Luka me miraba con sus ojos azules, con el pelo mojado y una gran sonrisa en la cara.
—Hola ___, que coincidencia encontrarte aquí. —dijo amablemente cuando me quité los cascos de la cabeza.
—Hola Luka, lo mismo digo. ¿Qué tal estás? —No había algo más básico que decir, pero al menos no iba a parecer una antisocial, y siempre estaba bien preguntar a ver que tal estaban los demás. Además, él siempre me lo preguntaba cuando hablábamos por mensajes.
—Bastante bien, bueno, se me ha olvidado el paraguas en casa y bueno, ya ves como estoy. Pero estoy bien. ¿Y tú qué tal estas? —dijo acercándose un poco más a mí.
—Bien, ya sabes, comprando cosas... que es lo que se hace en un super... —dije seguido de una risa incómoda, como si Luka no tuviera claro lo que se hacía en un supermercado. Pero él también se rio, pero se rio de verdad aunque por lo bajo, mientras sacudía suavemente la cabeza. No pude evitar sonrojarme un poco por la vergüenza.
—¿Y se puede saber que es lo que estas comprando en el supermercado?— dijo mirándome con una ceja arqueada.
—Estaba a punto de comprar lo último que necesito que es un jabón para el pelo, pero no está el que suelo utilizar y es que hay tantos entre los cuales elegir...
—¿Te puedo ayudar a elegir? —dijo de repente sin que yo me lo esperara.
—Eh, sí, sí, claro, sin problema.
Luka alargó la mano, casi tocándome el cuello y agarró un mechón de pelo con suavidad, lo acarició y lo volvió a dejar donde estaba. Me quedé paralizada por lo que acababa de pasar y sentía que me iba a dar un infarto allí mismo. Lo único que hice fue mirar como Luka se giraba y miraba los estantes cruzando las manos sobre su pecho.
—Tienes un pelo muy bonito... —Esto no podía ser real —a si que no creo que necesites nada en especial, quizás...
Yo lo observé atenta mientras leía cada uno de los botes todavía sorprendida por lo que acaba de pasar.
—¿Los estas analizando todos? —pregunté.
—Tengo una hermana y cada vez que me manda a comprarle algo tengo que tener cuidado de no escoger uno que no le guste.
Luka terminó cogiendo uno de la balda más alta y antes de entregármelo lo olió y lo volvió a dejar donde estaba. Cogió otro y después de oler este también, me lo dio con una sonrisa
—Si quieres puedes probar este, yo creo que te puede ir bien, además de que huele bastante bien. Pero si quieres escoger otro no te cortes.
Intente parecer tranquila y hacer como si en el centro mi pecho no estuviera sintiendo algo que nunca antes había sentido. Le di las gracias y me quedé con el champú que él había escogido.
—¿Qué es lo que necesitas comprar tú? —logré decir y él me miro sorprendido por la pregunta, pero no tardó en volver a sonreír, como hacía todo el rato.
—No necesito comprar nada. —¿Qué?, dije para mis adentros. Si no necesitaba comprar nada, ¿Qué se suponía que hacía aquí? Él pareció percatarse de mi sorpresa—. Estaba volviendo a casa cuando te vi entrar, a si que pensé en pasar a saludarte .—Me quede callada porque no sabía que contestar, algo que no debería haber hecho porque Luka borró la sonrisa de su cara y con una notable expresión de preocupación, me preguntó —No te he molestado, ¿verdad?
—No, no claro que no. Más bien, me alegra haberte visto. Lo siento si no lo ha parecido .—Él soltó un suspiro de alivió y volvió a sonreír. Nunca me hubiera imaginado lo que estaba a punto de salir de sus labios.
—¿Te puedo acompañar a casa?
~
Después de pagar todo, Luka y yo nos detuvimos ante la salida del super mientras yo sacaba el paraguas que había guardado en el paragüero. Llovía con más fuerza que cuando había salido de clase y aunque mi paraguas no era muy grande, si nos pegábamos podríamos resguardarnos los dos bajo el paraguas. No se porque pero me puse nerviosa ante la idea, así que le dije a Luka que le podía dejar el paraguas a él y que yo me podía tapar con la cazadora que llevaba. Pero él dijo que no, que era mi paraguas y que yo tenía que taparme con él. Así que no me resistí. Abrí el paraguas y me coloqué a su lado. Él me pasó un brazo por el hombro y agarró el paraguas. Yo pase el mío alrededor de su espalda. Y así, pegados para mojarnos lo menos posible, salimos del supermercado.
El camino fue tranquilo. Al principio estaba un poco nerviosa por la inexistente distancia entre los dos, pero cuando empezamos a conversar y a reírnos juntos, la vergüenza que había sentido en un principio desapareció y fue sustituida por alegría. Me lo estaba pasando tan bien hablando con él que no me di cuenta que ya habíamos llegado a la entrada de la casa de mi tío.
Después de llamar al timbre y que Nathalie me preguntara con quién iba antes de dejarme entrar, Luka me acompaño hasta la puerta que daba paso al gran recibidor de la mansión. Estaba a punto de cerrar el paraguas y dármelo pero yo le frené.
—Llévatelo tú, tienes un largo camino hasta tu casa, y no quiero que te mojes más, ya me lo devolverás mañana en el ensayo —dije sonriéndole con una sonrisa sincera. Él me miró con sorpresa.
—¿No te has olvidado del ensayo? —Yo me reí ante su comentario.
—¿Como podría?
Y sin decir nada, Luka me abrazó. Yo tardé un unos segundos en reaccionar y abrazarle de vuelta.
Me quedé un rato observándole la espalda mientras se alejaba y cuando por fin empecé a notar el frio que hacía cerré el portón que había estado abierto todo este tiempo. Me di la vuelta con intención de irme a mi cuarto pero alguien me esperaba al pie de las escaleras.
Adrien me miraba apoyado en la barra de la escalera con una sonrisa pícara y con una ceja levantada, esperando a que yo dijera algo. Tarde poco en entender que era lo que mi primo pensaba. Me puse roja como si hubiera corrido un maratón y Adrien se rio. Estaba avergonzada de que pensara algo que no tenía nada que ver con la realidad.
—No es nada de eso Adrien. Le conozco desde hace una semana —dije, intentando no sonar nerviosa mientras me acercaba a él.
—Yo no he dicho nada. Pero, se ve que os lleváis muy bien. —Cambió el gesto a uno mas relajado con una sonrisa suave y apoyó la mano en mi hombro —No sabes cuanto me alegro de verte feliz. —Le sonreí, no por compromiso, sino porque en ese momento me apetecía.
—Gracias Adrien.
~
Después de comer, me pasé el resto de la tarde estudiando para el examen del jueves y cuando por fin terminé leí un poco del nuevo libro que me había empezado.
Antes de bajar a cenar miré el teléfono y descubrí que tenía mensajes nuevos. Al leer el nombre de la persona que me había escrito sonreí inconscientemente. Abrí la aplicación y leí los mensajes que Luka me había enviado hace ya una hora.
"Ya he llegado a casa. Muchas gracias por el paraguas ;)"
Y debajo del mensaje había una foto en la que aparecía Luka, tumbado en lo que parecía un sofa con el paraguas pegado a su cabeza. Sonreí de nuevo al ver la imagen. Le escribí "de nada, me alegro que te haya servido, y perdón por no haber contestado antes". Y unos pocos minutos después, me llegó su respuesta.
"No te preocupes. No puedo esperar a verte mañana en el ensayo".
ESTÁS LEYENDO
El azul de sus ojos - Luka Couffaine x Lectora
Fanfiction____ Agreste, en un instante, perdio a las personas que mas queria, su madre y su padre, en un accidente automovilístico. Sin ninguna otra opción no lo queda más que mudarse a París con su tio y su primo Adrien, despues de no verlos desde que tiene...
