2- Es hora de elegir

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8 años antes

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8 años antes

La pequeña Antonia estaba en el receso de su escuela sacando el dedo del pudin de chocolate de su almuerzo y metiéndolo a su boca, abrió los ojos apenas el dulce tocó su lengua.

—¿Amas los pudines de chocolate verdad? Que suerte alcanzarás el último esos se acaban rápido.

Su amiga Danna se encontraba sentada a su lado las dos en la cafetería de la escuela y veía como la ojí-azul se acababa el pudin comiendoselo con los dedos totalmente fascinada.

—¡Me encantan, son deliciosos!

Chilló de felicidad mientras se lo terminaba y es que su abuela le había dado dinero el sábado así que aprovecho para comprarse el pudin de chocolate que su madre le prohibía comer. Además claro de haberse traído de casa el montón de dulces que su abuela le compró en el centro comercial cuando salieron ese mismo dia.

La pequeña tuvo que esconderlos su madre ya que está no la dejaba comer nada de eso pues decía que una bailarina se cuidaba desde chiquita.

—¿Te vas acabar todo eso?

Danna miro la mesa el montón de golosinas de su amiga y está asintió.

—Claro y tiene que ser antes de salir de clase o mamá los pisara para luego botarlos.

Gabrielle desde siempre fue demasiado estricta y cruel con el tema de los dulces o comida chatarra que su hija consumía, aunque esto solo hizo que Antonia desde muy pequeña se las ingeniera para poder comerlas sin que su madre lo notará.

........

—¿Cariño que te pasa por qué lloras?

Su maestra le preguntó al verla llorar mientras les enseñaba el baile grupal a las niñas dónde Antonia había sido la escogida para ser la protagonista del baile y en caso que no pudiera cumplir Valentina la sustituiría.

—Me duele el estómago.

Respondió llorando y es que todo lo que se había comido en el recreo le había caído mal.

—Ve al baño y lávate la cara anda.

La niña obedeció sin dejar de llorar pasando a lado de Valentina la cuál se le quedó mirando hasta que salió de la puerta.
Ella había estado bailando todo el rato, escuchando la música pero imaginandose que en realidad bailaba en un campo de flores, sintiendo el ritmo de la misma pero perdida en sus pensamientos.

—¿¡Valentina dónde estás!? Tú sitio es a lado de Alexa no a 2 metros de ella, concéntrate por favor. ¡No lo repito más!

Volvió a regañar la maestra y es en verdad que esa pequeña pelirroja podría llegar a desesperar por no estar atenta al baile.

Mientras tanto Antonia se miraba en el espejo del baño, tocándose el estómago en el cual sentía un revoltijo. Se sentía fatal y solo quería dormir un poco.
Vió por el mismo espejo a su madre entrar algo preocupada.

Pies En PuntaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora