Yoko llegó al hospital, ya era costumbre ir a visitar a su amiga, desde hace ya 3 años que le había añadido esa visita a su rutina, sentía que si no lo hacia la pobre iba a quedar más desquiciada de lo que ya estaba.
—Buenos días —como de costumbre la doctora Bianca la recibía. —Puntal como siempre.
—¿Ha habido avances?
Bianca se limitó a negar, y dejó pasar a la chica. Enid no era una paciente de alto peligro, podría funcionar como una persona normal, solo no hay que preguntarle si tiene pareja.
—Hola, Enid —Yoko de inmediato fue recibida por un fuerte abrazo.
—¡Yoko, que bueno que estas aquí! —siempre la recibía con una gran sonrisa, Yoko sentía pena por verla de esa manera, en ese nefasto lugar.
—¿Cómo estas Enid?, te veo más entusiasta que de costumbre.
Enid sonrió aún más.
—¿Lo notaste? Es que hoy estoy muy contenta, Merlina me dijo que nos casaremos mañana.
Y ahí vamos de nuevo.
Hace tres años Enid era una chica común, se mudó junto con su familia a San Francisco, a una vieja casa, la casa estaba en oferta y era grande, una ganga para la familia, así que la mudanza se realizo un frio diciembre no había nada fuera de lo común solo que, los hermanos mayores de Enid comenzaron a quejarse sobre varios ruidos raros, cosas que se caían de su lugar e inclusive sus padres mencionaban estas raras cosas.
Entonces llegó el turno de Enid, observaba como de costumbre las calles de la ciudad, se notaba que diciembre estaría por terminar pronto, a ella le gustaba apreciar eso, las calles llenas de nieve y la gente pasar, hasta que un chirrido llamó su atención era como si unas cuchillas afiladas rasgaran el cristal, al acercarse no logro ver nada, pero por el rabillo del ojo pudo distinguir una sombra, al girar justo frente a su cara vio el rostro de una persona, una chica para ser más exactos, no había ojos en sus cuencas y una marca profunda en su cuello alertaba que una cuerda estuvo ahí con anterioridad, llevaba ropa completamente oscura del siglo XVII, Enid retrocedió un paso pero por toda respuesta ella sonrió, tal vez por nervios, tal vez fue la forma en la que mejor pudo reaccionar pero así fue, el fantasma por otro lado simplemente desapareció. Enid era de personalidad curiosa, así que este suceso sólo la hizo querer buscar más al fantasma, así comenzó a buscarla, se dio cuenta que le gustaba ocultarse específicamente en los espejos, la pudo ver un par de veces hasta que:
—¿No te doy miedo? —aparentemente ella no mostraba su presencia, sin embargo, esa voz nunca la había escuchado, a Enid le pareció maravillosa.
—¿Por qué me darías miedo? No me has hecho nada —respondió de forma inocente.
Frente a ella, una gran sombra aparecio, un monstruo con apariencia humanoide sobre salió de está mostrando sus largas extremidades, sus manos huesudas con garras filosas apretujaron el cuello de Enid y un rostro largo y fantasmal le mostro los colmillos amenazantes. Enid no se movió ni un centímetro, colocó su mano en la aparente garra que la sujetaba, pero la atravesó y eso la hizo sonreír. El espectro notó la acción, se separó de Enid y regresó a su forma más humana, la de una chica humana, aunque seguía sin portar ojos en las cuencas.
—Eres muy extraña.
Enid rio y el fantasma desapareció.
Pasaron los días, Enid hablaba con el fantasma, aunque este nunca le respondía nada. Aunque su familia comenzaba a notar estas platicas aparentemente sola, no quisieron prestarle mucha atención.
—Sabes —Enid hacia sus deberes, el fantasma estaba en una esquina en silencio como de costumbre —estoy cansada de llamarte fantasma ¿Cuál es tu nombre?
—...na ...ms
—¿Dijiste algo? —Enid volteo sorprendida, tal vez por fin lo había logrado.
El fantasma hizo una cara afligida.
—Merlina Addams.
Enid saltó de felicidad, se acercó hasta donde estaba y quiso abrazarla, tal acción solo hizo que Enid se golpeara con la pared.
—No soy precisamente abrazable.
—Creo que me emocione —Enid sonrió apenada, el fantasma no hizo más que flotar por ahí, pero esta vez no desapareció repentinamente.
Merlina, poco a poco se acostumbraba más y más a Enid, sus largas platicas a las que respondía con frases cortas, habían logrado afianzar una pequeña amistad.
—¿Qué le paso a tus ojos? —preguntó Enid una tarde.
—Me los robaron.
—¿Quién? —Enid puso mucha atención al relato de la chica.
—Fue un castigo —Merlina parecía tratar de recordar lo que había sucedido —fue hace muchos siglos, hice cosas terribles y solo pagué con la misma moneda mis crímenes.
—No pudiste hacer algo tan malo.
Merlina sonrió ante la ingenuidad de la chica, ah claro que ella había hecho cosas muy malas, por eso estaba condenada a estar ahí.
—Yo te daría mis ojos.
Merlina puso atención a la mortal, estaba ahí delante de ella ofreciéndole sus ojos como si nada, eran los ojos más lindos que hubiera visto y se hubieran visto excelentes en su colección, pero...
—Jamás los tomaría, son tan bonitos que solo tú puedes tenerlos.
Los meses continuaron pasando, una mañana Enid fue despertada con una voz angelical, al despertar lo primero que vio fue a Merlina, cantando para ella.
—Nunca había escuchado esa canción —dijo Enid aun somnolienta.
—¿Te gusta?
—Mucho.
—Es solo para ti.
Enid sonrió, sus mejillas se enrojecieron y Merlina no tuvo palabras para describir lo hermosa que se veía.
—¿Quieres bailar conmigo?
Enid se rio.
—No seas tonta, no puedo tocarte.
Entonces Merlina se dio cuenta de su estupidez, y desapareció.
Ahora el comportamiento extraño de Enid no podía pasar desapercibido por su familia, no solo hablaba sola, ahora bailaba cuando no había ni música, ni nada, lo que ellos no sabían era que Merlina cantaba solo para Enid, y Enid bailaba solo con la canción de Merlina.
El colmó para la familia de los Sinclair fue en una cena cuando Enid les dijo que se casaría.
—¿Así hermana, y quien es el desafortunado? —se burló uno de sus hermanos.
—Para que los sepas, es una chica y es un fantasma —respondió Enid con el pecho lleno de orgullo.
—¡Suficiente, Enid! —gritó su madre —ya te hemos tolerado bastante, déjate de locuras, pareces una desquiciada.
—¡No son locuras madre, es la verdad!, ¡Me casaré con un fantasma!
—¡Se acabo!
A la mañana siguiente una ambulancia llegó por Enid, la llevarían al hospital, todo esto ante la mirada desesperada de Merlina, quien no podía seguir a su amada pues estaba encadenada a la propiedad. Pero eso no fue impedimento para que sus cantos llegaran hasta Enid, quien aun con la camisa de fuerza, seguía bailando las psicofonías que Merlina cantaba para ella. O bueno, eso es lo que la loca Enid dice que sucedió.
Yoko miraba a su amiga con tristeza.
—Entonces te iras.
—Así es —dijo con orgullo — voy a extrañarte Yoko, has sido mi única amiga.
Aquella noche, Enid murió en su blanca celda, solo Yoko lloró su perdida, y en la casa Sinclair un par de susurros se escucharon y dos almas finalmente compartieron el baile anhelado y un abrazo que finalmente se consumaba.
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October Change Wenclair
FanfictionDistintas historias en contextos diferentes al canon o en el mismo canon de la serie de Merlina, todas centradas en el ship de Enid x Merlina. Con el reto de Octubre de subir una pequeña historia cada día del mes. Normalmente este reto se basa en u...
