☆ Capítulo Veintiuno

1K 70 10
                                        

Sentía agotada cada parte de mi cuerpo, desde la punta de los dedos de los pies hasta el comienzo del pelo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Sentía agotada cada parte de mi cuerpo, desde la punta de los dedos de los pies hasta el comienzo del pelo. La noche anterior había desplegado sobre mi blanca piel, pequeñas cicatrices que trataba de ocultar bajo el tejido de algodón de mi suéter gris.

Mi físico, normalmente en forma, presentaba un estado de agotamiento extremo, casi como si en las últimas horas hubiera decidido correr un maratón sin el entrenamiento necesario, o como si me hubiera tirado a la piscina olímpica sin saber cómo caer correctamente al agua.

Mientras yo presentaba un evidente malestar físico, mi compañera de aventuras parecía estar espléndida, incluso, envidiablemente más radiante que de costumbre, casi como si toda la adrenalina repartida en aquellas cuatro paredes, y sobre  las sábanas de su cama, no fueran más que un juego de niños para ella. Con sus ojos fijos en la carretera y con una de sus manos sujetando el volante mientras la otra dejaba pequeñas caricias en mis muslos, era que nos dirigimos a casa de mis padres, mientras mi papel como copiloto era sentir sus caricias y oír la playlist que compartimos mientras mis párpados, cada vez más a menudo, amenazaban con cerrarse por completo.

- El lunes es tu recital, ¿verdad? -la voz de Bada me hizo girar el rostro para mirarla.

- Sí, a las ocho empieza la función y tengo que estar ahí a partir de las seis de la tarde más o menos.

- ¿Necesitas que te deje en el teatro? -me miró fugazmente un instante para decir aquello, pues tenía que centrar toda su atención en la carretera.

- ¿Puedes? -pregunté confusa- recuerdo que me dijiste que tus ensayos con el nuevo grupo SM terminaban a las seis.

- La coreografía ya está terminada, y los miembros ya la han memorizado por completo, así que sólo estoy trabajando en corregir pequeños detalles -asentí ante sus palabras, aunque sabía que ella no podía ver mi acción- así que probablemente salga un poco antes, y me dará tiempo a ir a tu casa y llevarte al teatro.

Espere unos segundos antes de contestar pues me había quedado embelesada analizando las facciones de su rostro.

- Así que si terminas pronto me llamas -asintió a mis palabras- pero si por cualquier motivo ves que no llegas a tiempo, avísame para que llame a algún taxi o para que le pida a Doyun que me lleve.

- No será necesario que le pidas ayuda a mi cuñado, porque sin duda voy a ir a buscarte, aunque tenga que escaparme un poco antes -me reí de sus palabras, pues no entendía su empeño en ir a recogerme.

- De todas formas más tarde le enviaré un mensaje a Doyun por cualquier cosa.

- Amor, ¡no es necesario! -exclamó con una voz que en cierto modo parecía la de una niña pequeña, reprochándome por una acción que no le gustaba- te juro que llegaré a tiempo.

Volví a reír y negué con la cabeza un par de veces antes de contestar.

- Bien, tú ganas, no le diré nada a mi hermano, pero te juro que si llego tarde el lunes te mato -le pinché la mejilla con uno de mis dedos- sólo por culpa de uno de tus tantos caprichos, señorita -le advertí.

𝙄 𝙒𝙖𝙣𝙙 𝙔𝙤𝙪 ▪︎ 𝘽𝙖𝙙𝙖 𝙇𝙚𝙚Donde viven las historias. Descúbrelo ahora