Una estrella más

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Los pasos firmes finalmente llegaron a donde estaba yo, era obvio lo que había pasado, sentí a Chris entrar en pánico al lado de mi, me levantó después de unos minutos y me sostuvo fuertemente entre sus brazos hasta que me depositó en el asiento de su auto, sabía que estaba desesperado cuando reconocí que estaba en el R8. Tenía los ojos entre abiertos y solo escuchaba el rugido del motor a toda velocidad, sentí una sensación de calor entre las piernas, fue ahí que noté que Chris había visto algo que yo no, con un esfuerzo de mover el brazo tenté suavemente con los dedos mi entrepierna y efectivamente tenía sangre por todo mi pantalón , comencé a llorar, me sentía tan estúpida por haberme expuesto de esa manera, que idiota había sido, ahora la vida de mi bebé peligraba y no había mucho por hacer, Chris iba sudando frío mientras seguía manejando a toda velocidad y yo no podía parar de sentirme culpable, tenía sangre en los dedos las lágrimas brotaban como un caudaloso rio de mis ojos, aún me costaba mantenerme alerta por el golpe, pero sabía que tenía que seguir haciendo el esfuerzo para no perder la conciencia. Por momentos sentía la mano de Chris moviéndome con fuerza evitando que me durmiera -Hey Claire, Claire quédate conmigo, no cierres los ojos- decía mientras me agitaba y me volteaba a ver con preocupación.
El camino al hospital no era tan largo y mucho menos avanzando en un Audi deportivo de última generación pero en esos momentos a mí se me había hecho eterno y supongo que a Chris también, me cargó entre sus brazos e ingresamos a la clínica, en cuanto pusimos un pie encima corrieron a atenderme y a él también le ayudaron a calmarse pues estaba pálido y sudaba frío.
Conocía bien el sentimiento que estaba experimentando en ese momento, rezaba poniendo todas mis esperanzas en no perderlo, no esta vez.
Después de un rato de ver pasar un desfile de médicos y aparatos, nos confirmaron la noticia de lo inevitable, el embarazo estaba en sus primaras etapas así que fue menos doloroso físicamente pero dolía igual en el corazón, estaba cansada de este sentimiento, esta vez no había tenido ni siquiera tanto tiempo con la noticia cuando ya la vida me lo había arrebatado de nuevo.
Me dieron de alta el mismo día, el accidente además del aborto  y la contusión en la cabeza , solo ocasionó una pequeña torcedura en el brazo, y en un tobillo. Chris entró por mi al cuarto donde me tenían, tenía vendada la cabeza, no tenía ánimos de verlo en realidad, sentía que le había fallado y todo por ser tan impulsiva y tener esos arranques de inspiración que tantas veces me habían metido en situaciones complicadas. Abrió muy suavemente la puerta mientras yo miraba la ventana, no quería verlo a los ojos.
-Hey- dijo con voz suave y continuó- ¿Como te sientes?
-Como una idiota -Comencé a llorar y él se acercó a abrazarme suavemente hasta la silla de ruedas donde me tenían
-No digas eso, no fue tu culpa, doy gracias de que estés bien
-¿Por que me sigue pasando esto a mi Chris? - dije aún aferrándome a su pecho -¿En serio? ¿Por que a mi?

No dijo nada ¿Qué podía decir? . Sabía que también eran momentos difíciles para él. Pasaron varios minutos de él acariciandome el cabello, mientras yo lloraba y sacaba todo lo que sentía. Me despegué de él y finalmente lo miré a los ojos.
-¿A caso no sería yo una buena madre?
-Serias la mejor pero... -
Volví a entrar a un bucle de llanto
-Claire...
-Tenias razón Chris, no hay manera de ganar en esto.
-Vámonos a casa- Me miró con los ojos vidriosos y me llevó hasta donde estaba el auto.
Al llegar me tomo una vez más en sus musculosos brazos y me cargo hasta la cama, con la lesión que tenía en el tobillo me era muy difícil caminar, el que me cargara con tal facilidad me hacía sentir como una niña pequeña que necesitaba protección, y tal vez justo eso era lo que era.
Por orden de la doctora tenía que descansar bastante y sabía que Chris se aseguraría de eso. Me quedé en la cama aún con el sentimiento en el pecho, él me arropó y se recostó al lado de mi, habíamos pasado todo el día en el hospital y sabía que estaba muy cansado, pero yo no podía parar de sollozar ni  cerrar los ojos.

Había pedido unos días de descanso en el trabajo pero para el ajetreado ritmo de la ciudad más activa del mundo parecía ser algo impensable, el ritmo con el que se movía Nueva York parecía sobrehumano, todos estaban ocupados todo el tiempo, corriendo, gritando y siempre llegando tarde, así que a vista de mi jefa era algo ridiculo que yo no pudiera ir a trabajar, era como si solo tuviera que sacudirme el polvo, mojar mi rostro con agua fría y seguir. Así eran las mujeres aquí, tan entregadas a sus carreras profesionales que ni siquiera se daban tiempo para sentir, por lo mismo tuve que seguir trabajando, tal vez ni siquiera era algo tan malo, después de todo me servía para distraer mi mente, pero el trabajar desde casa me aburría demasiado, eso me hizo darme cuenta que lo único que estaba disfrutando de ese trabajo eran las maravillosas vistas de Manhattan que tenía desde mi oficina, pero el trabajo en si, no era lo que esperaba. Tal vez yo tampoco era lo que ellos esperaban por la actitud que tenían conmigo, no sabía si era mi talento lo que buscaban o el boom que tuvo mi vestido en los Oscars, y me entristecía pensar que fuera el hecho de que era la mujer de Chris Evans lo que me tenía con ellos. La situación se hizo aún más evidente cuando a los pocos días de trabajar desde la casa abrí mi laptop como de costumbre y había un correo de mi jefa prescindiendo de mi, me habían despedido por motivos que aún no entiendo, pero por alguna razón no se sentía del todo mal si no que incluso sentí un poco de alivio, no sabía cómo seguir con esto fingiendo que realmente estaba fascinada con lo que hacía cuando en realidad no era así y tampoco quería irme, no podía hacerlo sin sentir que había fallado y que me había decepcionado a mi, a Chris y a mi carrera.

The baby bumpHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora