Sentado en el sofá, Kong miraba sus zapatos. Sus temblorosas manos estaban en su regazo, apretándose cada vez con más fuerza.
- ¿Qué quieres decir con eso? – Su padre preguntó parando la carrera que había empezado a dar por el salón y se situó de pie, frente a su hijo. – Eres un maldito desvergonzado. – El mayor le miró con ira. – ¡Él nunca haría algo así! ¡Maldita sea!
- ¿Cómo puedes decir algo como eso? ¡Te quiere como a un hijo! – Su madre, que estaba sentada a su lado preguntó desconcertada.
- Mamá yo... No puedo soportarlo más... - Kong empezó a llorar y le cogió de la mano. – Tienes que creerme... por favor... - Sollozó angustiado.
- ¡CÁLLATE NIÑO COCHINO! – Ella gritó, levantándose para alejarse de él, soltándose de un manotazo. – Tiene un hijo de la misma edad que tú. No digas tonterías.
- Pero yo soy vuestro hijo... - Sollozaba sin parar el moreno.
- ¿Y qué quieres que crea? Estás acusando de algo muy grave a mi amigo desde la universidad, mi vecino, mi compañero de trabajo, mi apoyo... Él no haría tal cosa. Deja de soñar cosas como estas, Kongpob. Creo que te hemos mimado demasiado y este es el precio que tenemos que pagar por ello.
- ¡JODER CRÉEME! ¡NO MIENTO! – Se levantó del sofá de un brinco para enfrentarse a su padre. Él le miró con ira frunciendo fuertemente el ceño y después le dejó un fuerte bofetón.
- A mí no me gritas en mi propia casa, ¿entendido?
- ¡Pues créeme...! – Murmuró bajito con la mano en la mejilla.
- ¿Por qué? Si todo lo que dices es cierto, ¿por qué no lo dijiste antes?
- Arthit. – Bajó la mirada. Al notar el cuerpo de su padre tensarse levemente, se acercó lentamente a él, cosa que Kla, retrocedió al instante.
- No te me acerques. – Subió ambas manos para alejarle y le miró con repulsión procesando lo que acababa de confesar su hijo.
- Papá... - gimoteó. – Por favor...
- ¡CÁLLATE! – Gritó fuera de sí. - ¿Me estás diciendo que te amenazó con hacerle daño a Arthit? – Kong asintió.- ¿A su propio hijo? – Volvió a asentir. - ¡No te creo! Jodidamente no te creo. Es obvio que estás mintiendo.
- No lo hago... - Kong bajó la cabeza.
Se quedaron unos minutos en silencio, cada uno procesando lo ocurrido. El silencio se vio roto cuando Kla habló con voz serena.
- Fuera de mi vista. – Kong levantó la cabeza y le miró sorprendido. - ¡LÁRGATE A TU HABITACIÓN! – Gritó ante la cara sorprendida de su hijo. – ¡He dicho que te largues!
Kongpob salió deprisa del salón y mientras se dirigía a su habitación, escuchaba a sus padres gritar y discutir. Se arrepintió de haber contado el secreto a sus padres, pues al fin y al cabo, Mud tenía razón cuando le insistía en que no iban a creerle.
Cuando llegó a su habitación, se sentó en la cama y escondió la cara en sus palmas mientras lloraba sin hallar consuelo.
- Quiero que te largues de mi casa. – La voz severa y dura de su padre le llegó cuando la puerta fue abierta sin llamar. Kongpob se frotó los ojos con las mangas y miró con incredulidad a su padre. – Todo lo que has dicho esta noche, no lo tendremos en cuenta. Haremos que nunca sucedió, pero quiero que te vayas.
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Secreto
FanfictionArthit y Kongpob se conocen desde hace muchos años. Pasaron juntos su infancia y parte de la adolescencia, hasta que Kongpob, se fue a estudiar al extranjero sin dejar rastro. Años después, Arthit ha dejado de ser un adolescente y por fin va a la un...
