CAPITULO 6

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El extranjero


Anais

Una vez salimos de esa oscura y lugubre calle, Eilioth nos guio hasta un autofloat que nos llevó hasta un aerodromo de naves, donde al parecer tiene una parqueada, debe ser alguien con recursos para poder disponer de transportes de este tipo.

Caminamos juntos hacia la nave, cada paso resonando en el suelo de la base. La luz titilante de los faroles arroja sombras en el suelo, y mi mente está llena de pensamientos sobre la reciente confrontación con los insurgentes. Eilioth camina a mi lado, y no puedo evitar notar cómo su presencia intrigante se mezcla con la tensión en el aire.

Subimos a la nave, y el sonido ensordecedor de las compuertas cerrándose resuena en la cabina. Eilioth se acomoda en su asiento, y mi mirada se cruza con la suya. Un destello de curiosidad brilla en sus ojos, y no puedo evitar preguntarme qué pensamientos rondan su mente en este momento.

—Acomoda los controles de la nave— le dice Eilioth a Marko.

Mientras Marko ajusta los controles, siento el zumbido constante del motor. Mi mirada vuelve a Eilioth, y una pregunta inquisitiva se forma en mi mente "¿Qué tiene que ver este forastero de Gregano con los insurgentes?".

La nave se desliza por los cielos de Xerion y la tensión en la cabina es palpable —Eilioth, ¿qué te trae a Xerion?— pregunto, deseando entender mejor su conexión con los recientes eventos.

Él me mira directamente, por un momento parece contemplar cómo compartir sus pensamientos.

—Tengo asuntos personales que me trajeron aquí- comenta.

—Entiendo. Como acabas de notar, la situación está un poco mas crítica de lo normal con los insurgentes en Xerion. No sé si te gustaría que te agreguemos a nuestra ficha de víctimas rescatadas, podríamos ofrecerte refugio y seguridad mientras resuelves tus asuntos.

Eilioth analiza la propuesta por unos segundos, pero su respuesta refleja su deseo de mantener su independencia.

—Lo pensaré, pero por ahora prefiero mantenerme en movimiento. No estoy acostumbrado a depender de la seguridad de otros.

Asiento, respetando su perspectiva.

–Pueden tomar la nave y disponer de ella como mejor les parezca, esta alquilada hasta la próxima semana así que pueden devolverla al mismo lugar de donde la tomamos- agrega Eilioth.

—Bien,  ¿a dónde planea dirigirse ahora? ¿Hay algún lugar específico donde prefiere  que lo dejemos?

Mientras espero su respuesta, mi mente sigue tejiendo interrogantes sobre su conexión con los insurgentes y cómo encaja en este complejo rompecabezas. Al mismo tiempo, mi mirada se cruza con la de Marko, quien permanece atento a los controles de la nave. La intriga y la incertidumbre persisten en el aire mientras avanzamos por el cielo de Xerion.

—La Calle Central sería un buen lugar. Puedo encontrar mi camino a partir de allí. Debo recuperar mi propia nave que ellos robaron.

Mientras Eilioth habla, Marko maniobra la nave hábilmente por los cielos de Xerion, dirigiéndose hacia la amplia y concurrida Calle Central. La luz titilante de los faroles se refleja en las paredes de los edificios, creando un juego de sombras y destellos en el entorno nocturno.

La nave se desliza suavemente hasta alcanzar la Calle Central, donde se percibe una atmósfera diferente en comparación con las áreas más periféricas de la colonia. La actividad y el bullicio son más evidentes, con residentes y forasteros transitando por las aceras.

Eilioth, con una expresión imperturbable, se prepara para descender de la nave una vez que esta aterriza en un área segura de la Calle Central.

–Bueno, hasta aquí llega nuestro viaje– se levanta de su asiento agarrando por el hombro a su compañero– Karolos vamonos. Orus dime exactamente donde esta la nave.

–Señor, apagaron el GPS de camino a las montañas de Zynthorion– contesta su brazalete

–Maldita sea, esos hijos de perra deben saber que iríamos por ella, allá teníamos todas las arm...– corta lo que iba a decir Karolos al recordar nuestra presencia- herramientas

–Nosotros podemos acompañarlos, nos movemos muy bien en nuestras tierras- me ofrezco pues seguro será esa la forma de desentrañar que conexión hay entre ese misterioso extranjero y los insurgentes.

–No queremos molestar oficiales, podremos arreglarnos solos- contesta tajante Eilioth.

–Eso no lo dudo, pero esa ubicación está al lado del Bosque de las Sombras, por lo que es hostil y no pueden solamente preocuparse por los insurgentes sino de los animales también- agregó, insistiendo buscando que accedan y podamos acompañarlos.

-Bueno, estaría bien ayuda- dice Karolos mientras busca la mirada de Eilioth.

-Esta bien, ya lo escucharon, solo no se retrasen ni mueran, no correrá por mi cuenta la vida de ninguno‐ sentencia Eilioth y asentimos mi compañero y yo al tiempo.

Apesar de ser parte de un comando tan estricto y poderoso, las palabras que salen de su boca son puntuales y concisas, tienen liderazgo y son demandantes, me gusta.

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