Notas perfectas, melodías de aves cantantoras, no desentonan ni desafinan ninguna de ellas, que tortura para los que no sean avecillas, porque el resto de nosotros que si desentona en las mañanas, e incluso en las frías noches con las estrellas cons...
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Capítulo 30. «¿Qué te gusta?».
Mamá tenía esa mirada de tik tok, tik tok, en plan más vale que hagas lo que te digo, así que dejé el teléfono y comencé a comer de la bandeja. Era un poco reacio a comer comida, pero solo tenía que evitar pensar; tomé la cuchara e inserté la cucharada en mi boca, mastiqué un poco y tragué, así hasta que llegué a la mitad.
Mamá se veía satisfecha de que hubiera comido tanto de algo que tiene tantas calorías y proteínas, que era lo que les preocupaba a los médicos.
Mientras me tomé un batido de frutas, que prefería a la comida, se abrió la puerta y sé que es mi turno; sin muchos rodeos entré cuando dijeron mi nombre. Mamá me dio una sonrisa pequeña de ánimo y yo inhalé antes de pasar a la puerta.
Pasé a la sala y me ubiqué hasta quedar frente a la doctora; no dije nada y estaba a instantes de sentarme cuando la doctora me extiende la mano.
—Soy Kate, ¿cómo te llamás?
Cuidadoso, le di la mano y se la estreché de a poco.
—Salvien...
—Es un nombre original, nunca lo había escuchado.
Finalmente, me senté y ella imita el movimiento.
—Mis papás lo crearon... Querían un nombre que les gustara y saber el significado exacto.
—Oh, interesante.
Asentí con la cabeza; la verdad, siempre he creído que mi nombre es genial, me gustaba que se pudiera acortar a Sal.
—Dime, ¿quieres algo de comer? ¿Beber?
Negué con la cabeza, aunque me parecía bien la idea de tener algo con lo que entretenerme mientras duraba la terapia.
—Ya veo... Yo sí tomaré un poco de café, si no te importa.
—Es su consulta...
—Sí, pero en este momento estás conmigo, tienes derecho de decir algo.
No tuve elección de ir ahí, así que no creía que tuviera derecho a algo.
—Entonces, ¿viniste solo?
—No.
—Es lindo tener a alguien que te acompañe, ¿cierto?
Me quedé pensando en sus palabras; no negué que era lindo que mamá estuviera pendiente de mí; supongo que soy lo suficientemente egoísta para disfrutar de su atención y del lado más humano y dulce de mamá.