? – Plane preguntó sonriéndole.
- Si, P'. Pensé mucho en lo que me dijiste ayer y...
- ¿Ayer? ¿De qué estuvisteis hablando vosotros dos? – Sky preguntó intrigada interrumpiendo al menor.
- Nada – Plane guiñó un ojo a Kong que le sonrió. – Solo mantuvimos una charla padre-hijo.
- ¿Eso es cierto? – Sky preguntó sorprendida. Sabía lo mucho que se había esforzado su marido para ganarse la confianza de Kong y cuando lo vio asentir, solo pudo sonreír feliz.
- Tenemos que darnos prisa, se nos hace tarde. – Maze se levantó recogiendo su plato. – Te espero fuera, no tardes. – Dijo mirando a Kong.
Cuando ambos jóvenes se fueron, Sky miró el rostro sonriente de su marido.
- ¿Tan gratificante fue la charla con Kong? – Plane asintió sonriendo.
- Me dijo que en mis brazos se encontraba a salvo. – Calló un momento y cogió aire. – Le abracé, cariño, me permitió abrazarle sin que su cuerpo temblase de miedo.
Sky sonrió mientras contemplaba a su marido realmente feliz.
- Realmente Kong no sabe el bien que nos ha hecho a todos. – Plane cogió la mano de su mujer y se la apretó con un poco de fuerza. Cuando ella le miró, solo pudo asentir, dándole la razón.
*
Por otro lado, un perezoso castaño se removía entre las sábanas de su cama. Abrió un ojo y miró el teléfono.
- ¡No me engañas, la alarma aún no ha sonado! – Refunfuñó molesto volviéndose a tapar con las sábanas, pero cinco minutos después, alargó el brazo y miró la pantalla asustándose al ver que marcaba las siete y cuarto. Salió volando de la cama para meterse en el baño.
Cuando estuvo listo, salió de su habitación para dirigirse al puesto de bebidas.
Caminaba contento, todavía sin podérselo creer, mientras sorbía por su pajita, degustando su dulce elixir rosado. Sacó su avioncito de juguete y lo miró sonriendo.
Frunció levemente el ceño cuando en su bolsillo, el teléfono vibró.
"Estamos en la cafetería"
Así que sin más, se giró y empezó a caminar hacia allí.
Encontró a sus amigos cuchicheando mientras miraban hacia una esquina, por lo que cuando Arthit llegó hasta ellos, dejó la mochila a su lado y se sentó bajando la cabeza para enterarse.
- ¿Qué pasa? – Preguntó sin mirar a nadie.
- Nada, solo comentábamos lo sonriente que está tu amigo por la mañana.
Y Arthit se giró, buscando por todas las mesas hasta que lo vio sentado con un grupo de gente mayor que él. Kong miraba a un par de chicas que le hacían gestos mientras él estallaba en sonoras carcajadas.
Frunció el ceño y se desentendió de sus amigos, apoyando los codos en la mesa, mirando fijamente a Kong para ver si este se daba por aludido. Y después de lo que a Arthit le pareció un siglo, Kongpob le miró brevemente.
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Secreto
FanfictionArthit y Kongpob se conocen desde hace muchos años. Pasaron juntos su infancia y parte de la adolescencia, hasta que Kongpob, se fue a estudiar al extranjero sin dejar rastro. Años después, Arthit ha dejado de ser un adolescente y por fin va a la un...
