Notas perfectas, melodías de aves cantantoras, no desentonan ni desafinan ninguna de ellas, que tortura para los que no sean avecillas, porque el resto de nosotros que si desentona en las mañanas, e incluso en las frías noches con las estrellas cons...
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Capítulo 24. «Ramo de Canciones».
Decidí que era buena idea ver a Levi antes de volver a tener una cita con Nilla, así tenía la mente despejada de cualquier cosa.
Entro en el restaurante y busco por él, al final tengo que ir a la segunda planta a buscarlo, cuando lo veo desde lejos lo encuentro con Esteban comiendo.
Me dio igual y me acerqué.
No fue mi intención, pero desde mi posición se escuchaba que hablaban.
—Amo las papas de aquí, son deliciosas. —Creo que pocas veces había visto a Levi tan relajado.
—No tanto como tú. —Luego de decir eso vi como Esteban mordía una papa.
—No me puedo creer que hayas dicho eso en voz alta.
Luego vi como Esteban sonrió como un niño luego de hacer una travesura.
—Aunque quizás debería llevarte a mi casa de nuevo para escucharte decir más cosas como esas.
—Va a hacer difícil... No tengo la costumbre de ir a casa de mis citas dos veces.
—Ya veremos, necesito una nueva almohada para dormir.
—Pues compra una, porque yo tengo que irme.
Vi como Esteban le dio un pequeño toque en la nariz con su dedo y luego acercaba su rostro, por un segundo creí que le daría un beso en los labios, pero se lo dio en la mejilla y se quedó algunos segundos ahí.
Vaya, esos dos no son algo que yo me esperaba, pensé que eran solo amigos.
Aunque supongo que son amigos, amigos como somos Alex y yo, bueno ¿Cómo Nilla y yo?
En serio necesito acostumbrarme a eso.
Hago como si nada pasó y cuando Esteban desaparece de mi vista me acerco hacia Levi distraído, aprovecho eso y le robó una papa frita.
—¡Ey! Esas son mis papas.
Le saco la lengua.
—Ya no, comparte.
Puedo ver como niega con la cabeza.
—Ay, los niños ricos y su necesidad de creer que tienen derecho a todo. —Se lamenta.
—Ay, los pobres y su desprecio a los ricos por no ser pobres.
Esta vez él me saca la lengua.
—Solo por ese comentario te haré pagar la cuenta.
Yo me encojo de hombros.
—Voy a robarme la mitad de las papas entonces.
—Todas tuyas.
Por un segundo se hace un silencio entre ambos.
—Tenía meses que no te veía comer algo así.
—Bueno con todo lo que pasó ahora estoy en una «dieta variada» y tengo que seguirla, lo peor de todo es que incluye algunas grasas.