Mi peor error

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Ahí estaba a sus pies, tal vez siempre estuvo a sus pies. Observo hacia arriba, esos ojos azules ahora ardían en furia y desprecio, recibió un fuerte golpe en su mejilla izquierda.

—No te atrevas a mirarme —un sirviente llego con elle ofreciéndole un recipiente con agua limpia para enjuagarse la mano que se había manchado con sangre—. Mi marido estará complacido con esta captura, esta gente pagana solo llena de pecado y perversidad las calles de Roma.

Sintió como era bruscamente tirada de los brazos por los guardias, siendo llevada a su celda, donde pasaría la noche.

"¿Cómo le puso pasar aquello?" pensaba, estaba devastada y le costaba creer que todo aquello fuera verdad, la mujer que amaba con la fuerza de un huracán la había traicionado, la mando a una muerte directa.

Recordó cómo fue su primer encuentro, la vio en la plaza central de la ciudad, por lo regular Merlina era más atrevida que otros paganos y andaba por la ciudad causando alborotos, pero ese día esa figura atrevida había captad su atención, algunos hombres se acercaron para acosarla, sin embargo Merlina intervino, y así fue como terminaron en su escondite, primer gran error, pues le revelo a aquella extraña su secreto, de lo siguiente que se entero al descubrir la identidad de la mujer fue que se trataba de Enid, esposa del emperador Ajax de Roma, eso era un gran, problema. Merlina estaba cautivada por el carisma de la monarca, sin embargo, no olvidaba que los suyos eran perseguidos por la realeza, quiso echarla de ahí, de verdad trato, pero aquellas palabras:

"Me causa mucha curiosidad tus costumbres Merlina, déjame conocerte tal vez incluso se pueda llegar a algo, no tienen por qué ser perseguidos".

Merlina era desconfiada por naturaleza, pero había algo irresistible en Enid, no podía negarse a lo que le pedía, ella dudaba que la situación cambiase, pero su corazón le pedía estar con Enid, así que tal vez ella lograría convencer a la monarca de quedarse con ella, se equivocó.

Aunque en un principio parecía que estaba logrando su objetivo, pues en alguna ocasión Merlina le hablaba a Enid de una Diosa pagana en específico Asera, está era la diosa del amor y la fecundidad, en palabras de Merlina la madre de los Dioses, en su religión se acostumbraba a tallar a esta Diosa en un tronco para de esta manera proclamar una buena cosecha, así que le estaba enseñando a Enid a tallar su imagen en un tronco.

"Ten cuidado, el cuchillo esta filoso y puedes cortarte" Merlina era una maestra paciente, pero Enid le daba estocadas bruscas y sin cuidado a la manera, así que inevitablemente se cortó. Merlina la miró con ternura, gesto muy extraño en su persona, tomó la mano herida de la rubia y chupó y lamió la sangre de su palma, acto que causo estragos en el cuerpo de Enid, cuando Merlina subió la mirada, Enid estaba sonrojada con sus ojos dilatados de sorpresa.

"Era para parar el sangrado" explicó con una rara vergüenza Merlina, aunque era difícil negar que ella también se había sumergido en esa aura cálida y sofocante que las rodeaba a ambas, quiso retirarse, ir por unas vendas o agua para la herida, pero fue detenida por la misma Enid.

"Siento lo mismo" Enid puso la mano de Merlina en su corazón latente "el mío también late como un loco por ti". Merlina relajó su cuerpo y se aproximo a Enid, tal vez si era correspondida, se acercó al rostro contrario, vio como Enid cerro los ojos y frunció sus labios para ella invitándola a consumar ese acto, no espero más y la beso con fuerza, con toda la pasión que corría por sus venas, con su mano acaricio su oreja, se paseo por su nuca y apretó su cabellera, nunca había tenido algo tan suave entre sus manos.

Enid no se quedó atrás, sus manos se metieron en la ropas viejas y descoloridas de Merlina, era una tela áspera y poco agradable al tacto, así que con algo de esfuerzo buscó algo más suave... y lo encontró, la suave piel de merlina, ambas manos, cada una en los costados de la morena subieron y bajaron disfrutando la cercanía con la chica, en su travesía subieron hasta los senos donde apretaron dolorosamente, sacando un ronco y pequeño gemido con el que Enid se había deleitado. De forma furiosa Merlina dejo que su peso tumbará a Enid teniéndola ahora a su merced, se sonrieron y volvieron a besarse, Merlina levanto el vestido de Enid yendo sin pudor hacia su intimidad, acariciando su monte leyendo el cuerpo, los gemidos y las palabras de Enid, poniendo atención en el movimiento de sus caderas que se elevaban cada que pasaba sus dedos por su entrada, jugando con ella retando a Enid a que le pidiera que hiciera su siguiente acción, mientras que Enid seguía con sus manos sobre los pecho ajenos, provocando y también jugando con su amante, cuando Merlina paso sus dedos por su palpitante clítoris Enid le apretó los pezones con desesperación y comenzó a rogar porque calmaran el fuego dentro de ella, cosa que se cumplió.

A la mañana siguiente, Merlina había despertado en la piel desnuda de su reina, porque era su reina en todo sentido y se permitió fantasear con tener esa imagen presente todas sus mañanas.

El sonido de una puerta abriéndose llamó la atención de la ahora prisionera, la figura de su captora fue revelada, ahora que la veía con prendas finas y hermosas joyas, se daba cuenta de lo ingenua que había sido al caer en sus mentiras.

—Cyclonas —ese había sido el apodo que Merlina le había dado a Enid, por ser una tormenta en su vida, porque para ella el espíritu de Enid tenia la fuerza de un ciclón y con esa misma fuerza había creído que ella la amaba, que mal que no fuera así.

—No me llames así —dijo con desagrado la monarca.

—Me declaró culpable, puede ejecutarme de una vez.

Enid se acercó a la celda, con aire imponente y altivo se burlo de Merlina.

—Tendrás lo que mereces a su debido tiempo. Personas como tu arden en el inferno.

—Sí en el "infierno", como ustedes lo llaman no hay personas como tú, créeme que estaré muy bien ahí, gracias por tu preocupación.

Enid no espero una palabra más y le lanzó un escupitajo directo al ojo.

—Me gusta más cuando esta en boca, o en alguna otra parte de mi cuerpo. —Se mofó.

—No tienes vergüenza. —Le respondió con desdén.

—Lo único que tengo en este momento es culpabilidad, señora. Quise de más a alguien que no valía la pena, pero tiene razón ya recibí mi merecido y estoy aquí metida.

—Yo solo estoy cumpliendo la ley de Dios —dijo con orgullo Enid.

—¿Dios?, ¿qué Dios, Enid?

—El único y verdadero...

—¡Cállate ya! —gritó una furiosa Merlina— tu y los tuyos matan a mi pueblo como si no hace muchos siglos adornaban con antorchas humanas sus patios, ah y que conveniente que esas personas fueran cristianas. Te lo dije, el Dios es el mismo y es el mismo hombre que quiere imponerlo frente a todos los demás y el que no esté de acuerdo que muera. ¿Sabes que es lo peor? Que no solo estoy yo, sino que expuse a todos los que quería conmigo, por bajar la guardia. Eres una falsa, todas tus caricias y palabras eran falsas, creí que calentabas mi vida y estas helada y muerta por dentro.

—Estoy haciendo esto por mi gente —Enid suspiró— mañana, al alba serás empalada.

Merlina soltó una risa sonora que retumbo por todas las celdas y erizó la piel de Enid.

—Que detalle, al menos me escuchabas.

Morticia, la madre de Merlina había sido condenada a la misma muerta en su momento, acusada de brujería y herejía, anécdota que la propia Merlina le había contado a Enid en un momento de intimidad.

—Hazme un favor Enid, cuando me tengas ahí, sácame el corazón cuando aun este viva, quiero que lo tengas justo cuando de su ultimo latido, ya es tuyo así que puedes tomarlo.

—Merlina... —por primera vez en la noche los ojos de Enid se suavizaron.

—Por favor ahórrate tus palabras sin emociones y llenas de mentiras, no me vengas con sentimentalismos ahora, que estoy dudando que tengas alguna emoción. Te quiero, y quiero que se te quede bien gravado en tu mente hueca, que solo tiene espacio para el emperador y para Dios, que ninguno de ellos te va a bastar, porque siempre te haré falta yo... Te amo Enid, aunque sea mi peor error.

No hubo respuesta esta vez, Enid se dio media vuelta y salió del lugar.

Tal vez dentro de Merlina esperaba ver algo diferente, pero la situación era obvia, a ella le tocaba perder esta vez, ya no había nada por hacer.

El alba llegó más rápido de lo que esperaba. Y su ejecución, tal como había dicho Enid, fue empalada y ejecutaba frente a una gran multitud de personas que le gritaban insultos. Y aun con algo de conciencia en medio del dolor, presencio como Enid, con un puñal le sacaba el corazón dando por terminada su vida.

Lo que Merlina no supo después de aquello fue que Enid se suicido en sus aposentos días después.

October Change WenclairHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora