☆ Capítulo Catorce

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El aroma a naranja y limón que desprendía su piel, me hacía perder la noción del tiempo, su mano jugaba con los tirantes de mi camisón que caían por mis hombros desnudos, mientras yo apoyaba mi mejilla en su hombro permitiéndome observar el perfil...

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El aroma a naranja y limón que desprendía su piel, me hacía perder la noción del tiempo, su mano jugaba con los tirantes de mi camisón que caían por mis hombros desnudos, mientras yo apoyaba mi mejilla en su hombro permitiéndome observar el perfil de su bello rostro.

Estábamos tumbadas en mi cama con las sábanas cubriéndonos hasta la cintura, ella miraba con atención la pantalla de su teléfono, pues tenía que organizar un par de tareas para el día siguiente, mientras yo me limitaba a observar en silencio a la espera de que dejara el artefacto a un lado.

Dejé que mis ojos recorrieran cada facción de su rostro, permitiéndoles disfrutar de aquello que los cautivaba, pues sin duda Bada Lee era el tipo de chica que deslumbraba. La atención del mundo siempre estaba fija sobre ella y cada movimiento que su definido cuerpo hacía, lograba poseer el control de un centenar de pobres y dóciles corazones, que caían hechizados por los encantos de una joven que ya temblaba bajo las caricias de otra.

En el último tiempo había aprendido que mi tacto sobre aquella fina piel tenía un poder inimaginable, Bada era capaz de soltar de sus pomposos labios exclamaciones que sólo yo era capaz de provocar.

Somos el fruto prohibido de la otra, una profunda lujuria y codicia con la que vivíamos obsesionadas, éramos un dulce licor cuya etiqueta llevaba el nombre de pecado y con el que deleitabamos a nuestros labios.

- ¿Quieres un autógrafo o por qué me miras tanto? -giró la cabeza en mi dirección tras dejar a un lado su teléfono, prestándome ahora toda su atención.

Una curva apareció al final de mis labios, ya que nuestra cercanía me permitía ver mejor su rostro.

- Si no es mucho pedir...-aparté algunos pelos que buscaban un hueco en su mejilla, y me acerqué un poco más a su cara para juntar efímeramente nuestros labios- podría venderlo después, hay muchos que matarían por el autógrafo de la talentosa y linda, Bada Lee.

En respuesta a mis palabras, una hermosa carcajada salió de su boca y luego me acarició delicadamente el pelo cerca de la oreja.

- Eres una tonta -dijo riendo entre dientes, y luego se dio la vuelta quedando de lado, con todo su cuerpo frente al mío- creo que matarían más por tu autógrafo que por el mío.

Su mano libre se dirigió a mi cintura, mientras yo colocaba mi brazo justo sobre el suyo para que ambas estuviéramos cómodas.

- Permíteme que lo dude, bonita -acaricié su brazo con la yema de mis dedos, al igual que ella hacía en mi cintura- te recuerdo la ridícula cantidad de gente que se te confesaba, cuando estabas en la otra academia -me miró unos instantes y se mordió suavemente el labio inferior- y curiosamente la mayoría eran chicas.

Su rostro se acercó un poco más al mío y apretó cuidadosamente una de mis mejillas con la mano que hacía unos instantes había descansado sobre mi cintura.

𝙄 𝙒𝙖𝙣𝙙 𝙔𝙤𝙪 ▪︎ 𝘽𝙖𝙙𝙖 𝙇𝙚𝙚Donde viven las historias. Descúbrelo ahora