La sensación que tenía Milo en este momento era completamente desconocida; Nimet estaba mirando por aquel enorme ventanal las luces de aquella ciudad, tenía los pies en la alfombra, sintiéndose cómoda con su presencia, con su mirada, con su persona.
Sus ojos parecían brillar en medio de aquella tenue luz, y aunque moría por acortar la distancia, podía vivir feliz solo mirándola eternamente en aquella posición.
-Creo que jamás me quede en un hotel aquí, las vistas son impresionantes- se giró para mirarlo de pie detrás de ella con ambas manos en los bolsillos
-Es un buen hotel, adoro la vista, aunque si te puedo confesar algo, es la primera vez que la encuentro tan encantadora- y mirándose uno al otro sintieron aquella electricidad que apenas tardaba nada en aparecer cuando estaban juntos.
-¿Me dirás porque de todos los lugares del mundo nos encontramos aquí?- lo cuestiono recargada en el ventanal intentando escucharlo un poco más antes de seguir a lo que obviamente pasaría esa noche
-Las personas como nosotros deberíamos tener cierta privacidad- sonrió- de lo contrario me hubieras dicho que aquella estudiante que encontrar en Boston, tenía la suficiente plata para tener una casa en Mónaco- rieron
-Tienes razón. Solo quiero saber algo...-
-Lo que quieras- estiro su mano para perderla entre su nuca y su cabello
-¿Estas casado?-
-Es la segunda vez que me preguntas eso. No, nunca, jamás...- dijo a unos milímetros de su boca- ¿Ese hombre....?- la voz se le atoro- ¿Ese tipo es tu novio?-
-No, nunca...- sus respiraciones se juntaron y el agarre firme de Milo la hizo despegar lentamente los talones del piso
Esta vez aquellos besos no eran apresurados, él se tomó el tiempo para explorar su rostro, su boca, su piel, quería grabar su olor en su memoria, porque aunque ahora mismo no quería pensar en todo lo que detrás de esa puerta sucedería si alguien, si quiera por error se enterara de lo que pasaba ahí. No esta noche no pensaría en eso, esta noche se embriagaría de ella, se saciaría de tal manera que pudiera alejarse sin dudas.
Nimet sentia el corazón en los oídos, todos estos besos, las caricias, las miradas, jamás tuvo un encuentro tan íntimo como este, nunca toca a alguien que pareciera absorberla totalmente y eso la aterraba.
La aterraba porque seguramente terminaría desapareciendo a la mañana siguiente, porque seguramente esto era solo para sacarla de su sistema, porque aunque ahora mismo sus cuerpos se respondieran de tal manera que parecían hechos el uno para el otro, nada le daba la seguridad de que esto saldría de esta habitación.
El baile de ambos cuerpos fue ahogado, en cuanto comenzó a moverse dentro de ella con toda la luz de la luna sobre la cama el corazón de ambos se sintió lleno. Esa sensación descoloco completamente a Milo, parecía que cada vez que la tocaba un sentimiento nuevo nacía, odiaba sentir aquello, odiaba saberse feliz ante cada sentimiento, no quería, no debía, y lo disfrutaba de tal manera que cuando la miro guiar su mano a su cuello para desembocar un nivel de placer mayor supo que de este momento no se sobrepondría.
Lo estaba haciendo, estaba follando con todo lo que tenía en cuerpo y corazón a la hija del hombre que mató a su padre.
-Di mi nombre...- le susurro Nimet- quiero saber que estoy contigo- y sentándose sobre su erección comenzó a moverse mostrando todo su esplendor
-Nimet- enterró sus dedos en su trasero enterrándose en las almohadas sintiendo aquellos movimientos destruirlo- Nimet...- y las uñas de la joven se deslizaban por su cuello mientras se inclinaba besándolo y moviendo sus caderas metiéndolo en ella una y otra vez.
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Pecador (En Pausa Indefinida)
RomanceNimet Demir crecio entre susurros y secretos, su vida "perfecta" y su familia feliz se encargaron de ello, era la pricesa de este nuevo cuento, pura, llena de luz y de perdon. Nimet era todo lo que un pecador como Milo Lombardi podría desear, desea...
