Dirty Enid

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Merlina se consideraba una persona libre, andaba donde quisiese y con quien quisiese sin tener ataduras de ningún tipo hacia ninguna persona, ni hacia ningún lugar. Nadie haría que se quedara, ni siquiera ella.

—Enid, quitate de encima —pidió ya con impaciencia.

—No pareces muy convencida de eso —Enid frotaba sus manos en los pechos desnudos de Merlina.

—Conozco ese movimiento tuyo —Merlina tomó sus muñecas —¿Por qué no me dejas en paz?

—Has venido tantas veces que ya me conoces —Enid sonrió.

—Si, y hasta hoy me doy cuenta de lo ciega que he estado.

—¿Así? —Enid se agacho hacia el oído de Merlina —¿Ya vas a pedirme matrimonio?

—¿Cómo todos los hombres que viene aquí? —Merlina alzó la ceja en un gesto divertido —lo dudo, cariño, necesitas ser más seductiva si quieres que vuelva a caer, pero eso lo veo muy difícil.

—Está bien —dijo ella —haz lo que quieras, igual yo soy lo que quieres y lo que necesitas, nena.

Para cerrar aquello acaricio el rostro de Merlina con ternura, paso sus pulgares por sus labios jugando con ellos.

—No hay vuelta atrás ya te atrapé en mi corazón

De verdad que Merlina la quería quitar de ahí e irse, pero no podía sentía que estaba pegada a la cama con aquella mujer toqueteándola como le placía.

—Eres una sucia, Enid.

Merlina quiso fingir enojo, pero solo recibió una sonrisa y un beso húmedo que le estremeció cada nervio del cuerpo. La chica bajo por su barbilla en un camino de besos hasta su cuello dejando pronunciadas marcas, sus manos que habían viajado de sus labios hasta sus pechos, jugando con ellos, amasándolos, poniendo sus pulgares sobre sus pezones, dando lentos círculos y apretones ocasionales que derretían a Merlina.

—Y a ti te encanta que juegue sucio contigo —murmuró Enid.

—Déjame en paz —contrario a sus propias palabras, Merlina puso sus manos en Enid navegando por su tersa piel, disfrutando de ella.

Merlina quiso voltear a otro lugar, quería olvidar lo sometida que estaba en ese momento, observó un poster de Seventeen con unos boletos pegados a él, a veces se preguntaba como Enid podía parecer una siempre adolescente obsesionada con una banda y sus fechas de giras, que disfrutaba de la música en general, que era una ayudante detrás de las cortinas de los espectáculos, amable y tierna a transformarse por las noches en una mujerzuela que deseaba prestigio, fama, fortuna y una vida libre de preocupaciones que había aceptado ser su amante una noche, de la cual Merlina solo pretendía burlarse pues a sus ojos solo era otra loca más, sin embargo Merlina no esperaba quedar prensada de Enid, pues a la chica no le importaba nada mientras pudiera alcanzar sus objetivos, a la chica no le importaba llegar demasiado lejos, en palabras de Enid "Yo seré tu todo si me haces una estrella", y justo ahora... ¡Dios mío pretendía hacerle un oral!

—No, Enid... ¡Ah! —Merlina se aferró a la cabellera rubia, la lengua ajena le recorría la intimidad con agilidad tentando todo su placer —¡Mierda!, ¡Vamos bebé, continua!

Las horas pasaron, ahora Enid, finalmente, se estaba cambiando al igual que Merlina.

—Debes irte, mis padres no tardaran en llegar —dijo Enid cambiando su actitud —además ya estoy cansada.

Merlina se aproximó a ella pasando sus manos por sus caderas.

—Odias dormir sola —dijo a su oído —¿Por qué no vienes conmigo?

Era increíble como esa mujer desordenaba sus planes, ideas y sentimientos, se suponía que la que tenía el control era Merlina, no Enid, pero ahí estaba rogando por un momento más.

—¿Quién te entiende Merlina? —Enid se apartó.

—Mia te está esperando, además es tarde ella debe de estar preocupada, ni siquiera le has escrito para avisar que estas bien o algo por el estilo.

Merlina se volvió a acercar, su cuerpo, no podía controlarlo.

—Soy toda tuya esta noche —Merlina sacó su teléfono, entre sus contactos encontró a su novia, Mia, a quien rápidamente le escribió el mensaje: "Amor, estoy bien, deja la puerta sin seguro olvide mis llaves y llegaré tarde".

—Te invito una copa —le dijo esta vez a Enid —dile a tus padres que necesitamos cerrar unos negocios, te mantendré ocupada toda la noche.

Enid sonrió.

—¿También quieres que les diga que dormiré con la representante musical más importante de la ciudad?

—Si omites el doble sentido está bien.

Enid sonrió.

—¿Quién es la sucia Addams? Ire por mis cosas y nos vamos.  

October Change WenclairHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora