Desecho como estaba, Arthit se escondió en el abrazo de su amigo, sin darse cuenta de lo que estaban haciendo. Sin percatarse de que por fin, Kongpob le permitía tocarle y además habiendo iniciado él mismo el contacto.
Arthit se agarró fuerte, llorando como un niño. En un intento por consolarle, empezó de nuevo a llorar.
- Oon... - sollozaba el moreno. – Por favor...
Pero Arthit solo negaba con la cabeza, llorando cada vez con más fuerza, apretando más su agarre.
- ¿Qué hacéis vosotros dos aquí? – Una voz conocida les sobresaltó haciendo que rompieran el abrazo.
Maze les observó atentamente, ambos estaban desaliñados, pelo revuelto, sudorosos, ambos lloraban y, lo que más llamó la atención del mayor, fue que el castaño no se había enfrentado a él, sino que le apartaba la mirada.
- Hola Maze – Kong habló sorbiendo por la nariz.
- ¿Qué diantres estabais haciendo? – Frunció levemente el ceño al pensar mal del castaño.
- Oon... y yo... bueno... - Las palabras balbuceantes de Kong no ayudaron al mayor, que seguía con la mirada fija en Arthit.
- ¿Qué le has hecho? ¿Qué le has intentado hacer? – Maze preguntó cada vez más enojado.
- Me lo contó... Todo... – Le miró por fin enfrentándole.
- Hmmmm... - Se giró sin decir nada más. Después de dar varios pasos, se volvió hacia ellos. – No os quedéis ahí quietos, venga, moveos.
Y los tres se encaminaron en silencio. Maze miraba a ambos menores, cogidos de la mano. No le pasó desapercibido los hipidos del castaño, así como las caricias que Kong le dejaba en su mano.
- Vamos Oon, intenta tranquilizarte. – Kong susurraba con calma cada cierto tiempo.
Después de quince tensos minutos en silencio, llegaron al hogar de Maze, donde una preocupada mayor, les saludó al verlos entrar.
- ¿Chicos, qué hacéis aquí? ¿Ha pasado algo? – Miró con preocupación las caras de los menores y su angustia fue en aumento. – Y esas caras... ¿Qué ha pasado? – Miró a su hijo – Maaaze... ¿te has vuelto a meter con ellos?
- ¿Qué? ¡No! Yo no he hecho nada esta vez. – Miró a Kong y después a Arthit. – Vayamos a sentarnos.
Ambos menores obedecieron sentándose en la mesa del comedor. Arthit se sentó al lado de Kong y él, se sentó frente a Maze. Sky leyó el ambiente y les dejó solos quedándose en la cocina.
- Oon, deja de llorar, por favor... - Kong miraba al castaño frotarse los ojos, intentando que las lágrimas dejaran de fluir a su antojo.
Él ya había dejado de llorar, solo quería que su amigo se tranquilizara.
- Pero... yo... bueno... - las palabras no salían. En ese momento, entendió como se debía sentir el moreno; palabras sin poder salir, pensamientos confusos, un enorme nudo en la garganta... Arthit le miró y empezó a llorar todavía más al notar un sentimiento de culpa crecer por todo su ser.
Agarró la mano de Kong más fuerte, por lo que este empezó a acariciarle como pudo. Tras varios largos minutos, el moreno rompió el silencio.
- Espera Oon, voy a hacerte algo para que te tranquilices.
Y se soltó del agarre de Arthit y se levantó dirigiéndose a la cocina, dejando solo a Maze, que había mirado fijamente al castaño sin decir palabra.
ESTÁS LEYENDO
Secreto
FanfictionArthit y Kongpob se conocen desde hace muchos años. Pasaron juntos su infancia y parte de la adolescencia, hasta que Kongpob, se fue a estudiar al extranjero sin dejar rastro. Años después, Arthit ha dejado de ser un adolescente y por fin va a la un...
