10. Quidditch

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No todo es lo que parece

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Queridos abuelos:

No sé si ya se han enterado por medio de la profesora McGonagall -obviamente ya se enteraron gracias a ella-, pero... ¡Me he enfrentado a un trol!

Sé que prometí no meterme en problemas, pero ese enfrentamiento contra esa alcantarilla andante fue muy necesario. No diré que salí ilesa, pues he roto una tubería con mi propia espalda -según la señora Pomfrey se sorprendió que no me saliese ningún moretón.

La verdad es que esa parte no me aterro tanto como pensar que nos iban a castigar y bajas muchos puntos, pero no sucedió eso -gracias a Merlín. Fue algo emocionante, pero no creo volver a repetirlo -a menos que sea necesario otra vez- en mucho tiempo. La experiencia no fue para nada... gratificante. El olor que desprendía aquél trol dejaba mucho que decir.

¿Recuerdan cuando me dijeron que hiciera amigos? Bueno, he de decir que he hecho un montón -cosa que no esperaba la verdad. Los más cercanos son: Harry Potter -si, ese Harry Potter-, Ron Weasley y Hermione Granger. No sabía que sería tan emocionante tener amigos con los que pasar el rato. 

Espero estén bien. Mekht esta alegré molestando a la gata de Filch y extrañando a la abuela -quien no.

Con Amor
Amaris Hellman.

❃🔮❃

El mes de noviembre llegó y con ello el frío otoñal se volvía más frío a medida que pasaba el tiempo. Los climas fríos eran mis favoritos -pero amaba más el frío otoñal que el frío invernal. Estar sentada en el alféizar de mi ventana tomando un té de canela y leyendo un libro con Mekht acostado en mi regazo y abrigado con un chaquetín de lana que mi abuela siempre le compraba era una de mis actividades favoritas mientras veía las hojas naranjas de los árboles caer.

Miré desde la ventana del dormitorio de chicas las montañas cercanas al colegio que adquirían un tono gris de hielo que indicaban poco a poco la llegada del invierno y a un lago que parecía de acero congelado. Cada mañana los parques dentro y fuera del colegio amanecían cubiertos de escarcha y desearía haber traído la cámara de mi abuela para poder tomar fotos. Sonreí un poco cuando vi a Hagrid descongelando las escobas en la escobera enfundado en un enorme abrigo de piel de topo, guantes de conejo y enormes botas de castor... Cosa que espero sean hechas artificialmente.

Además de esto y aquello, también daba comienzo a la temporada de quidditch.

Harry por fin jugaría su primer partido después de semanas de arduo entrenamiento. A veces lo iba a ver practicar cuando no tenía nada que hacer. Era eso o dormir como un oso en plena hibernación y no levantarse hasta el día siguiente -el clima frío me vuelve así. 

Tenía razón al presentir que no se le iba a dar mal volar con la escoba -el tonto no me creí para nada. Era como si la propia escoba fuera una extensión más de su cuerpo. La escoba la obedecía sin problemas. A veces -cuando no estaba agotado- me prestaba su escoba para que practicará un poco mis tiros o le enseñará algún truco extremo con su escoba -esto fue cuando Ron me reto a hacerlo. Lo hacía con gusto, pero no dejaba que lo hiciera ya que yo llevaba practicando en la escoba desde los cinco años; además, él ya iba a tener su partido dentro de unos días y no lo iba a dejar que se lastimara por algún truco que le había enseñado.

𝙰𝚖𝚊𝚛𝚒𝚜 𝙷𝚎𝚕𝚕𝚖𝚊𝚗 𝚢 𝚕𝚊 𝙿𝚒𝚎𝚍𝚛𝚊 𝙵𝚒𝚕𝚘𝚜𝚘𝚏𝚊𝚕Donde viven las historias. Descúbrelo ahora