Cap. 2 ~ Entre canciones

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—¿Te gusta?

Abrí los ojos, y delante de mí, en el mismo lugar de antes, el chico de la guitarra me miraba fijamente con los ojos del azul mas bonito que había visto en mi vida.

Me quedé paralizada. Me había pillado escuchando lo que estaba tocando sin disimulo alguno. Aunque podía inventarme alguna excusa para no parecer tan rara, su mirada era tan amable que no me salió ninguna palabra. El rio por lo bajo y volvió a tocar, aunque ahora la canción que sonaba era más nostálgica y triste, pero igual de bonita que la anterior. Me fui acercando tímidamente, como si una cuerda invisible tirara de mí. Él me observo atentamente pero siguió tocando.

—Es... Es preciosa —Hizo un pequeño movimiento de cabeza en forma de agradecimiento, y yo sonreí—. Es como si... La guitarra estuviera expresando sus sentimientos a través de la música —dije, sin pensar, para luego darme cuenta de la estupidez que acababa de decir.

—Es verdad, tienes razón —contestó el chico para mi sorpresa, sin dejar de tocar—. Según tú, ¿qué esta sintiendo la guitarra?

—Yo...

Pero no pude terminar la frase. Un montón de gente salió a trompicones de la escuela, haciendo muchísimo ruido. Vi a lo lejos una limusina gris acercándose, y supe que hora de marcharme. Pero mientras esperaba a Adrien, podía preguntarle su nombre al guitarrista.

—Ha sido un placer conocerte —se adelantó—. Pero me tengo que ir. —Me extendió la mano—. Luka.

—___— dije tímidamente. El chico me dirigió una sonrisa antes de desaparecer entre todos los alumnos.

Esperé a Adrien, todavía con el rostro de aquel chico grabado en mi mente.

Durante el trayecto de vuelta, nadie de los dos habló. Yo estaba pensando en la hermosa canción que aquel chico, Luka, me recordé, había improvisado.

A la hora de comer, Nathalie nos preguntó que tal en el colegio. También estaba mi tío presente, aunque no hablaba mucho. Al terminar, seguí a Adrien a nuestras habitaciones, y antes de que entrara a la suya, le pregunté:

—Oye Adrien, ¿conoces a un chico, de pelo negro con mechas azules, que toque la guitarra... —de una manera hipnotizante— y que se llamé Luka?

—Ah, claro, es el hermano de Juleka, la chica de la mecha morada de nuestra clase. Es el guitarrista de la banda en la que toco a veces. ¿Por, lo conoces? —Pude notar la sorpresa en la voz de Adrien.

—No exactamente... Le he escuchado tocar a la salida y hemos intercambiado algunas palabras, pero nada más.

—Si quieres, mañana puedes venir al ensayo de la banda, y de paso, conoces más a los demás. No serás la única espectadora —dijo sonriendo.

—Sí, claro, suena bien— dije finalmente, para luego encerrarme en la habitación, y hacer algunos deberes que nos habían mandado.

~

Mierda, pensé, mientras corregiamos los ejercicios de matemáticas. Normalmente se me daban bien las mates cuando las entendia y me concentraba, pero ese día no se que me había pasado que solo tenía una cosa bien, y era lo más fácil de todo. Aunque tenía sentido, pues durante la ultima tarde no pude dejar de pensar en el chico de mechas azules y la musica que había tocado. Algo raro, pues nunca me había pasado algo parecido. Pero es que la musica me entró por los oidos y se abrio paso por todo mi cuerpo, acurrucandome, y diciendome que sentia lo mismo que yo... Mierda, pensé de nuevo, ya estaba de nuevo con esos pensamientos de rarita. Mejor me concentro en las clases, me dije, aunque no fue para nada una tarea facil.

El azul de sus ojos - Luka Couffaine x LectoraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora