CAPITULO 7

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Zynthorion


Anais

Finalmente, llegamos a nuestro destino. La nave aterriza en un claro entre las montañas de Zynthorion, y el silencio que sigue al apagarse los motores es casi amenazante.

Al salir de la nave, el aire es fresco pero con un toque inusual, diferente al de Xerion. El suelo, cubierto por una extraña vegetación, cruje ligeramente bajo nuestros pies.

Eilioth nos guía a través de un sendero entre las formaciones rocosas, estamos investigando el posible paradero de su nave y el terreno irregular nos obliga a ser cautelosos en cada paso. Las sombras de las enormes formaciones rocosas se proyectan sobre nosotros, creando un paisaje casi surrealista. La luz de las estrellas se filtra entre las ramas, pintando el suelo con patrones celestiales.

-Estamos cerca. -La voz de Eilioth, baja pero firme, corta el silencio de la noche.

-Estas montañas son realmente impresionantes. -Mi comentario se pierde en el susurro del viento entre las grietas de las rocas.

Eilioth asiente, y su mirada se pierde en la bastedad de las altas cumbres. El aire es fresco y pulcro, diferente al de la colonia. En este remoto rincón de Xerion, el silencio de las montañas forestales se mezcla con la expectación en el aire.

Avanzamos con cautela, siguiendo la última señal del GPS que Eilioth había compartido. El claro donde debería estar la nave o los insurgentes se encuentra a pocos pasos. La tensión en el aire es palpable, y cada uno de nosotros está alerta a cualquier movimiento sospechoso.

De repente, un siseo rompe el silencio de la noche. Eilioth se detiene abruptamente, y sus ojos escudriñan la oscurida. Una criatura de apariencia grotesca y anormal se desliza hacia Marko y Eilioth. Sus ojos brillan con una luminiscencia extraña, y su cuerpo está cubierto por una especie de caparazón iridiscente. En ese instante Marko reacciona con una velocidad impresionante y desenfunda el arma, apuntando directamente a la criatura que se abalanza hacia Eilioth. Un destello brillante ilumina la noche cuando Marko dispara, y un as de energía impacta en el cuerpo de la criatura. El sonido sordo de la explosión resuena en las montañas, y la criatura se retira momentáneamente, herida pero no derrotada.

Apunto mi arma hacia otra criatura que se aproxima sigilosamente desde la penumbra de las montañas a Eilioth-¡Cuidado! -Grito, lista para disparar sin embargo, antes de que pueda tomar la decisión, una luz brillante ilumina el aire y un disparo corta nuevamente el silencio de la noche. Eilioth ha tomado la delantera, el arma que desenfundo debajo de su chaqueta es accionada emitiendo un destello certero que impacta directamente en la criatura, esta emite un chillido agudo, mezcla de sorpresa y dolor, mientras retrocede ante el impacto.

Mi mirada se encuentra con la de Eilioth, y en ese breve momento de conexión, la tensión en el aire es palpable. Aun que estoy sorprendida por su rápida reacción.

-Wow... eso fue veloz- le digo mientras aun sigo mirándolo.

-Siempre es bueno llevar el arma lista en estas situaciones‐ no termina de salir las palabras de su boca cuando nuevamente acciona el arma y una ráfaga pasa a pocos centímetros de mi cien y otro animal sale huyendo a toda velocidad.

-Todos martillen y hagan un círculo, estos animales no parecen ser amistosos- dice mientras toma su posición. Nosotros desenfundamos nuestras armas y seguimos su orden.

-¿Utilizas balas convencionales?- le pregunto extrañada.

-Si, estoy acostumbrado ya a la antigua. Balas reales, no de energía concentrada- dice el detallando cada pedazo del panorama- Y eso que aún tengo que recuperar a mi querida, no puedo permitir que se pierda

-¿Tu querida?- pregunta Markos-¿tienes alguna especie de muñecas sexual inteligente o algo así?

Le piso el pie y suelta un quejido.

-Jajaja no no, nada de eso. Es una Beretta que lleva consigo la historia de nuestras vidas juntos- responde mientras no aparta la mirada de la basta oscuridad. ‐Está que estoy usando sólo es la de repuesto, pero la que tienen ellos es la especial-

-¿Y por que alguien como tu estaría cargando con armas?- le pregunto y parece que mi pregunta fue un tanto invasiva.

-Porque mis negocios me lo exigen. Nunca se sabe quien salga a la vuelta de la esquina, y prefiero estar listo antes que me cojan con los pantalones abajo y me follen- contesta en un tono burlón.

Sería ridículo tan siquiera pensar algo como eso, su cuerpo atlético y torneado no permiten creer que algo asi ocurriría.
Mide 1.80 aproximadamente y debe pasar de los 85kg, aun así no se ve gordo ni fofo, su espalda es gruesa y sus hombros anchos hacen juego con su figura corpulenta.

-Con todo el ruido que hicimos nuestra posición está más que revelada, no es buena idea seguir aquí- dice Karolos.

-Orus, dame un mapa de esta zona y cual es la menos escabrosa para salir pronto- le habla Eilioth al brazalete.

Antes de que el brazalete pudiera darnos la información una lluvia de disparos pasa a pocos centímetros de nosotros y desde una posición elevada se asoma un grupo de más de 20 insurgentes.

-¡CORRAN!- Dice Eilioth mientras dispara y señala con su cabeza hacia donde ir.

-Ahí tienen hijos de puta- Karolos lanza un explosivo que nos deja sordos a todos los presentes.

-Rápido, con eso serán como 10 menos- Dice Eilioth corriendo junto a nosotros.

-Señor, estoy detectando más de 8 firmas de calor que corren hacia nuestra posición- informa Orus.

-Si nos damos prisa podrem...‐ Una mano me toma por la boca y siento el frío de un arma en mi cien cuando me jalan por la espalda.

-¡Quedense quietos o no dudo en volarle la cabeza a esta preciosura!- grita una voz áspera y desagradable cerca de mi oído.

Eilioth apunta su arma, fija el objetivo que está atrás mío y dispara sin vacilar, la bala llega antes de que el pueda reaccionar y cae al piso. Pronto un grupo de 7 hombres nos rodea armados.

-Mataron a Gaya hijos de perra- grita uno corriendo al cuerpo tendido en el piso-¡Suelten sus armas o los matamos!

Todos bajan sus armas pues no tenemos una posición ventajosa.

-Agarrenlos y vamos a llevarlos a La Cueva, nos serán útiles- dice un insurgente.

-Hey pero miren, si este es el cabron que se nos escapo hace unas horas y estos sus salvadores- se quita la máscara uno de ellos, es moreno y con los dientes verdes.

-Calla ese aliento de mierda y matame ya si vas a hacerlo asqueroso cerdo- le responde Eilioth escupiendo su cara.

-Jajaja, salvaje y descortés, perfecto para el trabajo que te tenemos reservado aun- le dice el hombre limpiandose el escupitajo.

¿Cómo así que un trabajo reservado? No entiendo a que se referirá o que relación tendrá Eilioth con el grupo insurgente.

-Bueno vamonos ratitas, hoy será una noche divertida.

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