Alina estaba perdida, Alexander estaba perdido, ambos en un bucle del que no lograban salir, ella negando su necesidad más profunda de perdonarlo y él sin saber como llegar a ella.
Alex se sentía frustrado, no sabía si debía insistir, darle espacio o sencillamente renunciar y resignarse a la idea de que eran pasado.
Cansado de pensar y no encontrar soluciones, tomó sus pinceles, y se puso a pintar, perdió la noción del tiempo, solo había comido algunas boberías y tomado uno que otro baño, el resultado; frente a él, se exibía una hermosa pintura de él y Alina, la imagen parecía haber captado el momento exapto en el que ella lloraba con la cabeza apoyada sobre su pecho, él la abrazaba y le besaba el cabello, se notaba cierto instinto protector en la tensión de sus brazos y una lágrima silenciosa corría por su mejilla al sentir el dolor de ella.
Luego de dos días sin dormir, Alex, al fin sintió sueño, se quedó dormido en la colchoneta que tenía tirada en el estudio. Tuvo un sueño tranquilo, en algún punto, mientras dibujaba había encontrado la paz, seguía sin tener idea de que hacer, para recuperarla, pero sabía que no se iría, no podía dejarla de nuevo, hasta ahora ella le había recriminado que se hubiera ido y que hubiera vuelto, pero no le había pedido que se fuera o volviera a salir de su vida, quizá, ni ella lo sabía, pero le quería ahí, y a menos que ella le dijera "vete" el se quedaría hasta lograr su perdón.
Alex no sabe cuánto tiempo durmió, solo que era miércoles, 4:00 am y que tenía mensajes de Martha, avisándole que celebrarían su cumpleaños en la finca de Irina, pasarían el fin de semana allá, así que debían prepararlo todo.
Irina era la hermana mayor de Martha, también era parte del grupo, pero ella había escogido una vida más tranquila, se graduó de medicina veterinaria y luego de ingeniería agrónoma, acto seguido, con esfuerzo y trabajo, había comprado una finca agro - pecuaria en las afueras, junto a su esposo, había convertido el lugar en un verdadero sueño, Alex no había ido nunca, puesto que esos acontecimientos se habían dado luego de su partida, pero después de recuperar la comumicación con Martha también lo había hecho con Irina, y ella le había enviado varias fotos, se sentía orgullosa de los resultados.
Alex había compartido su infancia con ambas, Martha e Irina, y luego de la muerte prematura de su madre, eran lo más cerca a una familia que le quedaba. De hecho, la persona que lo esperó y recibió cuando volvió a Cuba, fue Irina, Martha estaba de viaje por un evento científico de hipnosis en el que estaba participando. Le había insistido para que fuera con ella para la finca, unos días, pero entendía que él necesitaba hacer otra cosa.
La mención del cumpleaños de Martha, lo había hecho recordar que aún no había hecho su regaló, así que luego de ir al bar, organizar un par de cuentas con los empleados, regresó al apartamento, y se puso manos a la obra. Como siempre, pintar era una gran terapia para él, y luego de haber evacuado toda la energía negativa en el cuadro anterior, este le había servido para que las buenas ideas fluyeran por su mente.
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Martha estaba emocionada, era la primera vez en los últimos 4 años que tendría reunidos para su cumpleaños a esas personas que se habían vuelto su familia, creía en la ley de atracción, y le estaba enviando buenas vibras al universo para que nada saliera mal, había planificado el más mínimo detalle, tenía la certeza de que esos días serían inolvidables. Con los chicos, habían alquilado una guagua para que los llevara el viernes en la tarde hasta Madruga, lugar donde vivía su hermana, y que los recogiera el domingo a las 5:00 pm, para retornar a la ciudad.
- Ñoooo, recuerdo la primera vez que fui con Dalila a la casa de sus abuelos - contaba entusiasmado Raúl - ya teníamos un año y más de novios, y ella me invita a ir a Oriente, al Valle de Caujerí, pero que hacía unos meses, ya había conocido aquí en La Habana al primo de ella Ernesto, y ese se había puesto a decirme, que el viejo era un atravesado, y que si cuando uno lo miraba, no le transmitía confianza, el viejo sacaba el machete y te ponía "paticas pa' que te tengo", yo la verdad en ese momento no le creí, pero cuando llego allá, lo primero que iban hablando unos guajiros, es que "no se quien fulanito" se había enterado de que la hijita tenía un novio, y que el hombre había ido a la casa del muchacho, machete en mano, para entrarle a "planazos", ustedes se imaginarán, que yo empiezo a preocuparme, y a ponerme como nervioso, cuando nos bajamos del carro, acababa de escampar un aguacero, y había un fanguero en el camino que se le hundían a uno los zapatos, en eso se le suelta a un hombre un caballo y sale corriendo como a lo loco aquel animal, yo, trato de apartar a Dalila y en eso, no se como, pegué un resbalón y caí, "de culo" y con el maletín arriba, en un charco de agua y fango, y esta en, vez de ayudar a uno, que suelta la carcajada y se pone a reirse, mientras yo me iba poniendo morado de la vergüenza delante de los 5 guajiros aquellos que estaban allí, y yo que me levanto molesto, agarro el maletín y arranco, con fango hasta en los codos, y cuando, ya llevaba como 2 metros andados, esta, ahogandose todavía de la carcajada, me dice, que no era en esa dirección, y yo como que ayyy ayyy pero ayyy, ya mejor que me lleve el diablo - Dalila y Alina, se reían a carcajadas, una por el recuerdo, y la otra por los gestos que hacía Raúl al contar la historia, era muy gracioso, y la anécdota más sencilla, con su expresión corporal y los gestos de su cara, la volvía una comedia. Alex reía al ver a Alina carcajearse, lo hacía de un modo que no sabías si lloraba o reía, era gracioso de ver.
El chofer, llevaba música puesta, y cuando sonó "la macarena" de Gente de zona, Martha, que era una contenta, empezó a cantarla a todo pulmón, Dalila y Alina la siguieron, y antes del minuto, en el pasillo central del ómnibus, tenían montado un bailecito al que se había sumado Raulito, que imitaba cómicamente los pasillos de su madre y tías. El chofer, para darles gustito, lo próximo que le puso fue "la gozadera" y entre merenguito, salsita, risas y el acereje, llegaron a la casa de Irina, quien sintió la guagua, y salió con "pluto" su perro pastor aleman, a dar la bienvenida a sus visitantes. Martha, se tiró a brazos de sus hermana y la apretó, tenían casi dos meses sin poder verse, y se extrañaban mucho.
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MI MALDITO EX
RomansaY cuando piensas que ya lo superaste, que te encuentras en un estado de equilibrio y estás lista para ser feliz, aparece tu maldito exnovio listo para joderte de nuevo la vida.
