Capítulo 18. Confesiones

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Unos meses más tarde, Arthit estaba en la casa de Maze, concretamente en la habitación de Kong, donde se encontraban tumbados en la cama, con su espalda recostada en el pecho del moreno.

Él acariciaba el pelo de Arthit, que a su vez, acariciaba la mano de Kong apoyada en su cintura.

- ¿Puedo preguntarte algo? – Preguntó el castaño girándose levemente para mirarlo.

- Claro, dime. – Respondió totalmente relajado.

- ¿Quién es el niño de la fotografía del salón?

Kong se removió, acomodando el cuerpo de Arthit contra el suyo.

- Es el hermano menor de Maze, Daw.

- ¿Y dónde está? ¿En el extranjero? Nunca lo he visto por aquí. – Preguntó con curiosidad.

- Falleció.

- ¡Oh! ¿En serio? ¿Enfermedad? – Arthit se reincorporó y se puso de rodillas frente a Kong.

- No. Tenía 10 años cuando lo atropellaron. Por lo que Maze me dio a entender, él estaba a su cargo, pero jugaba inmerso en sus videojuegos cuando Daw salió corriendo de casa buscando a sus padres. Sky conducía el coche. Iba discutiendo con Plane cuando dio marcha atrás, no vio al pequeño y lo atropelló.

- ¡Qué triste!

- ¡Ajá! Pero todos se echan la culpa por no vigilarle. Sky, por no prestar atención; Maze, por no vigilarle y Plane por discutir con su mujer.

- Pero fue un accidente... - Arthit protestó.

- Eso le dije a Maze, pero creo que aún no lo han superado del todo.

- Y, ¿cuánto tiempo hace de ello?

- No lo sé seguro, pero creo que hará unos 13 o 14 años. Solo sé con seguridad, que Daw tendría nuestra edad y que tenía un carácter muy parecido al tuyo.

- ¿En serio? Ahora entiendo por qué se mete tanto conmigo. Supongo que ahora, podré ser un poco más benevolente con él.

- Yo creo que Maze te ve como a su verdadero hermano menor. Te cuida mucho y aunque no lo creas, se preocupa mucho por ti.

Arthit se quedó callado unos segundos. Su mente pensaba en la vez que fue a consolarle detrás de las gradas, en todos los consejos que le había dado y en todas las veces que silenciosamente le había abrazado para consolarle.

- Creo que tendré que agradecerle. – Dijo para sí mismo y se sentó sobre sus rodillas quedándose frente a Kong. – Por cierto, cambiando de tema, ¿a qué conclusión has llegado sobre lo que te pregunté?

- Si, llegué y creo que es un poco pronto. – La cara de Arthit mostró su decepción. – Oon, Nooo... No me refiero a que no quiero ir, sino que es un poco pronto. Creo que podríamos planearlo de cara al curso que viene. Podemos ponernos a trabajar y ahorrar un poco de dinero y bueno...

- Si es por dinero, yo tengo un poco ahorrado. Podemos usarlo.

- Pero Oon, ese dinero es tuyo.

- Y como es mío, yo decido como gastarlo. Ese dinero es el que me fueron dando mis padres y yo fui ahorrando porque quería ir al Reino Unido a buscarte, pero ahora ya no va a hacer falta, así que ya tendemos algo de capital ahorrado, aunque no alcanzará para todo. Creo que tendré que buscar un trabajo.

- Yo también buscaré. – Kong sonrió al castaño. – Así será más rápido.

- Kong, creo que tendríamos que decirles. – Arthit dijo serio y le acarició la mejilla.

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